Antología de Relatos de la joven escritora y docente Ana Miranda, múltiple ganadora del primer puesto en el Concurso de Cuentos del club Centenario de Asunción. Una simple colección de relatos sobre personajes sin brazos, sin dedos, con las suaves notas del piano de fondo y retratos que cobran vida mientras miran al abismo cuando creen que este no los está mirando.
ANA PATRICIA MIRANDA DUARTE (aunque ella sostenga hasta último minuto que esa es su identidad secreta, y que su nombre público es Pequeña Saltamontes) nació el 9 de noviembre de 1994 en Asunción, Paraguay. Estudió en el Colegio Verbo Divino, y posteriormente en el Colegio Iberoamericano, donde desempeñó el papel de vicepresidenta de la Academia Literaria. Graduada en el año 2012 de Bachiller con énfasis en Ciencias Sociales, actualmente cursa el tercer año de la Licenciatura en Letras de la Facultad de Filosofía de la Universidad Nacional de Asunción, donde asiste de forma más o menos regular a las reuniones de la Academia Literaria Kavure’i de esta misma institución. Tras un corto periodo de año y medio como profesora de Lengua Castellana y Literatura en el Colegio Iberoamericano, terminó por dedicarse a tiempo completo al área de Programación Cultural del Instituto Cultural Paraguayo Alemán y a la escritura. En el año 2010 obtuvo una mención por su cuento “La mitad de una naranja” en el concurso del Club Centenario (categoría Menores de 25 años) y fue ganadora por tres años consecutivos (2013 con “Silencios para Teresa”, 2014 con “Ironía de un retrato” y 2015 con “El dormidor”) del Primer Premio de esta misma categoría.
Podría decir que en esta compilación hay atmósferas atrapantes (que te estiran hacia el abismo), que hay referencias que te guiñan todo el tiempo, inclusive podría decir que estoy muy contenta de tener un ejemplar autografiado porque la autora es mi amiga. Pero mi alma me pide que hable del cuento "El cadáver". Me dio tan, pero tan profundo en el corazón que lo voy a releer llorando miles de veces.
El primer libro de cuentos de Ana P. Miranda es una obra altamente recomendable, ya que entrega al lector doce cuentos que se destacan por su intensidad y su apropiada construcción. A ello se suma en los mejores de la colección ("El dormidor" y "Silencios para Teresa", en mi opinión) un ritmo muy interesante, que deriva de un excelente uso del lenguaje para generar en el lector el efecto buscado por el autor. Oscuros y ajenos a los finales felices, estos cuentos de protagonistas conflictuados en situaciones complejas, pueden presentarse en algunos casos no aptos para todo el mundo, sobre todo para quien busca en la literatura solamente entretenimiento o placer estético. Los cuentos de este libro son, como apropiadamente lo sugiere su título, un asomarse a los más oscuros abismos del corazón humano, nítidos e incisivos en algunos casos, simbólicos y abstractos en otros, pero siempre profundos.