Después de dejarlo olvidado durante quince años en el fondo de un cajón, Tamar, la narradora, se reencuentra con un viejo poema que le enviaron. Un poema inoportuno que en su momento no la interpeló ni le significó ese gesto que ella tanto deseaba. ¿Quién puede esperar, en plena separación, que el otro en lugar de un prosaico “te extraño, volvamos” intente acercarse mediante anagramas y combinaciones de nuestro nombre? Pero la escritura permanece mientras el mundo gira, y entonces hoy Tamar sí puede leer sentido donde ayer solo encontraba silencio. Un poema compuesto por cinco letras, una fecha y un dibujo desencadenará un viaje al pasado, para rescatar una historia de amor atravesada por lecturas compartidas, discusiones literarias, viajes, exilios, hijos, desencuentros.
Tamara Kamenszain (Buenos Aires, Argentina, 1947-Ibídem; 2021) fue una poeta y ensayista argentina. Estudió filosofía, trabajó desde muy joven en periodismo para después dedicarse a la enseñanza de la literatura. Pertenece, junto con Arturo Carrera y Néstor Perlongher, a la generación de poetas de los setenta llamados neobarrocos. Sus ensayos sobre poesía argentina y latinoamericana son material de estudio en universidades argentinas y del exterior. Sus libros de poesía fueron total o parcialmente traducidos a diversas lenguas y es considerada una de las voces que influyeron sobre las nuevas generaciones de poetas.
Un libro inclasificable, un homenaje, o una búsqueda de pistas, de memoria, siguiendo el camino de la autora, sus ritmos y sus recuerdos, y quien fue su ex marido, ya muerto. Un recorrido por la memoria, por el amor, por las palabras. Super breve, casi parece todo él un poema, pero es más cerca de un libro de memorias. Los (les, lxs, las?? me confundo) intelectuales también tienen su corazoncito. :(
¿Cuánto más me puede hacer llorar Tamara Kamenszain? Es hermosa la búsqueda de sentidos que hace de un poema que le dejan hace tantos años, investiga la relación amorosa que tuvo con su ex marido a través de las propias palabras que encuentra en los versos, de sus recuerdos, de la literatura que compartían, del lenguaje que los unió y desunió. Lloré lloré y lloré, porque me emocionó demasiado pensar que algo del amor queda para siempre.
"Y ahora que la lectura a mí se me está volviendo cada vez más transparente (como si ir descargando bolsones semánticos me la alivianara) puedo reconocer que la relación de él con el hebreo y el idisch de mi padre implicó siempre un esfuerzo amoroso para, de rebote, armar la trama conmigo"
Novela confesional, ensayo autobiográfico, relato generacional, poema comentado, ajuste de cuentas, homenaje, entre otras etiquetas, le han puesto en diversas reseñas a este librito inclasificable de Tamara Kamenszain, su primera incursión en el género narrativo. No me interesan mucho las clasificaciones, de lo que estoy seguro es de que puede leerse como un libro de amor y a la ve como una semblanza generacional.
La cosa es así: a mediados del año 2000, poco después de haberse separado de Héctor Libertella tras veinte años de matrimonio, la autora encontró una hoja A4 con un texto manuscrito que su ex cónyuge había deslizado por debajo de la puerta, en ese texto decía:
“Tamara: emerjo de un sueño con la máxima cantidad de anagramas y combinaciones de tu nombre. ¿Tanta cantidad de bolsones semánticos pueden esconder 5 letras?”
Y a continuación un singular poema anagramático que utilizaba esas combinaciones de letras contenidas en el nombre Tamar en versos pequeños, crípticos, singulares. Cuenta Kamenszain que en su momento no entendió nada de aquel texto, pero 15 años después, revolviendo papeles viejos encontró aquella hoja y comenzó a estudiar minuciosamente su contenido. Cada uno de los versos de este breve poema son como hilos de los que la autora tira para develar de alguna manera aquellos bolsones semánticos, y recuperar a través de anécdotas, experiencias, textos, relaciones y textos literarios, la historia de aquel matrimonio entre dos escritores. Cada verso es un capítulo del libro, cada capítulo describe, narra, ensaya y reflexiona no sólo sobre la cotidianidad conyugal, sino también sobre las intimidades literarias de la pareja y sobre los avatares de una generación de escritores. Tal vez esta característica sea el que une secretamente este pequeño librito con “Black Out” de María Moreno, publicado un par de años antes. Además de compartir con éste algunos nombres, espacios y épocas, hay una referencia directa (casi una chicana de Kamenszain a Moreno) cuando la autora cita textualmente el párrafo de Black Out en donde Moreno dice haber visitado a Libertella en su “piso de soltero”, tras la separación. Pero más allá de eso, es indudable que ambos libros tienen cosas en común y el ejercicio de leerlos en conjunto podría ser revelador.
