“(...) No era el presente, no era el pasado y al mismo tiempo era algo irreal. En realidad nos parecía algo foráneo, algo que en el fondo venía de otra parte, algo parecido a una ilustración de un libro ajeno, como una película de un pedazo de la segunda guerra mundial nunca visto y transmitido por una televisión extranjera. Sin embargo era un golpe auténtico y era un golpe de Estado chileno.” Patricio Guzmán.
Tengo que admitir que encontré excesivas las intervenciones de otros referentes que hay al inicio del libro (+ de 15 páginas), estoy más acostumbrada a un prólogo bien hecho por 1 sola persona, pero igual asumo que tomaron esa decisión para darle más importancia al libro. El estilo del autor, no ha sido de mis favoritos, me abruman las ilustraciones demasiado borrosas, pero entiendo que va perfecto con algunas situaciones que muestran en cada historia (sobretodo por la crudeza). Mi gran pero es que a veces se pierde un poco el orden normal que se conoce al leer cómic o novelas gráficas, incluso los diálogos a veces no caben en el texto y quedan con guión, que de paso sirve para guiar la continuidad de una escena.
Tres episodios breves, basados en situaciones que le sucedieron al autor. El dibujo es muy adecuado al tono trágico de las historias, en blanco y negro, con manchones de negro y unas viñetas muy dinámicas.
Interesante libro basado en tres historias vividas por el autor en septiembre de 1973. Los asedios de la memoria de Ricardo Fuentealba Rivera llevados a una novela galardonada con el Premio Coré del Fondo de Cultura del Libro 2018.
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