Acabo de terminar esta obra, escrita por el politólogo argentino Mario Sznajder (1948), en la que se narra sucintamente el devenir del Estado de Israel, desde las poblaciones semitas de la zona hace unos tres mil ochocientos años hasta los eventos más relevantes hacia el final del tercer lustro del siglo XXI.
El autor comienza el relato recurriendo a datos arqueológicos, fuentes históricas y fuentes "bíblicas". Lo anterior, precisamente, porque el discurso nacionalista-religioso de la derecha israelí se sostiene casi por completo en la narrativa de la tierra prometida. Se distingue quiénes son los palestinos y en qué contexto importan las definiciones dependiendo del discurso que se retome. Se narra también el paso de la Palestina Mandatoria como protectorado británico a un proyecto de nación independiente tras la Shoah —el Holocausto— y el conflicto con la población no judía que también habitaba la zona; las guerras mediante las que el nuevo Estado se ha hecho de los territorios que quedaban fuera del acuerdo original, y cómo estos conflictos han dado forma al statu quo del Medio Oriente a lo largo del último siglo. También se trata la formación del sistema político del país y el surgimiento de los partidos políticos —Likud, Laborista, etc.—, así como los protagonistas tales como Ben Gurión, Moshé Dayan y, por supuesto, Arafat por parte de la Autoridad Nacional Palestina —curiosamente, se le ha removido el epíteto de "nacional" a lo largo del texto.
Considero que se trata de un trabajo balanceado, aunque ocasionalmente logra discernirse una postura pro-Israel. Sin embargo, se da crédito donde ha de ser necesario, y se señalan los excesos de la derecha religiosa nacionalista, sus perjuicios, y las acusaciones de corrupción contra varias autoridades israelíes, incluído Benjamin Netanyahu. Es un trabajo dinámico, aunque, como fue mi caso, podría requerir frecuentes visitas a obras de consulta para tener una mejor idea de lo que se está tratando. Recomendado para quienes estén interesados en la historia del Medio Oriente y en las relaciones internacionales. Vale la pena.