Wow... Había escrito casi dos páginas de reseña para Armada y de repente Goodreads se actualizó y la borró todo. Qué lindo... *inserte aquí cara de psicópata*. Bueno, empecemos de nuevo.
Debo confesar que tenía muchísimo miedo de leer Armada. Tras haber leído Ready Player One hace un tiempo y que se convirtiera en uno de los mejores libros que he leído en la vida, las expectativas las tenía altísimas. Además, muchas personas decían que Armada no le llegaba ni a los talones a Ready Player One, así que durante mucho tiempo fingí demencia con respecto al libro. Todo hasta que me propusieron entrar en una lectura conjunta y pensé "vale, es ahora o nunca".
Cuando empecé a leer el libro me encontré con un montón de referencias a películas, series y videojuegos de culto cuyas temáticas eran las invasiones alienígenas, las guerras intergalácticas y los viajes espaciales. Y, vaya, si me conocen, sabrán que nunca he visto (ni pienso ver) Star Wars ni Star Trek; si me conocen, sabrán que huyo de los videojuegos de guerras espaciales; y, si me conocen, sabrán que ni siquiera me gusta E.T.. Muy mal, ¿verdad? Esas primeras páginas de referencias a una cultura popular que no me interesa ni poquito fueron mi primer momento de pánico. Aunque no duró mucho... y ya verán por qué le estoy poniendo cuatro estrellas al libro a pesar de mi aversión a estos temas.
El inicio de Armada es épico. Zack, nuestro protagonista, está en clase y ve un OVNI por la ventana, aunque rápidamente lo descarta pensando que es una alucinación. Aquí empezamos a conocer a Zack, un chico que perdió a su padre cuando era muy pequeño y desde entonces ha vivido solo con su madre. Un chico que adora los videojuegos y que, de hecho, está en el Top 10 de los mejores jugadores de Armada del mundo. Después de esta primera impresión vertiginosa del OVNI y demás, se vienen unas cien páginas que se me hicieron lentísimas (aunque, de alguna manera, necesarias) en las que nos cuentan un poco de la historia de Zack, de sus ataques de ira, su trabajo, sus amigos, su relación con su madre, la falta que le ha hecho su padre toda la vida, las locas teorías que leyó en sus diarios y su ansia por aventura.
Pasadas estas cien páginas de contexto, el libro se empieza a volver una cosa loca. Cuando empezaron a revelar lo que realmente desataría el inicio del clímax de Armada yo flipaba. ¿Cómo puede alguien ser tan inteligente como para pensar eso? En este punto nos revelan que existe la Alianza de Defensa Terrestre y que es una organización que ha trabajado desde los años 70 en el desarrollo de tecnología y estrategias para enfrentar una invasión alienígena... Y LO HA HECHO ENTRENANDO A LA POBLACIÓN CIVIL A TRAVÉS DE LOS VIDEOJUEGOS. ¡Joder! ¡Es que cuando leí eso no pude evitar pensar en lo posible que es! ¿Quién dice que no se ha hecho contacto extraterrestre y quién dice que los gobiernos y agencias espaciales no nos lo están ocultando para evitar un ataque de pánico a nivel global? ¡Y que entrenen a las personas con videojuegos! A L U C I N A N T E.
A partir de este momento todo va cuesta arriba, todo se va poniendo mejor y no podía dejar de leer. El mundo que crea Ernest Cline en Armada es tan perfecto. Es decir, a pesar de que Armada es claramente un libro de ciencia ficción, Cline juega tantísimo con elementos reales de la Tierra que es imposible no pensar que lo que te está narrando no está sucediendo a tus espaldas y que no hay una gran conspiración global. Con cada página que pasaba me preguntaba dónde estaría la base de la ADT más cercana a mí, cuál sería el videojuego que está entrenando a jóvenes y adultos para ayudar en la defensa de la Tierra y cuánto tiempo nos quedaría antes de la gran invasión. Y no es sólo que Cline juegue con elementos reales lo que hace de Armada un libro extraordinario, sino también la destreza que tiene para plasmar escenarios, nuevas tecnologías, las personalidades de los protagonistas y, sobre todo, las emociones y reacciones humanas. Hay miedo, amor, adrenalina, determinación, esperanza, pasión y mil elementos más que hacen que el libro se sienta real.
Hablemos un momento de la explicación tan absolutamente increíble que le da Ernest Cline a la crisis económica mundial. ¡Y es que tendría todo el sentido del mundo! En Armada nos plantean que la crisis se ha dado porque los gobiernos se han visto obligados a desviar fondos hacia la investigación, creación y desarrollo de tecnologías que permitan a la ADT controlar la inminente invasión alienígena. Se han creado naves, drones, bases, armas y videojuegos que permitirán a la Tierra defenderse llegado el momento. ESTA. ES. LA. MEJOR. EXPLICACIÓN. DE. LA. VIDA.
