Un amor no correspondido. Un amor imposible. Un amor que nunca debería haber existido. El lamento de los abedules se adentra en las vidas de unos personajes, víctimas de su tiempo, cuyos caminos están predestinados a cruzarse.
Mientras un soldado es obligado a retirarse del ejército por una herida incurable, una princesa es sometida a un matrimonio no deseado. Además, a la ciudad llegan una mujer con ideas demasiado avanzadas para su época y un hombre hecho a sí mismo, considerado un extranjero en su propia tierra. Ambos se reencontrarán con su viejo amigo, el conde, que ahora esconde sus sentimientos tras una fachada de indiferencia y todo tipo de excesos.
Sumérgete en el imperio zarista, cuando la era industrial transformaba Rusia y los nuevos movimientos anarquistas estaban a punto de cambiar la historia para siempre.
Enara de la Peña (San Sebastián, 1987). Periodista y enamorada de los gatos. Ha trabajado en televisión y prensa escrita, en la actualidad es redactora en Ideal, Jaén.
Autora de 'Solo quiero devorarte'. Ha participado en las antologías La Ciudad Soñada (Ediciones Babylon), Deseo eres tú (Kelonia Editorial) y La Memoria del Jardín. Ha publicado con Escarlata Ediciones las novelas románticas 'Amapola de sangre' y El lamento de los abedules. Sus obra 'La Última plegaria del dragón' y 'La promesa de los abedules' ha visto la luz con Selecta, de Penguin Random House.
Coautora con Roser A. Ochoa de 'La Maldición del Cisne' y de 'Reencarnación' y 'Muerte, de la Saga Lotos, con Young Kiwi.
Anastasia fue la película de mi infancia, y desde entonces siempre me ha encantado Rusia y el tema de los zares, así que podéis imaginar la ilusión con la que he leído este libro. Enara ha sabido crear una historia IMPRESIONANTE donde las vidas de cinco personajes se entremezclan con el telón de la Rusia revolucionaria de fondo. De verdad, ha sido maravilloso ver la perspectiva de aquella época tanto desde el lado del pueblo como desde el lado de las altas esferas. Las historias románticas son de las que se cuecen a fuego lento y tanto gustan a las lectoras, y aunque todos los personajes son especiales, me quedo con Yura para siempre. Ese hombre me ha conquistado por completo. De verdad, si os gusta la romántica y os apetece leer una buena ambientación de Rusia este es vuestro libro.
Me gustó mucho y me enganchó desde el principio. Me encantó la ambientación, los personajes, todo. Seguramente influyó que es un país que al que le tengo cariño y he buscado sobre su historia, además, Anastasia es de mis películas favoritas.
Tenía muchas ganas de leer "El lamento de los abedules" porque había leído una reseña muy buena de él, así que cuando vi que se iba a realizar una lectura conjunta a través del blog TiempoLibro no dudé en apuntarme.
La novela nos cuenta la historia de cinco personajes principales que poco a poco irán entrelazando sus historias, así que no es una trama lineal. A mi me dejaron enganchadísima según iba descubriendo sus secretos y sentimientos más profundos, ya que me llevé gratas sorpresas que no me esperaba y eso me encanta en los libros.
La novela transcurre en los años 1880 y 1881 en San Petersburgo por lo que nos encontramos con situaciones y problemáticas de la época en Rusia, es decir, nos cuenta muy claramente el movimiento revolucionario por los llamados Voluntad del pueblo y como consiguieron su objetivo. Es una trama muy bien documentada donde aparecen personajes que existieron realmente, por lo que lo considero un libro más histórico que romántico. La historia de amor es más pasajera y light que lo que nos encontramos en las novelas de romance normalmente.
Como decía hay cinco personajes principales (aunque los secundarios también juegan un papel muy importante en la historia).
El príncipe Yuri es un hombre trabajador que no se siente cómodo con las costumbres de la nobleza, ya que cuando era pequeño su padre se arruinó teniendo que vender sus tierras y saliendo al extranjero para intentar mejorar la economía familiar. Ahora se ve obligado a regresar para conseguir ser aceptado de nuevo en la sociedad rusa y recuperar su posición.
