Filosofía y literatura son formas de pensamiento, ambas nos introducen en auténticos experimentos del pensar. La primera diría poco sin el caudal de metáforas y formas literarias de las que se ha valido dese sus orígenes. La segunda ha sido siempre arena donde el tiempo, la muerte, la angustia, el amor y la soledad –entre muchos otros tópicos- se problematizado con insistencia.
La parte sobre Deleuze está mucho mejor que la de Borges. ¡Casi parece que se puede explicar a Deleuze en un lenguaje claro! De Borges sólo se habla hacia el final y parece más un apéndice que un capítulo propiamente dicho. Además, no hacen mucho esfuerzo por relacionar las paradojas de Deleuze con las de Borges, aunque esa relación se sugiera vagamente. De todas formas, los dos primeros capítulos me han resultado bastante útiles.