¡Ah! Y no me puedo olvidar de comentar el giro tan drástico que le dan a las peleas y guerras en Armada. No sé, díganme tonta, pero cuando alguien me dice algo de una batalla galáctica, espacial o de invasores aliens me imagino a personas pilotando las naves que repelerán el ataque enemigo. ¡Pues no! En Armada es diferente porque Enrest Cline hace que todos los jugadores, tenientes, coroneles, generales y demás pilotos estén en cápsulas de control especiales dentro de bases fortificadas. ¡Y es desde esas cápsulas desde donde controlan a los drones que pelean contra los alienígenas! Y claro, si algún dron cae, el piloto sobrevive y sencillamente adquiere el control de otro dron. ES INCREÍBLE. Yo flipaba muchísimo pensando en la cantidad de vidas que se salvan de esa manera y... wow. Just wow...
Okay, okay, y aquí va uno de los mejores momentos de todo el libro. Llega un punto en el que conocemos la verdadera identidad del mejor jugador de Armada de todo el mundo: el famosísimo RojoTrinco. Este es un punto de quiebre en el libro: cambian ciertas dinámicas y ciertas relaciones. Y lo mejor/peor de todo es que sucede durante momentos de gran tensión, pues después de todo están a la espera de tres grandes hordas alienígenas llegando a la Tierra. Me fascinó que esta gran revelación tuviera el impacto que se merecía y que todo no se superara rápida y falsamente. Esta identidad crea grandes conflictos entre ciertos personajes y creo que Ernest Cline maneja la situación con bastante realismo. Y es que, POR TODOS LOS DIOSES DEL OLIMPO, la identidad de esta persona no es algo que uno se vea venir o que sea predecible. A mí me tomó muy por sorpresa y casi muero.
Tengo otra confesión que hacer y es que le tenía mucho miedo/fastidio al cómo serían las escenas de las grandes peleas y enfrentamientos entre drones de la Tierra y drones europanos. Pensé que serían unas páginas que se me harían insoportables, pero la verdad es que no. Todo está escrito de una manera tan ágil y exacta que entiendes todos y cada uno de los movimientos que van haciendo los drones. Al menos yo no me perdí en ningún momento, que es algo que suele sucederme en escenas de grandes batallas. Así que chapeau, Mr. Cline, por eso. ¡Y por no hacer sólo escenas descriptivas sino que transmitieran la adrenalina y la tensión del momento!
Y pasemos a la siguiente confesión: ¿quién diría que un libro que nos narra los preparativos de la Tierra por medio de videojuegos ante una invasión alien me haría llorar? Sí, leyeron bien. LLORÉ. Y no una, sino DOS VECES. Ernest Cline es un bastardo sin corazón que en cuestión de diez páginas se carga a dos personajes que había aprendido a querer muchísimo. Que sí, que mueren defendiendo la causa. Que sí, que se sacrifican por los demás. PERO NO ESTABA PREPARADA PARA ESO. Es decir, debí esperármelo. La invasión europana no podía aniquilar a treinta millones de habitantes random. Algo de esa muerte tenía que caernos cerca. Pero todo es desgarrador, de verdad. Sobre todo la primera muerte y la reacción de RojoTrinco a ella. Fue todo demasiado fuerte. Y, claro, se me salen los ojos llorando por esa persona y ¡TOMA! diez páginas después otra.
Cline, si bien has entrado en mi Olimpo literario de autores genios, también has entrado en el Tártaro literario de autores crueles.
Para no alargarme mucho más haré un gran shout out a unos cuantos personajes: RojoTrinco, Zack, Lex y la AI del final. Quiero ser amiga de todos ellos. Si para poder ser su amiga tuviera que ver un maratón de Star Wars, lo haría. Calculen.
Chicos, si creen que este es un simple libro sobre aliens o una simple historia de una invasión alienígena... Están equivocados. No lo juzguen apresuradamente. Si han llegado hasta aquí, han leído que yo tenía un montón de dudas y preconcepciones sobre Armada. De hecho, creía que por la gran cantidad de cultura pop espacial y galáctica que tiene no me iba a gustar. Pero el libro me sorprendió, me dio tres vueltas y me atrapó irremediablemente entre sus páginas. Me hizo flipar, alucinar, gritar, llorar, reír y poner cara de preocupación. Armada me hizo desear que todo fuera real; ahora quiero que una organización secreta me reclute para salvar la Tierra. Creo que, a partir de ahora, leeré todos y cada uno de los libros que Ernest Cline publique, pues ese hombre ya me ha probado que su imaginación y su destreza al crear tramas únicas no tiene límite. Y, bueno, si no me creen con todo lo que les he dicho, lean el libro y quédense mirando fíjamente a la pared tras las revelaciones del último capítulo. Les prometo que, una vez lean la última página, lo único que se les va a aparecer en su mente va a ser lo siguiente:
¿Y si...?