La princesa Nadia es una mujer hermosa por lo que todo el mundo se extraña de que aún no esté casada. Su familia decide prepararla un matrimonio concertado y, aunque ella en un principio es reacia, al final decide que es lo mejor que puede hacer y acepta la propuesta, ya que los años empiezan a pesarla.
El príncipe Nikolay es el hermano mellizo de Nadia y heredero de su familia. Siente una montaña rusa de emociones por haber quedado lisiado en la guerra viéndose obligado a dejar el ejército, además, su situación sentimental no es nada buena por lo que está asqueado continuamente.
El conde Lev Golitsin es el mejor amigo de Yuri y, aunque siempre parece despreocupado, es un hombre que vive con una máscara puesta para evitar mostrar sus verdaderos sentimientos. Es un personaje que me ha gustado mucho, ¡quiero un libro con su historia!
Larissa es una mujer avanzada a su época con ideales muy marcados por las problemáticas sociales. Siempre está rodeada de gente peligrosa aunque ella se desenvuelve bien en ese mundo. Es un personaje que me sorprendió muchísimo ya que hay una cosa que no me esperaba.
La novela no se centra en la historia de amor únicamente, sino que hay varios hilos argumentales que te introducirán en la Rusia del zar Alejandro II. Respecto al romance, los protagonistas tendrán que ir conociéndose de nuevo poco a poco, y digo de nuevo porque ellos se conocen de la infancia. Los miedos serán difíciles de afrontar e incluso llegará un pequeño momento de celos que serán cruciales en la historia. Es un libro lleno de intrigas y emociones. También tengo que mencionar que la novela está llena de amor por la amistad, la familia, las parejas e incluso por los ideales.
La pluma de Enara de la Peña es amena y sencilla, es decir, te explica claramente lo que quiere expresarte sin necesidad de excederse en palabras. Me ha parecido una lectura muy fresca y con la que he aprendido un poco más de la historia de Rusia. La narración en tercera persona es muy acertada para permitirte disfrutar más a fondo de la lectura.
En conclusión, es una historia que atrapa y se lee con mucha facilidad. Llena de datos históricos que me han encantado y con un fondo romántico que me hizo disfrutar de cada sentimiento de los personajes.
Esta novela llevaba en mi lista de pendientes casi desde que se publicó, allá por el año 2018, y es que en cuanto supe que estaba ambientada en la Rusia zarista quise leerla. ¡Qué me gusta a mí una novela histórica! Total, que por circunstancias de la vida no he podido hacerme con ella antes y fue el pasado Black Friday cuando pude comprarla, aprovechando que la editorial puso un 50% de descuento en todos sus libros (que, por cierto, aproveché y compré cuatro xD). Dicho esto, y dadas las ganas que le tenía, en cuanto terminé con los pendientes me puse con ella, que resultó ser la penúltima lectura de 2019, y aunque no ha sido todo lo que yo esperaba —quizá porque llevaba demasiadas expectativas o una idea completamente diferente—, lo cierto es que me ha gustado bastante.
La novela se nos presenta narrada en tercera persona desde el punto de vista de los que para mí son los cuatro protagonistas: la princesa Nadia y el príncipe Yuri (matrimonio recién casado), Nikolay (hermano de Nadia y teniente primero de infantería, ya retirado) y Larissa (una misteriosa joven con pensamientos y comportamientos muy adelantados a su época que esconde algún que otro secreto). ¿Podríamos hablar de narrador omnisciente? Seguramente sí, pero para mí la narración y los hechos se han centrado más en estos cuatro personajes que he destacado.
