En el siglo XIX, la llegada de fray Perico y su borrico Calcetín va a trastornar la apacible existencia de los veinte frailes de un convento de Salamanca que viven haciendo el bien y repartiendo lo poco que tienen. El convento no tardará en vivir situaciones disparatadas, llenas de humor y alegría, gracias a este simpático personaje.Una divertida historia de aventuras sobre un fraile y su borrico.
Nacido en Madrid, estudió filología francesa y ejerció como profesor de bachillerato.
Le debe su fama a su éxito como autor de literatura infantil. De su obra, destaca la serie protagonizadas por fray Perico (9 libros), por cuya primera obra, Fray Perico y su borrico, obtuvo en 1979 el II "Premio El Barco de Vapor", y la protagonizada por El pirata Garrapata (16 libros), un incansable viajero por todo el mundo. De la primera serie se han vendido más de un millón de ejemplares y del segundo medio millón.
No creo que haya otra puntuación válida que no sean las 5 estrellas completas. Me llena de desazón que no llegue ni a los 4 de media, nos habla mucho de la pérdida de valores de la sociedad contemporánea. Fray Perico y su borrico es el auténtico GOAT de la literatura infantil. Todo en él rezuma carisma: colección barco de vapor, las ilustraciones, la trama de un niño grande con el peinado de torrente... Quiero más a este burro que a mucha gente con la que compartí universidad. De hecho, el convento es una especie de universidad privada donde meten a un niño que no sabe leer ni escribir (Fray Perico) a ver si se entretiene. Pero en vez de aficionarse a las capeas, fray Perico tiene un burro chulísimo que termina por entrar al convento. Sí. Un burro. No un furro vestido de burro como haría la agenda 2030. Este libro tenía de fondo la musiquilla de persecución de las películas mudas, goofy aah capitulos... los amo. Creo sinceramente que era mucho más chulo cuando los libros infantiles eran cuentos y ya, sin una estricta planificación pedagógica detrás, y creo que Ilaria Montessori y los estudiantes de magisterio wokes mataron la diversión. El mundo de Fray Perico es un mundo de prueba y error, sin guías y con lesiones cuando te pasas de vivo. Leerlo ha sido un viaje en el que he evocado exactamente el verano del 2006 en el que lo leí por primera vez (que no la última), la antigua biblioteca del pueblo, mi abuela con bizcochos esperándome para merendar y la bronca por no querer soltar el libro. Silenciar la tele en los intermedios de La Banda y la reseña que hice para Muy interesante Junior, cómo me enfadé porque no la publicaran (dónde quería que la pusieran exactamente?) y cómo le resumía la historia a mi hermana que aún no sabía leer (así es siempre me ha costado callarme la puta boca). No me considero un adulto Disney, pero supongo que sí uno Barco de Vapor. Compraré todos los libros que tenían mi nombre en la vieja ficha de lectores y los hojearé de vez en cuando para acordarme de por qué me gusta tanto leer.
De acuerdo, si lo sé. Es un libro infantil pero lo leí hace varios años atrás y podría decir que probablemente este es él o uno fe los libros responsables de mi adicción a la lectura compulsiva:3 Pero es una historia tan tierna, divertida y llena de lecciones que sin darte cuenta te llegan mensajes tan importantes como la amistad entre otras cosas. Me encanta que los personajes sean frailes y sean tan simpáticos (algunos). Muy recomendable y no solo para chicos, creo que es una lectura que cualquiera puede disfrutar y aprovechar.
"El pirata Garrapata" fue el primer libro que leí, pero no volví a leer nada de Juan Muñoz Martín y, aunque siempre he oído mencionar "Fray Perico y su borrico" nunca llegué a leerlo… hasta ahora.
Obviamente no soy el público objetivo de este libro; me sobran como cuatro décadas pero, aún así, reconozco que lo he disfrutado.
Para un lector viej… maduro puede resultar ingenuo y tontorrón, pero no es un mal libro y, desde luego, no tengo la sensación de que insulte al lector infantil con una literatura ñoña y simplista. Creo que Muñoz Martín escribía para un público al que respetaba y que trató de darle literatura acorde a su edad, pero no por ello mala literatura.
