Los padres anticipan una casa para el bebé. El lenguaje, un nombre e inumerables historias lo precederán.
Este material simbólico y no el mero insumo biológico y mínimo vital como el alimento y cobijo, va a envolver el cuerpo desvalido de la criatura recién llegada.
El acto interpretativo del mundo se plantea muy rápidamente. Ya en el vientre de la madre el bebé escucha la cadencia, la música de la voz que irá tejiendo tentáculos de sentido.
El lector es lector antes de llevar a cabo el desciframiento de los textos escritos.
En este libro, Yolanda Reyes nos lleva por un recorrido en el que nos presenta los cimientos y materiales de una casa otra; la de la lectura. Vemos el balcón, las habitaciones y escaleras en construcción que desde el vientre materno y hasta la puerta de la escuela, habitan los niños con la poesía, las nanas, las historias.