Montañas medio mágicas y hombres medio osos, un pueblo de pescadores chiflados y un Tour sin un solo cuerdo, una aldea cubista y un viento surrealista, osos eslovenos y peregrinos coreanos, una guerra que empezó por una señal de Stop y otra que acabó por tres vacas, monstruos tímidos y camareros gruñones, un país enano entre montañas gigantes, emperadores enamorados y condesas pelirrojas, héroes de mentira y esclavos de verdad. Y un zorro.
Toca todo lo que hay que tocar en mi corazón: dar vueltas en bici escuchando y leyendo historias presentes y pasadas, y lo que no pues te lo inventas un poco. Lo único malo es que me da envidia el 95% del tiempo.
Se nota que Ander Izaguirre es (muy buen) periodista porque saca petróleo de donde menos te lo imaginas. Un viaje en bici e historias narradas con rigor pero también mucho desparpajo. Se nota el cariño hacia el paisaje, el respeto hacia la relación entre habitantes, tierra e historia pero sobre todo las ganas de contar y compartir sin prepotencia. Una delicia de libro de viajes que he disfrutado soñando en recorrer esos repechos quizás en bici cuando lleve más kilómetros en las piernas.
Leído en 14 días, uno por etapa, en compañía de mapas y ensoñaciones de cuando podré replicar esa ruta u otra muy similar.
Empecé sabiendo que me iba a gustar, aunque fuera solo un relato de cuestas, puertos, bajadas, curvas, batallitas del sufrimiento en las subidas y descensos arriesgados. Pero el primer capítulo me atrapó con su descripción de las carreteras construidas por los esclavos, perdedores de la guerra civil.
Y en cada capítulo hay una buena combinación de la ruta, anécdotas personales, contexto histórico de cada comarca, bien documentado y bien hilado. Y también de la longitud adecuada para no cansar y poder entretenerse cada uno lo que quiera mirando fotos, carreteras con el street view y viajar, puesto que esto es al final un libro de viajes más que un libro de ciclismo.
Ciclismo, historia, folclore, caminos, montañas, fronteras, ciclismo, mapas, geografía, descubrimiento, soledad, sufrimiento, ciclismo. Si tuviera que dibujar el diagrama de Venn de todas mis pasiones, Pirenaica estaría en el centro del esquema. Es difícil encontrar un libro que aúne todas tus obsesiones en un momento concreto de tu vida, y este es uno de ellos. Su lectura, como un bálsamo, ha apaciguado algunos de los ardores más intensos de mi imaginación. Se ha sincronizado con mi vida de un modo muy especial y preciso, de una forma que solo puedo calificar de "emocionante".
Es difícil exigirle algo más a un libro. A casi nada en la vida.
Maravillosa crónica (como todo lo que escribe Ander Izagirre) de una ruta en bicicleta por los Pirineos de costa a costa. Como bien señala el autor, la historia transforma el paisaje. Conocer la historia detrás de cada carretera, pueblo o paisaje hace que lo veamos con otros ojos. En este trayecto, Ander nos cuenta historias, leyendas, anécdotas del paisaje que recorre, junto con la propia experiencia del recorrido en bicicleta, desvelándonos un increible trayecto que apetece recorrer.
Un libro muy interesante de Ander Izagirre. Como siempre, nos traslada al lugar de la historia y nos hace sentir partícipes de su aventura. Seguimos ese clack clack de sus pedales desde el Cantábrico hasta el Mediterráneo descubriendo historias curiosas, otras impactantes. Un libro muy dinámico, con una edición preciosa. Muy recomendable
"Pirenaica" no es solo la crónica de un viaje en bicicleta a lo largo de los Pirineos, es mucho más y por eso me ha gustado tanto. Memoria histórica de nuestro pais, anécdotas del Tour de Francia, historias locales de los lugares por los que va pasando, etc. Un placer su lectura, por su contenido y por lo bien escrito.
Ágil como un ciclista de competición y observador como un cicloturista lento, Ander llena sus alforjas de historias a lo largo y ancho de los Pirineos, en un viaje interesantísimo que nos regala en estas páginas. Muy recomendable.