¿Qué harías tú si todo lo que te importa en la vida estuviera al otro lado de un visor? Katarina vive fuera del mundo virtual conocido como Myself, la mayor red social del momento, donde Todo ser humano está conectado a ella, y drones autónomos los cuidan. Atrapada en una realidad solitaria junto a su hija enlazada a la red, decide luchar por lo que cree que es correcto, enfrentándose a la sociedad misma. Lo que toda su vida imaginó como un mundo plano lleno de superfluos y personas vacías cambia al adentrarse en la red. Cada uno de los cogidos de Myself rosa la perfección únicamente eludible si lo crees de esa manera. Perderse es de lo más sencillo. Enamorarse basta con un vistazo. ¿Serias capaz de destruir la perfección humana? Devorada en el maravillado mundo Katarina entra en conflicto sobre lo correcto y la vida que podría llevar en paz junto a su hija. « No siempre lo correcto es necesario». Los ideales y la capacidad humana del raciocinio le jugaran la peor de las pasadas destruyendo poco a poco el restante de su psiquis. Dentro de Myself una guerrera imparable, fuera de él, solo una madre que solloza la pérdida de su hija. ¿Estás dispuesto de llevar la carga de Katarina en tus propios hombros? Decide con cuidado, Myself te devorara en un instante.
Crecí como todo niño lleno de sueños. Quería ser dibujante de los dibujos animados que miraba. Soñaba con conocer a los autores, no sabía que eso estaba en Japón. La ingenuidad de un pequeño de siete años esa así ¿verdad? Mi hermano mayor me abrió los ojos y aplastó un poco los sueños. Dibujé sin cesar hasta la adolescencia donde el mundo del rol me atrapó. A veces me creía un elfo oscuro malvado, otras un orco malvado, alguna vez fui un mago malvado, de hecho, siempre era malvado. Por eso terminé siendo el director de juego. Era terroríficamente malvado, además de que conocía mi propio juego. Había conectado con los jugadores de manera maravillosa ya que era el mismo que creaba las reglas, caminos, historias, mapa, moustros. Nadie podía dirigirlo mejor que yo sin estudiarlo antes (que fiasco, siempre quise jugar), la verdad era muy tímido para hablar y tenía problemas con la pronunciación (aún siguen ahí, por eso escribo), pero con los amigos era diferente.
Todos nos volvimos adultos en algún punto de nuestras vidas y eso se terminó, demasiado rápido, como pasa con todo lo bueno. En tiempos venideros el futuro deparaba a mi mente súper imaginaria trabajos aburridos en fábricas y en oficinas. Una vez intenté escapar de la locura rutinaria yendo a la facultad, diseño de historieta era la carrera que había elegido para la gran aventura. La emoción duró lo que el cuerpo aguanta con veinte cuatro años de edad, el ritmo de dormir solo tres horas diarias llegó hasta los dos años de forzosos viajes a la capital. No todo fue tiempo perdido, si no, una inversión que hasta hoy en día doy gracias de haberme animado. Dos puntos llevan a esto: conocí a un gran guionista de mi país (Argentina), el cual abrió las puertas de la literatura con un proyecto que se me ocurrió presentar en su materia. La segunda dar el salto de dejar el aburrido trabajo y dedicarme a las novelas. Ahora llevo varios años torturando a los personajes que creo. Aquellos héroes súper obstinados en salvarlos a todos pasan por la crueldad de quien les habla, pero no todo es horror, a veces les dejo que sientan la cercanía de un final feliz, puesto que las vueltas de tuerca son lo que más me gusta dejar en las novelas para ustedes.