Nota: 1,5
La historia, comienza siendo interesante porque vamos acompañando a Alice en la búsqueda de ese lugar en el que se encontraba su marido antes de morir. Pero una vez que llega a la Isla, y decide mudarse allí para seguir con su investigación todo va de mal en peor. Nuestra protagonista se obsesiona de una forma malsana con los habitantes de la isla, y comienza a crear teorías y a montarse sus paranoias sobre que todos pueden haber tenido contacto con su marido por diferentes motivos ( tenía una amante, escondía una amistad, era adoptado y se fue a conocer a sus verdaderos padres, etc.), así que decide meterse en sus vidas y a espiarlos con cámaras y micrófonos para conseguir información. Pero todo esto, solo es una excusa para mostrarte las problemáticas de familias que aparentan ser perfectas pero que en realidad todas deben de lidiar con sus demonios internos. Vamos, que el misterio y la trama central se desdibujan para meter los problemas tópicos de varias familias.
Por otro lado, hay un relleno brutal durante todo el libro de cosas que no aportan nada a la historia, abusando de las reflexiones internas de la protagonista. Además, no para de repetir una y otra vez lo mismo como para remarcar ciertas cosas que se suponen que van a ser importantes para el desenlace final.
El final, aunque tengo que reconocer que es muy emotivo, tarda mucho en llegar ya que estira demasiado el momento de saber el misterio de Chris y la isla. Y aunque pretende dejar enseñanzas sobre cómo afrontar la pérdida y de las relaciones de pareja o familiares, en general el desarrollo de la historia me ha parecido malo y aburrido.