Cuando descubrí la obra de “Puño”, titulada “La niña invisible”, supe que esta historia caería en mis manos más pronto que tarde. Ello se debe a que no solamente se trata del Premio El Barco de Vapor de este año, lo cual ya es un sello de buena literatura, sino también a que su argumento es muy necesario para educar en la igualdad en estos tiempos que corren.
Y es que esta obra infantil, de poco más de cien páginas, nos narra la lucha de Trog por cumplir su gran sueño, realizar el Viaje que hace que los muchachos de su tribu puedan convertirse en auténticos Invisibles, es decir, en miembros de pleno derecho que no solamente cazan para sus congéneres sino que también están presentes en el Consejo y en la toma de las decisiones importantes de su comunidad.
Trog, al igual que el resto de niñ@s, conoce a la perfección la canción que le permitiría recorrer el camino de vuelta a su tribu una vez fuera de ella, pero también las habilidades necesarias para completarlo y llegar sana y salva. Sin embargo, por ser mujer se asume que su papel es el de engendrar en el futuro a más niños Invisibles y nadie cuestiona este hecho hasta que ella misma expresa que desea partir junto a sus compañeros.
Como os podéis imaginar, ello causa un gran revuelo en su pequeño universo, pero tanto Groo, el hechicero, como el resto de mujeres y algunos hombres la apoyarán, a pesar de las dificultades y peligros que la acecharán, con tal de que las cosas comiencen a cambiar.
Y es ese mensaje el que cala en el lector. El hecho de que niñas y niños, mujeres y hombres, somos iguales y podemos elegir nuestro propio camino y cumplir nuestros sueños, con independencia de nuestro género.
Por otra parte, a lo largo de la historia también se muestran valores como el respeto, el compañerismo o cómo a pesar de ser diferentes y diversos no somos tan distintos l@s un@s de l@s otr@s.
Por último, me gustaría señalar que la edición es una auténtica maravilla, tanto por dentro como por fuera. El cambio de formato del Premio le ha sentado genial a las historias y, en este caso, Marta Altés ha realizado un trabajo espectacular. Gracias a sus ilustraciones nos transmite a la perfección los sentimientos de Trog, su forma de vida y su manera de actuar durante su recorrido. De hecho, las páginas no están pobladas únicamente por imágenes de gran formato sino también por pinturas rupestres muy acordes al periodo en el que se encuadra la obra.
En definitiva, puedo aseguraros que este libro es una delicia tanto para mayores como para pequeños y que no os arrepentiréis de adentraros en él.
Lo mejor: una historia reivindicativa y feminista que nos demuestra que la igualdad de género es posible.
Lo peor: es imposible poner pega alguna a esta magnífica historia.
Deberías leer este libro si te gustan las protagonistas fuertes, valientes y luchadoras, así como las historias actuales y vinculadas con la realidad que vivimos en estos momentos.