Nadia Khilkova pertenece a la alta sociedad rusa. Heredera de un apellido centenario y descendiente de valerosos rusos, la novela arranca con una Nadia escondida en el cobertizo que, valiente y segura de sí misma, está decidida a terminar con la vida del intruso que ha irrumpido en su hogar. Su hermano mellizo la había entrenado en el uso de armas, a pesar de no ser precisamente una actividad femenina, así que no le tiembla el pulso a la hora de sostener su revólver y apuntar a ese hombre. Pero ¿quién es él? ¿Qué intenciones tiene? ¿Qué ha pasado para haber llegado a esa situación? Hasta aquí puedo leer *-*
Los personajes secundarios que intervienen en la novela son bastante numerosos, pero algunos de ellos son prescindibles y al menos yo fui descartando nombres según iba viendo su implicación o no en las distintas subtramas, por lo que al final me quedé con unos pocos, además de los ya mencionados: el conde Lev (buen amigo del príncipe Yuri), Kova (amigo de Larissa, con quien llevaba muchos años sin mantener contacto), Alexandr Biery (un hombre de dudosas intenciones que trabaja junto a Larissa) y Masha (la ama de llaves del matrimonio Nadia-Yuri).
En general, me encontré con unos personajes muy bien perfilados y trabajados con los que pude empatizar desde las primeras páginas y en mayor o menor medida, y me parecieron personajes cercanos, creíbles y que muestran una gran personalidad, así que en este aspecto quedé bastante satisfecha. La gran mayoría experimenta una más que notable evolución, pero esto lo pude apreciar sobre todo en Nadia y Yuri, los protagonistas por excelencia y en mi opinión, y lo cierto es que me gustó muchísimo ver cómo poco a poco iban cambiando y evolucionando, con sus tropiezos y caídas.
La trama, por su parte, no fue todo lo que yo esperaba (o lo que yo pensaba que sería), pero a grandes rasgos me gustó y la disfruté. Viene acompañada de varias subtramas que se van entrelazando, haciendo que la historia vaya adquiriendo cierta complejidad a medida que avanza. Unas subtramas me gustaron y atraparon muchísimo, otras me sorprendieron y otras simplemente no me convencieron o incluso me aburrieron, así que como veis y fue inevitable, hubo momentos en que la novela se me hacía más entretenida y amena y momentos en que se me hacía más aburrida y lenta.
Ahora bien, como aspecto positivo me gustaría destacar la ambientación o contexto de la novela, que creo que ha sido mi primer acercamiento a la Rusia zarista y no podía haber sido más positivo y enriquecedor. Se puede apreciar el trabajo previo llevado a cabo por la autora para contextualizar la novela y es que no falta detalle alguno y se llega a aprender bastante sobre la cultura y costumbres de la época. Lo que más me ha gustado de la novela, sin duda alguna.
Con respecto al romance, decir que me pareció un tanto predecible, pero igualmente lo disfruté y al final me acabó conquistando. Me gustó, sobre todo, la forma tan natural y bonita en que se desarrolla y, además, es el tipo de romance que a mí tanto me gusta, así que aunque a grandes rasgos se puede saber cómo termina o hacía dónde va, eso no lo hace menos bonito o creíble ^-^
En general, estamos ante una trama muy bien planteada, trabajada y pulida que contiene grandes dosis de intriga, romance y misterio, y acción en su justa medida. Traiciones, venganzas, romances prohibidos, personajes revolucionarios, giros inesperados... ¡Tiene un poco de todo!
La pluma de la autora... digamos que me gustó, sí. Enara de la Peña tiene un estilo muy bonito y elaborado o recargado y con bastantes descripciones, aunque una vez me acostumbré a su forma de escribir me pareció muy adecuado al contexto histórico en el que se desarrolla la historia y seguramente habría desentonado mucho un estilo más desenfadado y juvenil.
Eso sí, el ritmo de lectura se me hizo bastante pausado e incluso lento porque llega a haber mucha más narración que diálogo, los párrafos eran bastante extensos y los capítulos rondaban las veinte páginas. A mí, que me encantan los diálogos y los capítulos cortos, se me hizo un poco cuesta arriba precisamente por eso y quizá sea el motivo por el que se lleva menos nota, pues tardé más tiempo de que esperaba en leer la novela y me costaba más avanzar o engancharme a la lectura, pero ya digo que a pesar de ello me gustó bastante.
