«Este libro transita de los restaurantes de la lista San Pellegrino al taco de cajuela de Tsuru». –Julio Patán, coautor de México bizarro
La Ciudad de México es un gigante inconmensurable, un monstruo que devora y que es devorado. En ese sentido, 24 horas de comida en la Ciudad de México es un recorrido por una metrópolis ajetreada, nerviosa, inestable y, también, tragona. Desde la primera hora de la mañana, antes de que repunte el sol, en la impasible Central de Abastos, eje y punto de partida de la comida de toda la urbe, hasta el último momento de la fiesta, en el puesto de tacos más trasnochado, Alonso Ruvalcaba hace un viaje geográfico y temporal a través de una de las ciudades más grandes del mundo.
Su recorrido gastronómico no están las garnachas más económicas y la comida japonesa más costosa; están los panes más dulces y las salsas más picosas; se encuentran la más alta cocina con los changarros más accesibles. Toda la comida cabe en la gigantesca urbe, y este libro se encarga de visitar cada rincón para encontrarla.
un recorrido gastronómico de la ciudad de méxico que, quizás, no se trate tanto de la comida como de la ciudad en relación a ella: sus fetiches, rituales, comportamientos, extravagancias y exigencias. sí, las descripciones que alonso elige para hablar de los alimentos (y las que él, ocasionalmente, llega a hacer) son perfectas pero, al menos a mí, que la comida solo me importa en medida que pueda saciar el hambre (perdón por ser así de básico), lo que me enganchó fue la forma en que elabora ingeniosas, ácidas y, a veces, hasta conmovedoras observaciones sobre la ciudad y la voracidad de sus habitantes. lo mismo se ríe del buebito con catsun, que le dedica su libro a una doña tortillera de hace más de cien años, que narra la monstruosidad laberíntica que es la central de abastos, que se detiene para contarte la historia de una mujer y un perro durante el terremoto del 19 de septiembre y la generosidad alimentaria que se vivió en los días posteriores. ahí sí, mi tripa fue en verdad comprometida.
Es un libro muy malo. No se trata de comida, sino de la Ciudad de México, los chilnangos y sus costumbres a la hora de comer (a todas horas).
Su formato es fácil de leer, pero es un desorden: a veces capítulo de libro, a veces un artículo de revista (mala, por cierto). Sobre este punto, el apartado sobre las hamburguesas es un chiste, un artículo mal escrito.
Sobre la facilidad de leer, no es porque el autor es un genio. Es fácil de leer porque el libro es una compilación de opiniones que bien puedes encontrar en Google Maps o Foursquare. El Internet hecho libro pues.
No tengo problema con el lenguaje soez (chilango al fin). El formato de "24 horas" no tiene orden, ni propósito.
El gran problema que tengo con el libro es la simplificación de ciertos elementos de la comida: En algún punto dice que la tradicional gordita es un dumpling (tan sólo porque es relleno, puede ser dulce o salado). Luego dice que el taco también es un dumpling y además de ello el autor tiene la osadía de decir: "dejen que esta inabarcable noticia se asiente sobre su cabeza"
Al parecer el autor está preocupado por encontrar los orígenes de nuestra mexicanísima comida en otras latitudes.
En fin, es un libro muy malo. Desearía no haberlo leído.
Libro interesante y fácil de leer. Sin embargo, hay varias cosas que no me convencieron. La organización en 24 horas a veces es forzada y un poco aleatoria. Hay comentarios desagradables y fuera de lugar, no sé si por clasismo o por pura pedantería frente a esos que llama "los jodidos" o frente los oficinistas. Para "aligerar la lectura", el autor evita señalar sus fuentes en el texto mismo y las comenta hasta el final. El trabajo bibliográfico que hizo Ruvalcaba es interesante, pero no queda claro cuál es la originalidad de su libro frente a otros tantos libros de gastronomía mexicana. Sobre todo, no queda claro qué fue lo que toma de otros libros y qué fue lo que aportó él. Por ejemplo, menciona de algún artículo: "Me lo robé casi completito". Leyéndolo, a uno le da la impresión de que fue a los restaurantes y entrevistó a la gente, pero la mayoría de los testimonios fueron sacados de Foursquare. En fin, lo mejor es pasar directamente al directorio o a las notas sobre las fuentes.
Si eres un gordo o simplemente un chilango, gran libro de referencias a lugares del dia a dia
Si eres un gordo, simplemente un chilango, te tienes que identificar con una ciudad tan viva como las CDMX (incluyendo sus áreas meteopolitanas) La ciudad que no duerme y no deja de comer. Pocos como Alfonso para describir este lindo paseo por las historias de una parte importante de la vida, historia y cultura del chilango: la comida. Lo disftute mucho, y aunque desde su edicion ya hay cosas nuevas, no dejara de ser un documento importante para la historia de la ciudad
4.5 a ser sincera. Definitivamente una gran elección. Me encantó la manera en la que engloba desde un puesto ambulante hasta lo más top de los restaurantes, disfrutando de diversas zonas de la ciudad y sintiéndote familiar con las que son tuyas. El directorio de restaurantes es sin duda puntos plus. Lo único que creo que falla es el tema de haberlo redactado en horarios; me parece más que hubiera hecho una división por tipo de comida.
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El libro te promete una cosa y la cumple perfectamente. Es un recorrido a través de las distintas opciones de comida que hay en la muy noble y leal Ciudad de México en sus distintas horas de vida y ya.
El libro a veces se vuelve algo repetitivo en la narración, pero no es algo que el autor tenga la culpa ya que básicamente así somos de repetitivos con la comida (ya saben, tacos, tortas, garnachas varias). Tiene historias decentes pero su valor no es tanto narrativo sino de consulta. Ya de leerlo me quedaron ganas de visitar un par de los lugares que lista y de regresar a algunos que ya no recordaba haber ido.
Si lo que buscan son ideas para donde ir a comer, este es un buen inicio. Por cierto, es mala idea leerlo con hambre.