Este no es un libro de autoayuda. No pretende pregonar el secreto de la felicidad, ni enseñarnos a triunfar siguiendo un método novedoso. Su objetivo es el mismo que ensayaba Montaigne: algo tan simple como compartir aquello que consideramos bueno, esas pequeñas cosas que hacen la vida más digna de ser vivida, y que muchas veces nos callamos por miedo a hablar de más. Normas, consejos, reflexiones, citas y recuerdos se van hilando en un relato que oscila entre la filosofía y la pura humanidad, donde las lecturas de cada día marcan el camino para aclarar la vista ante la niebla de lo cotidiano. Un tratado de buenas maneras para el siglo XXI, que nos ayudará a convertirnos en mejores personas, el mejor regalo que le podemos hacer a la humanidad.
Ismael Grasa nació en Huesca en 1968. Estudió Filosofía en Pamplona y en Madrid. Vive en Zaragoza. Fue profesor de español en China. Actualmente trabaja como profesor de filosofía en el colegio Liceo Europa, en Zaragoza.
Es autor de novelas, relatos, poesía y ensayo. El 31 de octubre de 2007 se le concedió el premio Ojo crítico de Narrativa por su obra Trescientos días de sol.
Interesante y compacto compendio de cartas que el autor dirige al lector en forma de reflexiones y/o consejos, a la manera de los filósofos clásicos, sobre lo que considera una buena vida. Muchas de ellas son valiosas, con otras no será fácil estar de acuerdo. En todo caso, es una lectura nutritiva, aun cuando en ocasiones caiga en contradicciones; la más notable, la de proclamar no ser esclavo de la tradición y el pasado al tiempo que confiesa recoger en el libro cosas que le dijeron (se interpreta que sus educadores o mayores) o aprendió de otros.
Bonito ensayo sobre las virtudes. Algunas parecerán obviedades y otras arrojan luz a las piedras preciosas que son los detalles. En conjunto, una bella reflexión sobre las cosas buenas de la vida y reseñas de muchas escritoras y escritores que siempre es bueno releer.
Diu Ismael Grasa al pòdcast “Hotel Jorge Juan” de Javier Aznar que el seu “fals manual d’urbanitat” es fonamenta en una idea molt liberal: tota revolució comença per la iniciativa dels individus (min. 00:01:35). Tot seguit diu que les idees de dignitat i individualitat són fonamentals. Al final de l’assaig diu: “Quería hablar en estas cartas de ideales y de lo que he hablado es de zapatos, pero bien está así”. (pg. 91) Però, certament, de tot aquest munt de sentències amb el to paternalista del docent se’n desprenen uns ideals que tenen més a veure amb la conservació d’unes maneres i un decòrum que permeten la “vida bona” que amb la confiança en el progrés i en la convivència a través de la tolerància i l’acceptació de la diversitat. Diu, també, que no tem la superficialitat “porque la superficie es un modo de acceso a lo profundo” (pg. 91), però amb els consells convençuts del tipus: “se ha de vestir a la moda”, “se ha de amar el oro”, “se ha de pasear por el centro de tu ciudad” o “uno ha de contar con una sastrería” se’n desprèn una superficialitat amb aparença banal sota la qual es troben capes de rancietat. Aquests mateixos ideals portats a l’extrem fàcilment esdevenen ultra conversadors i atemptarien còmodament contra les llibertats que tant diu defensar. Totes aquestes recomanacions aparentment inofensives per sortir de la boca d’un humil professor de secundària que diu “¿quién soy yo para decirle a la gente cómo ha de vivir?” podrien sortir, idènticament, en un discurs de qualsevol polític d’extrema dreta que no dubtaria a destruir els principis de llibertat i dignitat per defensar els seus ideals.
Aunque a veces da la sensacion de ser un libro lleno de dogmatismos y deja poco espacio a la libertad, creo que el autor es consciente e intenta dar a sus recomendaciones una virtud de simbolismo. Por otra parte, me ha sacado muchas sonrisas y he dejado el libro lleno de anotaciones.