Y ya, para terminar, me gustaría hablaros un poco del final. Si bien la novela en general mantiene un ritmo pausado, en los últimos capítulos este se intensifica y se viven momentos bastante tensos e intensos. La angustia es palpable y pensaba que dadas las circunstancias podía pasar cualquier cosa, así que en ese momento dejó de ser una novela predecible y al final me sorprendió para bien. El final me gustó y lo disfruté muchísimo, y ya el epílogo ni os cuento, así que al final la novela me dejó un sabor agridulce por los altibajos y por los aspectos positivos y no tan positivos, pero en líneas generales diría que mereció la pena darle una oportunidad y recomendaría que la leyeseis si os gustan este tipo de novelas románticas e históricas ^-^
Si bien es malo juzgar a un libro por su portada, es lo primero que he hecho al ver “El lamento de los abedules”. Me enamoró desde un inicio, luego vi que su género es romántico, histórico y caí. No quise esperar tanto del libro, ilusionarse puede traer grandes decepciones, pero, al contrario, el libro me ha asombrado gratamente.
Empezamos con un prólogo que no tiene pies ni cabezas, pero que te deja enganchado desde el inicio, aunque por más que transcurre la historia, no le logras dar sentido. La historia me ha parecido un tanto aburrida al inicio, si les soy sincera, esperaba mayor acción (culpo al prólogo, obviamente) y seguí leyendo por sus personajes, esos personajes que, de un modo extraño, se unían y entrelazaban entre todos, no había cabos sueltos, todo y todos tenían su porqué en la historia y la trama de ésta. Una trama que te tiene al borde, enamora, emociona, enoja, desespera y así muchas cosas más.
Ahora, les hablaré de los personajes, pido disculpas de antemano si se enredan con los nombres, y es que también yo lo he hecho, claro está, si son rusos jajaja.
Princesa Nadiezhda Khilkova: Nadia, Nadia, Nadia… ¿qué decir de ella? La odié, la odié y la odié durante capítulos enteros y casi el libro completo, encontré en ella una persona fría con miedo a ser ella misma, regida por los protocolos cuando le convenía y una persona un tanto egoísta. Pero a medida que avanza el libro, y así también sus sentimientos, vamos conociendo a la Nadia que nos gusta, que ama y se deja amar. Una Nadia que evoluciona y que quita de ella un poco ese odio que le tenía.
Príncipe Nikolay Volkonsky: De Nikolay podría decir muchas cosas, pero la principal es, que no lo odio. Al contrario de su hermana melliza (Nadia), en el encontré razones para ser de la forma en que era, aunque repudié su frío corazón y esa mentalidad idiota que tenía, también entendí por qué lo hacía, y el que fuera capaz de cualquier cosa por quienes le importaban, le da unos cuantos puntos. Él es el lado oscuro que amamos, necesario en todo libro.
Príncipe Yuri Mikhailovich Khilkov: Yuri o Yura, como le dicen sus amigos. Es de esos hombres que a mí me encanta leer, no ese típico macho alfa del que se ha plagado la literatura. Es un hombre con un gran corazón, honrado, tierno, caballeroso y ahhh que se me salen los suspiros. No pude evitar enamorarme de él porque en todo momento respetó a su esposa, a pesar de que le doliera y tuviera que dejar de lado sus sentimientos. Su ternura que llegaba a ser infantil, me hizo amarlo.
Conde Lev Sergerievich Golitsin: Si pienso en una palabra para describir a Lev, sería amigo. Y vaya qué amigo fue. Cuando lo empezamos a conocer, vemos a un hombre lleno de bromas, que para todo tenía una respuesta, pero al profundizar en su historia y en lo que él es, vamos descubriendo a ese hombre que da consejos de amor a pesar de que tiene el corazón roto, alguien que da todo por quienes ama, quien a pesar de que lo destrozan, es capaz de extender una mano amiga.
