Uno de los grandes problemas que ha traído consigo la proliferación de discursos en las redes sociales es que pareciéramos vivir en un mundo en el que todos hablan y nadie escucha. El torrente de información que circula frente a nuestros ojos cada día, sea verdadera o falsa, cohíbe la posibilidad para sopesar el contexto, el trasfondo y las implicaciones de aquello que leemos. En este universo colmado de noticias, Margo Glantz realiza un recorrido por el mundo y por sus emociones (tanto las profundas, eco de la memoria, como las banales, prurito cotidiano), y nos muestra a través de un mosaico ora trágico, ora cómico, ora conmovedor, ora espeluznante, la compleja tarea que tiene ante sí el individuo que quiera instalarse en el mundo y, peor aún, comprender lo que sucede en su entorno. En Y por mirarlo todo, nada veía Glantz recurre a una de las máximas improntas de su obra narrativa: la escritura fragmentaria. Heredera de una tradición que va desde Walter Benjamin hasta David Markson, la escritora mexicana mete en una misma página los horrores del ISIS y las adicciones de Charlie Sheen; el exilio de los colibríes de su jardín y las consecuencias del ecocidio que se lleva a cabo a escala planetaria; aforismos de Kafka y espeluznantes reportes de feminicidios en México y otros países del mundo; el descubrimiento de un sistema solar cercano al nuestro y la extinción de las abejas. Utilizando su sensibilidad y su erudición como puntas de lanza, Glantz nos regala un collage de emociones, imágenes, datos y reflexiones que en su estruendoso eco nos obliga a hacer un alto en el camino para ponderar la mejor vía para continuar en la cada vez más ardua tarea de andar por este mundo.
Margo Glantz Shapiro, nació en Ciudad de México el 28 de enero de 1930. Su padre, Jacobo Glantz, había conocido a su madre, Elizabeth Shapiro, en Odesa, Ucrania, donde se casaron y emigraron a México. La familia enseguida fue partícipe de la cultura mexicana y parte activa de los círculos artísticos, el padre fue amigo de Diego Rivera. Se mudaron en diversas ocasiones por lo que Margo estudió en diferentes colegios la enseñanza primaria: dos años en la Secundaria no. 15 y un año en la escuela Israelita de México. El bachillerato lo cursó en la Escuela Nacional Preparatoria Número 1 en el Antiguo Colegio de San Ildefonso.
Estudió Letras Inglesas, Letras Hispánicas e Historia del Arte, con especialidad en Historia del Teatro en la Universidad Nacional Autónoma de México.
En 1953 realizó el doctorado en Letras Hispánicas en la Universidad de la Sorbona, en París, y presentó su tesis con el tema de El exotismo francés en México (de 1847 a 1867).
De vuelta en México, ingresó como profesora de tiempo parcial en el departamento de Historia del Teatro en la Facultad de Filosofía y Letras. Durante esos años publicó numerosos ensayos y reseñas de teatro en diversos suplementos y revistas culturales.
En 1966 obtuvo la plaza definitiva de profesora de tiempo completo en la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM, en la carrera de Letras Hispánicas y Literatura Comparada. Fundó y dirigió la revista universitaria Punto de Partida. Fue también directora cultural del Instituto Cultural Mexicano Israelí, hasta 1969. En 1971 nació su hija Renata. Pasó una temporada enseñando en Estados Unidos, en el Montclair State College en New Jersey. Publicó Onda y escritura en México, jóvenes de 20 a 33, que le dio nombre a una corriente literaria surgida en los 60, la Literatura de la onda.
Regresó a México en 1974.
En 1978 se editó su primer libro de ficción, Las mil y una calorías.
En 1983 fue nombrada directora de Literatura en el Instituto Nacional de Bellas Artes (INBA), donde promovió y dirigió numerosas publicaciones. Un año más tarde obtuvo el Premio Xavier Villaurrutia por Síndrome de Naufragios.
