Excelente cómic de Spiderman. Todo el crédito a Gerry Conway, quien, a pesar de ser el guionista de este arco y del de la muerte de Gwen, sigue estando bastante a la sombra como autor del trepamuros. Me gusta mucho el enfoque que utiliza aquí para desarrollar la historia, manteniendo la trama del clon en un ligero segundo plano mientras Spiderman se entretiene con los masillas a los que va engañando el Chacal. Es un recurso muy interesante y que funciona estupendamente, a pesar de lo comprimida que está la historia. Ross Andru cumple bastante bien, especialmente dibujando a Spiderman. Con las caras y expresiones de otros personajes "en carne y hueso" tengo más problemas, pero, en general, hace un buen trabajo y se esmera bastante con los fondos (esos números en París). El resultado final de este tomo queda un poco afeado por el epílogo, innecesario y algo burdo incluso.