Larissa: Si algo aprecio de Lara, es que, aunque se dejara hacer y deshacer por un hombre, abrió los ojos frente a una injusticia, sin importar lo que eso implicaría para ella. Al inicio no sabía qué pensar sobre ella, tenía unas ideas y una historia muy extraña, no entendía su función más allá de la rebelión ni el porqué de sus constantes apariciones, pero me gustaba, porque con ella llegaban partes de la historia que le daban ese toque fuera de lo romántico, pasando a la acción que hizo que me gustara tanto. Y cuando al fin descubrí el porqué, me llevé una gran sorpresa. Sí, señor. Pero no les haré spoiler muajaja.
¿Qué más necesitan saber? Una historia histórica, con romance, acción e intriga. Con una historia llena de historias, valga la redundancia, que nos atraen a saber cada vez más y que nos dejan el corazón contento y pleno (aunque, no les mentiré, necesito quiero saber más de cierta parejita). A eso, le unimos la prosa de una autora que no deja fragmentos de lado, que te describe todo de tal forma que te lo imaginas a detalle (si no conoces Rusia, como yo, gracias a San Google).
La pluma de Enara me cautivó en Amapola de Sangre, pero es que en El lamento de los abedules me ha terminado de enamorar. Tiene una maravilla de prosa que te envuelve, con metáforas realmente bonitas y profundas. La ambientación es fantástica, nunca había leído nada de esta época y, sin duda, no será la última vez que lo haga. Me ha encantado. La trama está perfectamente hilada, no hay detalle que no haya previsto. Pero, sin duda, uno de sus mejores puntos son los personajes. Bien formados, creíbles, que te hacen sentir cosas buenas y malas. Hay amor, pero no solo del romántico, que en este caso se cuece lentamente. Cada paso que dan los protagonistas para unirse lo sentía como un pequeño triunfo, ha sido genial adentrarme en su historia. Yuri es el perfecto protagonista, pero es que Lev y Nikolay son tan perfectamente imperfectos, que me cuesta decidir. Es una historia con final cerrado, pero me encantaría leer una segunda parte.
Las historias de varios personajes se entrecruzan en esta novela ambientada a finales del s. XIX en Rusia. No me ha disgustado pero lo cierto es que tampoco me ha entusiasmado. Creo que es una pena que, con el esmerado trabajo de documentación que se nota detrás, la autora no haya intentado adaptar el lenguaje para ayudar a crear esa atmósfera decadente y a la vez rutilante de la Rusia zarista; hay demasiadas expresiones o ideas demasiado modernas.
No es una novela romántica pura y dura, por otro lado; de hecho, el romance pasa un poco de puntillas (no lo digo como un desmerecimiento).
Una novela en la que destacan la ambientación y los personajes. Una atmósfera fría, triste, decadente... en contraposición también con la riqueza y la pompa aristocrática. Un elenco que se mueve en esa atmósfera muy bien construido y lleno de matices. Una historia en la que el meollo nos llega a través de las relaciones interpersonales de ese elenco, y en la que no faltan giros que sorprenden. Un título que si te gusta la romántica-histórica te animo a probar
A lo largo de la lectura iremos viendo las cosas que unen y separan a los diferentes personas de las que se nos habla, cual será su relación con el resto de personajes, y su papel en la historia que se nos cuenta.
Enara de la Peña ha realizado una muy buena labor de documentación que se refleja claramente en la novela. Me ha gustado mucho su forma de describirnos los problemas y situaciones propios de la época y lo que ello supone para los personajes del libro. Vamos conociendo a los diferentes protagonistas y poco a poco podremos ver como sus historias se entremezclan.
La historia que se nos narra me ha parecido muy interesante, me ha mantenido enganchada en la lectura y el que todo vaya sucediendo poco a poco me ha parecido un acierto. En esta novela encontraremos varias partes diferenciadas pero a la vez relacionadas. En primer lugar nos presentan a los diferentes personajes e iremos descubriendo su vida, no exenta de problemas. Según avanzamos en la lectura nos encontramos con el trasfondo social de la obra, conoceremos a las clases sociales más desfavorecidas y descubriremos que sus problemas son muy diferentes a los de los jóvenes de la nobleza. La autora nos presentará a un grupo de revolucionarios que quieren cambiar las cosas utilizando la violencia, a falta de métodos mejores.