Reconozco que, leído en en 2025, se le notan algunos defectos, en especial que no hay ni un sólo personaje femenino. Vale que un monasterio de monjes no sea un lugar en el que las mujeres abunden, pero fray Perico sale del monasterio, va al pueblo, comercia en el mercado, va a la escuela… ¡y no habla ni ve a ni una mujer! Entiendo que al menos esto es algo que ha envejecido mal.
Por lo demás, un libro infantil ameno y divertido.
Como dice el refrán "más vale tarde que nunca " desde pequeña había oído acerca de este libro pero por h o por b nunca lo leí, ahora que lo he leído tengo que decir a mis 37 años que me ha encantado. Un libro tierno, entrañable y sin malicia alguna. Con un protagonista, Fray Perico, que como dice su autor en el libro, tiene el corazón de mantequilla y aunque meta la pata mil veces es tan entrañable que todos lo olvidan al poco. Sin duda leeré más libros de la saga.
Fray Perico me ha hecho muy feliz con sus ocurrencias y su borrico comelón. La historia está repleta de bondad y risas. Fray Perico es la correcta definición de alguien lleno de buenas intenciones que muchas veces falla al momento de hacer las cosas por simple ignorancia, pero eso no le impide hacer bien.
De los mejores de mi niñez, recuerdo que me hizo reír cuando no había mucho por lo cual reír y por eso siempre me fascinará. Simple, corto, pero magistral.
Librettino carino, storia piena di gag. Un uomo imbranato chiede in un convento di poter diventare prete, amante degli animali, parla con la statua di San Francesco (questo mi ha ricordato Don Camillo che parlava con Gesù Cristo), ne combinerà di tutti i colori, tra cui portare un ciuchino tra gli altri frati. Ho immaginato Pierino con il volto di Alvaro Vitali.
Daniel's review: Este libro trata de Fray Perico, que es un fraile que vive en el convento. Fray Perico compró el borrico a los gitanos, y le llamaron Fray Calcetín. El capítulo 15 se llama "El lobo" y es muy divertido. Me gusta cuando los frailes tiraron las cucharas, las sillas y los vasos y salieron corriendo porque Fray Perico dejó al lobo entrar en el convento.
Uno de los primeros libros que leí. Recuerdo que en aquel momento me gustó mucho, aunque es difícil valorar un libro de estas características en retrospectiva. No obstante, lo recomiendo para niños, dado que es un libro divertido y que cumple con su misión: entretener e iniciar a la lectura.
Siempre es un gusto releer esos libros que traen tantos recuerdos de ayer. Lo leí en la primaria y me gustó, lo leo ahora y me sigue gustando. Recomendado.
Fray Perico y su borrico es una novela llena de amor y alegría que ha cautivado a generaciones de lectores. Perico se presenta en un convento franciscano del siglo XIX en Salamanca, manifestado su deseo de ser fraile. Los religiosos no muestran interés en admitirlo, pero pronto se dan cuenta que es un hombre bueno con un don especial; le aceptan sin tener la menor idea de la cantidad de situaciones desatinadas que junto con Calcetín, su borrico, se van a dejar venir alterado la tranquilidad del claustro y en la que todos se van a ver involucrados. Pocas historias me hacen reír, pero con este personaje es imposible no hacerlo, es entrañable.
Una excelente novelización de la vida y obra del Fray Perico, cuya legendaria cruzada por los derechos animales le ocasionaron terribles enfrentamientos con el clero español, llevandole al borde de la excomunión en 1879.
Es un buen libro. Tantas ocurrencias te sacan unas buenas carcajadas y sobre todo es una buena lectura para que los niños comprendan el funcionamiento de un convento. Las puntadas con el santo son de lo mejor.
Es un libro muy hermoso, no sé cómo no lo leí antes, pero me alegro mucho de haberlo leído para mi niña.
Ojalá que ella guste de leer y nunca se olvide de las risas que compartimos leyendo a Fray Perico, imaginando su inocencia, su sencillez y todas sus historias graciosas.
Un libro del que me he acordado hace poco, cuando repasaba cuáles fueron aquellos más importantes que leí cuando solo era un crío. Imprescindible, sin duda.