Por el libro desfilan personajes de la literatura argentina como Arturo Carrera, Osvaldo Lamborghini y Rodolfo Fogwill entre otros. También hay continuas referencias a lo que Kamenszain llama “taller literario matrimonial” refiriéndose, por supuesto, al inevitable intercambio que produce la convivencia entre dos escritores y aparecen comparaciones con otros de esos “talleres matrimoniales”: Ludmer – Piglia, Kristeva - Sollers, Plath - Hughes. Y están las experiencias de edición, escritura, publicación, los bares en Buenos Aires en donde se juntaban, algunos debates, ideas y otras marcas de una época y una generación. En algunos capítulos se incluyen algunos poemas de la autora.
En suma: a pesar de su brevedad (96 páginas) es un libro completo, sólido, acabado, redondo. Lleno de matices y giros. Muy bien escrito y ameno. Un viaje introspectivo que busca en esos bolsones semánticos más preguntas que respuestas. Un libro de amor y literatura. Muy recomendable.
"Un desfasaje temporal nos separa siempre de lo que quisiéramos que coincida", escribe Kamenszain, explicando su incapacidad para leer el poema escrito por su ex marido en el momento que le fue entregado. A partir de esta consigna se articula una memoria en torno a los modos en que el lenguaje atraviesa el amor para quienes nos dedicamos a la palabra; cómo este se desarma y desfasa; y, esperanzadoramente, el cómo un "nosotros tardío" puede rearmar esa historia que no puede nunca ser realmente contada. El libro de Tamar habla, sobre todo, del desencuentro: la no coincidencia aparece como figura del (des)amor, a través de los lenguajes que se pierden cuando algo termina. El amor persiste, oculto en la necesaria resemiotización de los vínculos, esperando que sea el momento de revelarse. Dicha revelación, aparece aquí como una constraseña contenida en las cinco letras del nombre Tamar, cuya combinación hasta el agotamiento abre un camino de vuelta en el tiempo de la compartencia. El tiempo aparece signado así en las letras, estas contraseñas, como un arma de doble filo que permite el entendimiento pero solo después de haber provocado un desencuentro. Tenía este libro hace mucho en mi Kindle como pendiente. Me encontró en el momento adecuado.
"Me pregunto hoy [...] si se trataba de mi propia vida o de la vida que el poema, nutrido de la capacidad anticipatoria que parece tener la escritura en general y la poesía en particular, estaba profetizando" (80).
(...) Strand cuenta algo de una pareja que es según él la prueba viviente de que el libro no sobrevivirá: sentados uno al lado de otro en el sofá eran la copia, los cansados espectros de algo que habían sido antes. En cambio yo los veo y se me representan hoy aquí ahora como dos nosotros instalados de nuevo en aquella vida de living que mullía una música cómoda en atardeceres de días agitados con esos Beatles en el surco discos libros compartidos como olas tapando un hogar con hojas sueltas sobre escritorios voladores por aquí y por allá páginas tuyas mías escribiéndonos entre nos pero para otros. (...)
un desencuentro, que está lleno de muchos encuentros, de mucho amor, de mucho desamor - juega con esos tiempos, como su exmarido, tiempos que, al fin al cabo, no son tan reales. qué hermoso que este escrito así, a cuatro manos, uno en el campo del otro. hermosísimo, qué penita.
"me dice rubia, armá trama amá hoy aunque yo no esté, porque estuve y a mi manera todavía estoy"
Este debe estar en mi top 5 si se tratase de premisas de libro. El comienzo le hizo justicia pero de ahí en más soy culpable de no haber conectado con él (las referencias a personas reales que no conozco fueron mi cómplice). Creo que por estas cosas prefiero la infinidad de la ficción, la realidad, por su lado, siempre termina amarrada a ella misma.
Un ejercicio muuuuy interesante el que hace Tamara, escribiendo una especie de ensayo/poema/diario/memorias a partir de un poema que encuentra olvidado en un cajón.
Encara no sé per què li poso tres estrelles si el vaig llegir en una tarda i d'una seguda. La Tamara et deixa entrar fins a l'últim racó del seu cap i t'acompanya per tota aquesta constel·lació de pensaments, referències, manies, records. Potser li poso tres estrelles precisament perquè d'una història d'amor espero més cor que cap.