Hay dos cosas que destacan mucho en esta novela: la pluma de la autora, que es cautivadora, y la ambientación tan cuidada. La prosa es preciosa, llena de frases que te llegan, de esas que puedes marcar con post it para recordarlas y releerlas siempre. Enara escribe muy bonito, pero aquí en especial sientes como que te llega más. La trama tarda un poco en empezar, pero cuando lo hace te envuelve por completo. Esa Rusia zarista, llena de subtramas que le dan más realidad. Se nota toda la documentación que hay detrás y es digna de admirar, porque como escritora sé que eso es un proceso laborioso y no todo el mundo lo aprecia. Los personajes son otro de sus puntos fuertes. Hay varios principales, todos bien desarrollados y muy distintos entre sí. Me gustan los personajes que cambian y evolucionan de forma coherente a la historia y Enara lo ha logrado con creces. Hay distintas historias de amor, y no todas del romántico. Entre hermanos, entre amigos y también entre parejas que se van formando. Creo que es una novela que lo tiene todo.
al principio me costó de sobremanera avanzar, y aunque subió el ritmo para los capítulos finales, no puedo decir que me encantó, pero sí mejoró y se puso muy interesante, y fue cuando pude comprender mejor el libro. la ambientación es muy buena, pero para que me hubiera gustado más a mí es tal vez el desconocimiento hacia la época rusa de finales de siglo XIX, si bien algo conocemos de los zares (o al menos yo) pero contando del siglo XX en adelante ya que para ese entonces tengo una pincelada más familiar, pero no de 1880, que no creo que sea tan distinto. aún así, lo que fue el personaje de Yuri tuvo su atractivo.
Abandono en la pag. 171. Lo siento, lo cogí con muchas ganas, adoro la Rusia de los zares, pero este libro no es para mí. Demasiado lento, no consigo meterme en la historia con tantas descripciones y una narrativa tan recargada.
Me costo engancharme, sobre todo al principio, pero tras los primeros capitulos, la narración se hace mas fluida y la historia se vuelve mas interesante.
La historia trata sobre como Yuri un principie de Rusia, vuelve a esta después de que tuviera que marcharse de Rusia porque su padre se arruino y tuvieron que emigrar, donde trabajaron duro para poder volver a Rusia con un poder económico y "social", pero la mejor forma de volver a Rusia y tener la misma posición que antes es con una boda. Así que nuestro Yuri se compromete con Nadia una Volkonsky (hija de un príncipe), y aquí veremos cómo es su historia, como llevaran poco a poco la vida de casados y otras historias que irán sucediendo a la vez, porque esta novela tiene su base romántica, eso nadie lo niega, pero tiene muchas más cosas.
Los puntos más fuertes (para mí) son varios: los personajes, la ambientación, esa Rusia zarista, la autora es capaz de transportarte a las calles de San Petersburgo en un segundo, y verte pasear por ella, también es capaz de hacerte vivir los bailes en el palacio de invierno, con sus nobles y sus vidas y conflictos, y la revolución que se está fraguando en los bajos fondos de Rusia. Todo esto mezclado poco a poco en la historia es algo que ha hecho que me tenga enganchada desde el principio, una historia de amor, con tintes revolucionarios, donde un grupo querrá ver a la nobleza destruida.
Lo peor de todo es que ya acabo mi recorrido por San Petersburgo, echaré de menos sus calles nevada y heladas, sus trajes de gala, sus historias vividas, sus amores y desamores, la lealtad, la amistad, pero sobre todo que el amor es el sentimiento más fuerte que hace que seamos capaces de abrirnos y dejar que el mundo nos vea tal como somos. Pero no será un hasta siempre, será un hasta luego, os puedo asegurar que esta historia la leeré de vez en cuando.
