Julio Ramón Ribeyro anotó en su diario personal, en 1970, que los autores peruanos no utilizan otros géneros más que la novela, el cuento, la poesía y el teatro. "Es decir; los más antiguos, los que se cultivaban en Grecia". En contra de esa tendencia, publicó Prosas apátridas (1975), que reúne notas de diverso carácter: Más tarde, una selección de sus artículos, La caza sutil (1976), y los primeros volúmenes de su diario íntimo. Tenía en mente editar en vida Cartas a Juan Antonio, la correspondencia con su hermano mayor, que apareció en forma póstuma.
Julio Ramón Ribeyro Zúñiga was a Peruvian writer best known for his short stories. He was also successful in other genres: novel, essay, theater, diary and aphorism. In the year of his death, he was awarded the Premio Juan Rulfo de literatura latinoamericana y del Caribe. His work has been translated into numerous languages, including English.
The characters in his stories, often autobiographical and usually written in simple but ironic language, tend to end up with their hopes cruelly dashed. But despite its apparent pessimism, Ribeyro's work is often comic, its humor springing from both the author's sense of irony and the accidents that befall his protagonists. The collective work of his short stories is published under the title La palabra del mudo (The Word of the Mute).
Ribeyro studied literature and law in Universidad Católica in Lima. In 1960 he immigrated to Paris where he worked as a journalist in France Presse and then as cultural advisor and ambassador to UNESCO. He was an avid smoker, as described in his short story ¨Sólo para fumadores¨ (Smokers Only) and he died as a result of his addiction.
"Toda mi obra es un acta de acusación contra la vida. No he hecho nada por mejorar la condición humana. Si mis libros perduran, será debido a la perversidad de mis lectores"
Esta obra es prologada por una alocución falsa del autor en el cual afirma haber conocido a un bohemio literato peruano de nombre Luder que está en París y que luego probablemente volvió al Perú pero que está inubicable. Desde un inicio te hablan de que es un personaje especial, complejo y que aparentemente es un escritor bastante desconocido y poco leído. Es desde luego un alter ego del propio Ribeyro. Pero el texto en general son un conjunto de dichos, sentencias o conversaciones con el tal Luder. Tiene bastante de sorna y sarcasmo hacia el propio trabajo y obra literaria del autor en muchas de sus frases. Se reconoce mediocre, poco leído o a veces orgulloso de lo que escribe. Muestra una falsa modestia, hace como que no le importa lo que piensen los críticos o lectores de su obra y hasta se burla de otros escritores.
"Soy como un jugador de tercera división. Mis mejores goles los metí en una cancha polvorienta de los suburbios, ante cuatro hinchas borrachos que no se acuerdan de nada"
Una interesante forma sin duda de incluir pensamientos o pequeños fragmentos de prosa. Los dichos son separados y hablan de cualquier tema siempre con ironía y jocosidad. Por momentos se trasluce el pensamiento político, filosofía y "manías" del propio escritor. Son presentados como si el autor del libro estuviera detrás de Luder, lo acompaña en sus paseos, conversaciones o situaciones más comunes y anota lo que va escucha de él. Esto puede ir desde algún comentario ingenioso o uno cínico y con desprecio de la vida.
"La gente duerme más tranquila arrullada por la música de una desgracia ajena"
Es la primera vez que leo un libro así, es decir lleno de frases y pequeños diálogos protagonizados por un singular personaje llamado Luder, a través de él Ribeyro manifiesta con gran soltura su crítica a la sociedad así como a su situación de una manera muy graciosa.
Julio Ramón Ribeyro, disfrazado de Luder, nos muestra una parte de su cosmovisión a través de frases cortas, diálogos de hasta dos parlamentos y aforismos. Mis favoritos:
32 «—Soy como un jugador de tercera división –se queja Luder—. Mis mejores goles los metí en una cancha polvorienta de los suburbios, ante cuatro hinchas borrachos que no se acuerdan de nada. »
73 «—La libertad, por desgracia, no se puede compartir —dice Luder—. Toda compañía, por agradable que sea, implica una cesión. Solo pueden ser libres los solitarios. »
89 «¡Cómo me encantan esos largos silencios que se producen de pronto en una conversación! –exclama Luder-. Solo durante ellos podemos sentir los latidos del corazón del tiempo.»
‘Dichos de Luder’ del escritor peruano Julio Ramón Ribeyro es la construcción de un personaje a partir de sus opiniones y aforismos, varios de los cuales podrían considerarse minicuentos, todos llenos de ingenio e ironía a la manera de Oscar Wilde o Mark Twain.
