Siempre que paso por la Liberia le pido al supervisor, o encargado, que me recomiende un libro raro. Deslinde no sólo era la recomendación que me tenía guardada, también es el libro que considera su mejor lectura del 2018. Premio doble. En mis actualizaciones de lectura transcribo partes del libro y hablo un poco de ello; más allá de esas pequeñas acciones, prefiero guardar silencio; el libro se lee muy rápido, es muy disfrutable, es muy intenso y lo que hay entre sus páginas es más de lo que se sospecha al leer la sinopsis. Mucho más. También es barato, no jodan. Andá a conseguir un libro nuevo así de alto, con solapas y esa calidad de papel y pegamento e historia de c a l i d a d (316 páginas) a 300 pesos. Un ofertón. No sigo con la reseña porque escribir desde la app de goodreads es un parto.
Una novela que se construye con fragmentos, con pensamientos del narrador sobre su pareja que ya no está. En ese insistir sobre esa mujer que lo abandonó se la describe a ella y también surge la personalidad de él, dos partes de una relación tóxica. No hay trama, es un monólogo casi por completo (pero que logra igualmente desarrollar un relato) repleto de referencias literarias, fílmicas y musicales. Una historia que habla del desamor en tiempos de Netflix.
Excelente. Este libro me acompañó a todos lados durante lo que duró mi lectura porque no podía despegarme de él, pero, a su vez, sentía la necesidad de reflexionar sobre varios fragmentos y de cerrarlo en ciertas partes que calaban hondo, para encontrarme abriéndolo otra vez al ratito. Todavía me encuentro volviendo a él cada tanto: a alguna parte que necesito releer o a las frases que más me gustaron. Y cuando me preguntan por alguna novela, desde el momento en el que la empecé y aunque habré leido otras veinte después, siempre me surge ''Deslinde'' como primera recomendación.
Este libro es, por lejos, de lo mejor que leí este año. Un libro que literal/literariamente se caga (poéticamente, digamos, por supuesto) en un montón de reglas preestablecidas de la narrativa contemporánea argentina y bonaerense. Una bomba que detona en mil pedazos las cadenas pesadas del progresismo, la moral y las buenas costumbres modositas de la literatura. Que no tiene nada que ver con eso que llaman ''debut literario'' ni merece la piedad de (nadie) ''una primera novela'', ''que para ser primera novela está bien''. Deslinde no está bien, está mal. Jodidamente mal.
Un paseo alucinante por una historia contada con un lenguaje exquisito, cuidado, perfeccionista, estético, desbordante como la negra rubia de Cabezón Cámara. Una historia de amor construida sobre un centro vacío, una telaraña colgando en un rincón de un galpón vacío (como toda historia de amor). Deslinde también es una historia de amor. Sobre todo, es una historia de amor. Magia pura, magia negra. Humo que intoxica. Ciudad bombardeada. Para entrar a Deslinde hay que hacerlo paseando como por un museo, para salir de Deslinde hay que escapar del derrumbe.
amar repele al amado. qué fácil sería para vos amarme si yo te hubiese olvidado. pero para todo eso es hace mucho tiempo demasiado tarde; me enamoré de esa vez que me amaste fuerte y rápido y mucho durante el rato en que no me conocías.
Deslinde me permitió quitar orgullos y egos de mi propio camino. Deslinde no le teme a nada, expresa sin importar el que dirán: y eso es lo que a mi más me gustó. Es un escrito fresco, profundo y que invita con caballerosidad a releer lo que uno necesite; como una canción que te gusta mucho.