He leído por ahí que no es una novela romántica y no puedo estar más en desacuerdo. Es una novela romántica, pero de las buenas, es decir, con una trama bien construida y muy rica, en la que se presentan varias historias de amor directamente relacionadas con la trama y sin la cual, no podrían exisitir. El trabajo de documentación es excelente, hasta el extremo de que me he visto dentro de la historia en tiempo y lugar. La forma de narrar de la autora, que ya me había parecido admirable en su anterior novela, ha ganado en calidad con esta. Ha logrado hacerme sentir la desolación, el hambre, la enfermedad de la clase obrera, y también los excesos y rigidez de la clase alta. El amor... Tan sutil, tan romántico, pincelada a pincelada hasta hacerme amar. El lenguaje es perfecto, justo el de una época de cambios y revolución, de ruptura con los rígidos regímenes rancios del pasado, y con un toque actual, porque una novela histórica narrada con un lenguaje "hitórico" puede convertirse en un petardo infumable. La autora lo ha sabido llevar muy bien, haciendo su lectura ágil y fresca, a pesar de tratarse de una novela histórica rica en datos y densa. No se trata de una novela romántica ambientada en una época concreta para darle algo de color, no, se trata de una novela histórica romántica con toda la dificultad que eso entraña. Tengo que decir que hacía tiempo que no leía una novela romántica que me gustara y me atrapara tanto. La recomiendo muchísimo, pero si vas buscando una lectura ligerita de amor para pasar el rato, déjala para otro momento, porque "El lamento de los abedules" no encaja con esa descripción.
Estos meses están siendo una demencia, y para variar, ando atrasada con las reseñas. Si todo sale bien *cruza los dedos*, este podría llegar a ser mi último año de facultad, así que imaginen cómo ando. Spoiler: mal. Probablemente esto pase durante todo el año, así que no se sorprendan si las cosas de los lunes aparecen los martes o las de los jueves, en viernes. Voy a hacer todo lo posible para que no pase, pero bueno, está complicado. Además, ya saben que siempre ando metida en mil cosas y quejándome de todo, así que se imaginarán...
Pero vamos a lo que nos compete: la reseña de esta maravillosa novela, que tuve el honor y el gusto enormísimo de corregir. Ya había conocido la muy bella prosa de Enara en su anterior novela, Amapola de sangre, y me alegra poder decir que entre esta y aquella noto un avance enorme, en casi todos los aspectos, diría yo. Trama, personajes, prosa, ambientación... Todo esto ya era bueno, pero el trabajo que se nota en esta es espectacular. Y eso que era todo un desafío; escribir novela histórica es dificilísimo, pero creo que fue un desafío superado con éxito. Ya vamos a hablar sobre eso.
Primero hablemos de la trama de esta novela. La historia se nos cuenta de forma pausada y clara, despacio. Sé que muchos no gustan de las cosas lentas, pero creo que es el tono ideal para ir metiéndonos de a poco en esta época y sociedad tan diferentes sin que nos apabullen. Y claro, para conocer a los personajes, sus historias y motivaciones.
También este pacing es fundamental porque no tenemos una trama única ni lineal; a pesar de estar narrada en tercera persona, son varios los personajes que nos van a contar sus peripecias, todos con distintas motivaciones y objetivos. Por un lado tenemos a Nadia y Yuri y su peculiar . Por otro, a Nikolay, el hermano de Nadia, y sus intrigas. Y por otro, a Larissa y el resto de los revolucionarios. Tramas que aparentan no tener mucho que ver, pero que, como no podía ser de otra manera, se entrelazan para llegar a un final in crescendo.
Por supuesto, todo esto se basa en una excelente construcción de los personajes. Además de los principales, hay una buena cantidad de secundarios, de esos que jamás se sienten como relleno sino como parte de algo más grande. Y si no les parece, esperen al final. La autora no dio puntada sin hilo. Como son tantos, voy a hablar de los principales, los que mueven la historia.
Yuri y Nadia podrían ser fácilmente los protagonistas de la historia. Él, un hombre decidido a rehacer la fortuna y el nombre de su familia. Ella, una princesa de corazón de hielo que duda poder ser feliz alguna vez. . El hermano de Nadia, Nikolay, también tiene el corazón de hielo, pero los fantasmas del pasado que soporta son más que suficiente para justificarlo un poco. Quizás. El conde Lev, por otro lado, es la figura alegre y despreocupada que necesitamos para balancear este combo. Aunque quizás no es exactamente lo que parece. Y por otro lado mi personaje favorito, Larissa, que es una mujer fuerte, independiente, con una fuerte empatía por las problemáticas sociales de su tiempo y muchísimas ganas de cambiar el mundo. Estos son los hilos principales que van a entretejerse para contarnos la historia al completo.