Es una obra corta pero llena de valor, que vale la pena leer, en la que se disfruta la gran capacidad de pensamiento, de síntesis y de humor (humor negro también) de Ribeyro, este escritor peruano que merecería más reconocimiento que el que se le presta.
Luder el alterego de Ribeyro lanza puyas y dardos, critica la sociedad comenta de forma visceral, y aveces solo haces acotaciones bastante precisas de situaciones cotidianas. es un Libro pequeño divertido y sin muchas pretenciones literarias. Pero sigue siendo Ribeyro y eso es suficiente.
Si alguna vez te has preguntado cómo sería si las ocurrencias más hilarantes de la mente humana cobraran vida en forma de palabras impresas, entonces Dichos de Luder es el viaje literario que estabas esperando. Julio Ramón Ribeyro, maestro del humor ácido y la ironía desbordante, nos sumerge en un mundo donde la cotidianidad se transforma en un campo de batalla de ideas absurdas, ocurrencias delirantes y reflexiones profundas disfrazadas de trivialidades.
La obra nos presenta a Luder, un personaje cuya existencia se desdobla entre la realidad y la imaginación, entre lo absurdo y lo lúcido. A través de sus dichos, Ribeyro nos invita a cuestionar las convenciones sociales, a reírnos de nuestras propias contradicciones y a abrazar la complejidad de la condición humana.
Con una prosa ágil y desenfadada, Ribeyro teje un tapiz de situaciones disparatadas y diálogos ingeniosos que mantienen al lector absorto en un vaivén de risas y reflexiones. Cada página de Dichos de Luder es un festín para la mente, un recordatorio de que la vida, en su esencia más profunda, es una comedia absurda en la que todos somos actores improvisados.
"Le preguntan a Luder por qué rompió con una amiga a la que adoraba. —Porque no tenía ningún contacto con su pasado. Vivía constantemente proyectada en el tiempo por venir. Las personas incapaces de recordar son incapaces de amar."
Es el primer escritor peruano que leo. Y como dice el título, es un conjunto de dichos. Los cuales tienen mucha verdad. Algunos te los dicen de una forma irónica (cosa que me encanta). Y en cada frase se siente como si el escritor te estuviera contando sus experiencias, algo que no dudo que sea real. Cada capítulo es un dicho. Te lo terminas en un día o menos.
Es de esos libros que tienes que tener a la mano una vez que los terminas. Para estar recordando (para mí) sus sabias palabras. Para recurrir al libro cuando quieras. Obvio lo recomiendo.
One hundred aphorisms, observations, phrases, and very short dialogues by or about Luder, a fictitious Peruvian writer living in Paris (as the author was at the time) is the content of this slim great book. Many of them are really great.
«Le hacen notar a Luder que nunca ha manifestado celos ni invidia por el triunfo de sus colegas. — Es verdad. Eso les puede dar una idea de la magnitud de mi soberbia.»
A book to read in a gulp and to get back and seep from it from time to time.
Hoy he amanecido particularmente optimista —dice Luder—. Creo que voy a poder al fin dedicarme a la redacción de mi epitafio.
—Soy como un jugador de tercera división —se queja Luder—. Mis mejores goles los metí en una cancha polvorienta de los suburbios, ante cuatro hinchas borrachos que no se acuerdan de nada.
De lo poco pendiente de Julio Ramón Ribeyro, estos breves 100 aforismos de los «Dichos de Luder», recién editados por @LaCajaBooks, son, de nuevo, una delicia que refleja su inconfundible estilo, así como un recuerdo de las magistrales «Prosas aprátidas»; muy recomendables.
«—Dije una vez que nuestro cuerpo, nuestra vida, eran como una casa alquilada —recuerda Luder—. Peor todavía: somos carromato de saltimbanqui, un pobre caparazón ambulante que sólo sirve para trasladar unos cuantos cachivaches de una época a otra de la historia.»
Un autor hispanoamericano del S.XX no estaría completo sin su colección de aforismos entre lo ingenioso y lo lapidario. Algunos merecen mármol, varios son refritos. El mantra de "dice Luder" es tedioso, ya hemos comprendido el artificio. Ribeyro lo suele hacer mejor.
Luder es un personaje ficticio de Ribeyro, que suelta las ideas mas interesantes o inverosímiles, este libro no encaja en ninguna categoría, pero es muy divertido de leer.