"A proposito de los poetas, hay que decir que uno de los asuntos de los que tratan es su jardin. Ese jardin no suele ser un lugar concreto, sino que se trata de un simbolo. Ese jardin contiene una rosa que a la vez es la belleza del mundo, y la tierra del jardin es la tierra en que seremos enterrados, y es el jardin el universo entero, cercado por su tapia. Nuestra idea de un poeta es la de alguien que vive de modo itinerante, a la vez que nunca abandona su jardin, por mas que coja maletas y siga rutas de migraciones, congresos y exilios. Es alguien que se mueve y alguien que no se mueve. Y es esta contradiccion la propia de todo hombre, que deja de ser hombre si se detiene, a la vez que tampoco lo es si lleva algun tipo de quietud. Por mas que una persona siga una vida sedentaria y comun a ojos de los demas, nunca se puede decir que no este llevando a cabo alguna clase de viaje."
Leer La hazaña secreta es como charlar con un viejecito entrañable al que apetece abrazar y que te cuenta, tras un largo recorrido de vida, la manera individualísima que ha desarrollado de estar en el mundo. Citas, costumbres, consejos para cultivar una vida plena y reflexiones acerca de la sociedad, lo doméstico, lo pequeño, lo cotidiano; lo aparentemente superficial, que siempre sostiene lo profundo. Grasa cierra diciendo que “en cierto modo, quería hablar en estas cartas de ideales y de lo que he hablado es de zapatos, pero bien está así". A veces lo inmenso está contenido dentro de lo pequeño; a veces, hablándote de zapatos, de maletas y de sastrerías, alguien te muestra una nueva manera de vivir.
"Hay que ofrecer al invitado una taza de café o una infusión pero siempre con un plato debajo. Sobre esos platos de fondo se sostiene la cucharilla pero también el mundo y su cortesía.”
Uno no debe tener miedo a parecer superficial o pasado de moda por hacer caso a ciertas normas o a las formas porque la superficie es un modo de acceso a lo profundo.
Uno ha de saber disfrutar eligiendo unas gafas de sol o llevando un reloj heredado. Es una frivolidad tratar la moda como una frivolidad, y cada uno es libre de aceptar la moda como quiera pero nunca es aceptable la dejadez.
“El exceso intencionado o cualquier detalle gratuito manifiesta una disposición a la alegría de vivir."
Este libro es una humilde lección sobre cómo vivir la vida de manera digna a partir de la celebración de lo cotidiano, de las rutinas, de los pequeños gestos de cada día en los que no reparamos. Ahí está el secreto de todo. Es una auténtica gozada. Un regalo perfecto para las personas a las que queremos.
Dos y media estrellas lo daría. A veces me resultó un poco farragoso y como si tratara de nada. O como si le importara más al autor el estilo que intentar realmente decir algo. O tal vez es que la materia sea ya de por sí muy vaga y difícil de captar y poner en palabras. De todos modos, sólo lo leí por la práctica, pero hay mejores libros para ese fin.
La superficie es una forma tan válida como cualquier otra de acceder a lo profundo y en esto consiste este ensayo de Ismael Grasa. Me he reído con su tono y he subrayado muchas cosas. Lo recomiendo :)
Distinto de lo que esperaba. Libro de reflexiones y citas muchas veces inconexas aunque el autor busque un elemento en común al final. Los capítulos suelen ser muy cortos. Algunas de las recomendaciones me han gustado, así como el poso de existencialismo que tienen. Para releerlo de vez en cuando.
Es un libro muy agradable de leer. Propone una manera de ir por la vida apoyándose en la Filosofía y en citas muy bien escogidas. Perfecto para leer un poco antes de dormir, transmite elegancia, templanza y bonhomía.
Isamel grasa sabe que en el día a día estan las revoluciones personales. En este libro te cuenta lo fácil que es estar atento a ellas, para seguir haciendo lo cotidiano grande.