No podemos olvidar, sin embargo, que esta es una novela romántica. Así que sí, pueden esperar romance, aunque pase de todo y a veces nos olvidemos un poco del amor. Es una parte muy importante, de todas formas, así que vamos a tener momentos para llenarnos de emociones y para llenarnos de intriga, con las partes románticas y con todo lo demás.
Ahora sí, pasemos a un elemento importantísimo: la ambientación. A ver, yo no sé mucho de este período en particular, pero cada vez que busqué algo por curiosidad, me fascinó el trabajo de documentación que hay detrás de la novela. Y se nota, se ve en cada detalle y gesto de los personajes, en lo bien que se mueven en el mundo que se nos relata. Sé que a varios les puede abrumar un poco la cantidad de nombres en ruso que aparecen, pero soy de la idea de que cuando empezamos a conocer a cada personaje, esta dificultad desaparece. Además, no se van a llamar Pepito y Juanita viviendo en Rusia en esa época, ¿no? En fin, que si pueden prestar atención a los detalles y a todos los elementos culturales que se mencionan, háganlo. Y si quieren seguir indagando en el aspecto histórico, seguro se encuentran con cosas interesantísimas. Esta novela también puede ser un disparador para aprender más sobre la época —algo que amo que suceda.
La prosa, como dije arriba, es espectacular. Ya lo había comprobado con su anterior novela, pero la forma que tiene Enara de hilar palabras y convertirlas en oraciones hermosas, en párrafos que además de contar algo, lo cuentan bien, es envidiable. Hace que una novela larga y que se mueve despacio se lea con buen ritmo y con muchas ganas. En ningún momento me sentí trancada ni desmotivada con la lectura; siempre quise seguir y las veces que paré fue porque alguna frase me había parecido especialmente linda.
Está bastante claro que voy a recomendar esta novela. Me quedo sin adjetivos para expresar lo buena que es y lo mucho que me gustó. Sé que hay aspectos que podrían desanimar a algunos, pero realmente los insto a intentar superarlos, porque la historia y los personajes realmente valen la pena. Y si son entusiastas de Rusia, sobre todo de ese período, van a disfrutar muchísimo. Es una novela romántica histórica emocionante, atrapante y muchos otros -ante que seguro hacen que pasen un muy buen rato.
He dejado la lectura inacabada porque no ha conseguido engancharme. El ritmo es muy muy lento y no siento que haya pasado nada importante para la trama en las 152 páginas que he leído. Teniendo en cuenta que hay 358 en total, pues... Como punto positivo diré que el estilo de la autora está cuidado y que los personajes parecen bastante reales. Sin embargo, no he visto gran peso en ellos y por eso tampoco me parece una historia de personajes, donde la trama puede quedar relegada a un segundo plano. Además, el libro tiene algunas erratas, repeticiones, omisiones, etc. :/
Una historia preciosa que transmite muchas emociones y mas en los tiempos en que transcurre. Se cataloga como romántica pero definitivamente tiene algo mas y eso la hace completa. Quizas me gustaria haber sabido mas de ciertos personajes que ojala tengan su propia historia. Para en la epoca en que se desarrolla toca temas bastantes convulsos y por eso la curiosidad de indagar.
Felicidades a la autora por una buena historia y por documentarse tan bien!
No leo novelas románticas porque suelen tener tramas facilonas, por eso me niego a catalogar esta novela con esa etiqueta. "El lamento de los abedules" es mucho más que una historia de amor, es un paseo por la Rusia del siglo XIX guiado por un elenco de personajes bien desarrollados y una prosa cuidada. Mi enhorabuena por la labor de documentación y espero seguir leyendo a Enara en el futuro. Sin duda, una buena lectura.