5 Estrellas para este precioso libro. Si tuviera que describirlo con una sola palabra sería "tierno". Es una novela bonita y entrañable que llega hasta lo más hondo al lector.
Hace muchísimo tiempo que me recomendaron este libro, y ahora me arrepiento de no habérmelo leído antes, es de esas novelas románticas que merecen la pena. Sumergirte en su lectura ha sido un despliegue de emociones y sentimientos inmensos. La historia y sus personajes han estado a la altura y ha crecido a pasos agigantados desde que la empiezas hasta que la terminas, porque todo, absolutamente todo lo que ocurre en esta novela tiene su justificación.
Es justo decir que es un libro muy de los de antes; sí, no me canso de decir que este tipo de libros ya no se publican, pero es que es la pura realidad y es una lástima, porque ojo la de novelas bonitas que nos estaremos perdiendo porque las editoriales españolas no apuestan por ellas.
Ahora vayamos al libro. Se desarrolla a finales del siglo XIX, en un pequeño pueblo de Oregón. Annie es la hija menor y retrasada del juez local, siempre se la tuvo como la idiota del pueblo, y tratada como poco menos que un animal. Annie ha estado toda la vida muy sola, muy apartada del mundo, y su único deseo era su vida en los bosques y con los animales, su mente es la de una niña y no tiene modo de comunicarse con nadie, y desde luego no ha recibido educación. Toda su vida cambiará el día que Douglas Montgomery, muy borracho y con ganas de juerga la viole sin ningún pudor.
Cuando Alex Montgomery, nuestro protagonista y hermano mayor de Douglas, se entera de lo que ha ocurrido, expulsa a su hermano y corre a casa del juez para prestar su ayuda en lo que sea necesario. Las consecuencias de este acto harán que Alex, en un arranque de nobleza, decida casarse con la joven, pues Douglas la ha dejado embarazada, y de ese modo restaurará la respetabilidad de Annie, y le dará a su hijo un apellido y una herencia.
La historia de los protagonistas transcurrirá muy lentamente, pues Alex no sabe muy bien qué hacer con Annie, y ésta no entiende por qué sus padres la han echado de casa y se ha ido a vivir a la casa grande con un hombre que se parece mucho al que le hizo daño. Como digo, es una historia que para Annie empieza con mucha confusión, porque su mente es la de una niña, y el lector será testigo de su crecimiento de niña a mujer en un lapso de tiempo muy corto.
En cuanto a Alex, jamás pensó que su matrimonio sería un sacrificio, simplemente le pareció lo correcto, para Annie y para el niño. Está dispuesto a quedarse con el bebé una vez que nazca, y a devolverla a ella a su hogar familiar, pero poco a poco irá cambiando de opinión cuando vaya conociendo día a día a Annie y descubra que sus padres la privaron de una vida normal, mucho más de lo que cree, pues a medida que transcurren las páginas, Alex se dará cuenta de que Annie no es retrasada, si no que es sorda, y es ése desconocimiento lo que la ha tenido apartada de la sociedad.
Como digo, es un libro que crece poco a poco, donde los protagonistas empiezan a conocerse lentamente, capítulo a capítulo, donde sientes el miedo justificado de Annie, donde empatizas con sus sentimientos y todo lo que la rodea, y por supuesto donde conoces a Alex, ese amor de hombre, bueno y paciente que hará que Annie descubra el mundo por primera vez como mujer.
Me es muy difícil describir con palabras lo que me ha hecho sentir este libro, porque siento que no le haría justicia y simplemente hay que leerlo y saborearlo. Ha pasado a estar en mi lista de favoritos, y es de esos que siempre se disfrutarán releyendo. Hace mucho tiempo que no leía a Catherine Anderson, pero creo que volveré a leerla gracias a esta novela. Genial descubrimiento, y gracias a esas personas que me recomendaron su lectura hace tanto tiempo.