Libro ameno pero con la suficiente seriedad para abrir un debate necesario sobre los excesos del turismo. Digo abrir el debate y no continuarlo porque, por desgracia, salvo los cuatro exabruptos cuando lo de la turismofobia allá por 2017, más bien se ha debatido entre poco y menos en nuestro país, ese que en cuestión de un par de décadas pasó de la nada al estrellato al calor de su sol, sus playas y sus sangrías que eran un reclamo bien different y exitoso. Sea como sea, el autor (por cierto, antiguo periodista de viajes) no preconiza un cambio radical en lo que atañe a la industria turística -y mucho menos realiza ataques gratuitos algunos-, sino que se limita a poner cifras y ejemplos sobre la mesa y a partir de ellos propone repensar la gestión de un turismo que, hoy en día, de sostenible ya no tiene nada. Bravo estructura su interesante ensayo introduciendo en cada capítulo un destino turístico concreto junto con sus características que lo convierten en especial, y a partir de esa idiosincrasia ofrece datos, cifras, motivos que, cuanto menos, deberían hacernos reflexionar. Así, se nos contará que la misma ciudad de San Francisco, cuna de plataformas como Airbnb, pasó a regularlas porque su ideal inicial de economía colaborativa ya se ha esfumado, o que Venecia ha perdido el 70% de su población en cuestión de medio siglo, ante la mirada cómplice de la UNESCO, o que si destinos como Mallorca y otros de nuestra Españita son tan competitivos es debido a que son muy baratos.
Constituyendo un relato útil que, por desgracia, también resulta novedoso -ya he dicho que escasean esos debates-, y pese a que podría indagar más en las soluciones propuestas, "Exceso de equipaje" se trata de una obra bastante seria y muy necesaria. Ojalá más libros así.