En 1986 pasó otra temporada en Londres como Agregada Cultural en la Embajada de México en Londres, hasta 1988. En 1991 obtuvo el Premio Universidad Nacional que otorga la UNAM, en 1994 se le otorgó el cargo de Profesora Emérita de la Universidad Nacional Autónoma de México, así como el Council of the Humanities Fellow, por la University of Princeton, Estados Unidos.
Fue elegida en 1995 miembro de número de la Academia Mexicana de la Lengua y tomó posesión el 21 de noviembre de 1996. En 2004 le fue otorgado el Premio Nacional de Lingüística y Literatura.
No me esperaba un texto así. Terminé de leer un poco desubicado, extraviado. Primero, debo decir que me encantó el título del libro, un homenaje a los versos de Sor Juana. El texto es una serie (de principio a fin), de noticias breves al estilo de las redes sociales, acerca de los más diversos temas. Un menú interminable de noticias variopintas, sin relación entre una y otra. Cuando empecé a leer, creí que era un recurso narrativo y que pronto pasaría a otra cosa. No fue así. Todo el libro tiene esta estructura y contenido. Interpreto que es una crítica velada a las redes sociales en las que las noticias las recorremos rápidamente, una tras otra, sin tiempo para reflexionar y argumentar. Las noticias que nos comparte Margo Glantz suenan a certezas, medias verdades y verdades sospechosas. El libro me pareció un poco monótono, mi sensación fue la de estar haciendo algo que no iba a ningún lado. Desde luego, reconozco la erudición de la autora para generar una obra así. Pero no disfruté mucho el libro.
Un experimento muy interesante: la autora se pregunta cuál podría ser la noticia más relevante en el mundo (de la posverdad), y de ahí procede a proponer más de ciento sesenta páginas de opciones divertidas, trágicas, irreales, etcétera. Una lástima que la editorial no se haya molestado en leer, revisar y corregir el texto para cuidar la obra de esta gran autora, imprimiendo una primera edición plagada de errores.
De lo mejor que he leído en el 2018. Primera vez que leo a Margo Glantz y tengo muchas ganas de leerla más! El libro es el resumen de las noticias más alarmantes en México y en el mundo del último año (2017).
Ejercicio interesante que me hizo pensar en cómo leemos las noticias en las redes sociales. No sé si el ejercicio daba para todo un libro, pero sin duda es interesante.
Amamos a Margo Glantz. Usamos el plural mayestático porque somos legión. Glantz nos redime de la estupidez del mundo. Glantz nos salva del oprobio que es capaz de señalar. Glantz nos eleva de la tierra yerma que camina mientras siembra además colibríes entre las latas. Amamos a Margo Glantz.
Este ensayo es demoledor. La experiencia de leerlo es difícil en todos los niveles. Recomiendo hacerlo de golpe, en dos o tres sentadas, sabiendo que terminaremos con el cuerpo magullado, con el alma herida, con el hastío en los poros. Luego, cuando esas primeras impresiones pasen, estarán las otras, las que perduran, las que fueron luces en tanta oscuridad.
La gacela, el santuario para gatos, la belleza de los proverbios, la belleza de las palabras. La luz escasa que es eterna. La luz escasa que agrieta el desconsuelo.
Me gustó porque encontré datos y noticias interesantes pero al mismo tiempo me resultó abrumador, tal como lo pensó la autora, porque es tanta información en un solo espacio y tratar de digerirla o entenderla es complejo; además, algunas noticias contrastan tanto con otras, que no sabes cómo sentirte al respecto de las tragedias.
Me gustó mucho, pero la estructura está rara. O sea, por eso me gustó pero creo que eso hace que solo algunas frases sean memorables. Anyway, léanlo, está bueno.
Es muy buen experimento, tal vez un poco extenso; pero lo cierto es que, si abres al azar una página, seguro encontrarás más de cinco datos interesantes.