Cuándo un texto se convierte en literatura?, cuando se publica?, cuando el escritor es reconocido?, cuando otros escritores o personajes de las letras lo validan? Todas estas preguntas me surgían mientras iba leyendo este libro, tratando de encontrar la razón de tenerlo entre mis manos. Porque lo que cuenta Tamara Kamenszain parece más bien un escrito personal, surgido del dolor de una pérdida, del mirar atrás y tantas otras cosas pero no parece ser algo publicable. Quizás un ejercicio de escritura para exorcizar viejos fantasmas. Por momentos sentí estar hurgando en un diario íntimo a cuya lectura no estaba invitada, ahí donde una sueña, inventa, se desnuda completamente y cuyas hojas comería o quemaría antes de permitir que alguien más las lea. Hay sentidos forzados, entendibles en las incesantes búsquedas de entender la vida que cualquier humano puede hacer, pero no en la literatura, bah, al menos eso creo yo. De más está decir que no me gustó, me aburrió en muchos tramos y que en todo el camino intenté encontrar lo inexistente.
uno de mis remordimientos (no sé si me lo he inventado, o me lo ha impuesto la sociedad, la de "los intelectuales") es la de no saber disfrutar mucho de la poesía, la de tenerle un poco de pereza, la de que me cueste trabajo aunque lo intento de nuevo, no sé si lo intento porque debo o porque me dicen que debo en fin
me encanta su poema del final, es un libro que parece más diálogo con ella misma, no me gusta tanto como otro de ella que leí en el que también busca esos pares, acá entre parejas que son escritores, allá, entre chicas y abuelas, pero tiene ese algo que te engancha y te hace quererla...
últimamente me produce inquietud o "me da cosa" tener tantos libros, sobre todos los que no se consiguen fácil o son caros o no tengo a quién recomendar este es uno de esos si alguien de los que me leen lo quiere, y vive en la ciudad de méxico o en cuernavaca, envíame tu dirección por mensaje y te lo mando por correo, este librito, por ejemplo, costó 360 pesos ! lo hago con gusto, de veras
Creo que es un libro desafiante, pero bellísimo. Me gusta cómo se exploran tantas formas de leer un mismo texto. Quisiera volver a este libro en otro momento.
Este libro me lo regaló mi papá en un impulso; había leído a la autora, pero no esta obra en particular. Aun así, me dijo «creo que te va a gustar». ¿Tenía razón? Tenía razón.
La narradora se reencuentra con un poema escrito por su exesposo quince años atrás, poco después de separarse. Entonces, no le prestó mucha atención, pero ahora es diferente. El poema juega con las distintas palabras que pueden formarse con las letras de su nombre: Tamar. Podrían parecer anagramas tontos, casuales o aleatorios, pero la Tamar que nos narra entiende, solo entonces, que no lo son.
Así comienza el ejercicio de ir verso por verso, decodificando recuerdos, momentos y emociones de la relación son su expareja, también escritor, ya fallecido. La imposibilidad de preguntarle es también lo que impulsa este ir y venir sobre un poema tan corto, en apariencia sencillo. Página a página, Tamar desentraña los tejidos de esta relación, de la intimidad compartida y ese lenguaje secreto que solo conocen los que se aman.
Al final, ¿tanta cantidad de bolsones semánticos pueden esconder cinco letras?
Hermoso, experimental e inclasificable. Por casualidad, la autora encuentra un poema críptico que 15 años atrás le había escrito su ex marido, el escritor Héctor Libertella, jugando con las letras de su nombre. Se propone descifrarlo y, en la medida en que va analizando cada verso, narra distintos momentos de la historia de su relación, así como también teoriza y comparte ideas sobre la vida, el amor y la escritura como oficio. Y todo lo hace entre la prosa y la poesía. La autora realiza un ejercicio lúdico y dialogante tanto con el poema de Libertella como también con otras voces incorporadas, que invita a reflexionar sobre la infinitud de alcances y transformaciones que puede tener un escrito. Kamenzain se sumerge en textos ajenos, los transforma y lo hace propios. Y todo con una sensibilidad que sobrecoge.
OBRA MAESTRA! El beef que le tira la autora a su ex marido AMO. 80 páginas de pura exquisites. La forma en la que está narrada, como contrapone su relación en el reflejo de otras parejas conformadas también por autores de critica literaria. Tamara somos todas esperando ese mensaje que nunca llega (o tratando de descifrar que nos quieren decir los hombres). Sobra decir que me emocioné hasta las lágrimas, porque Tamara te hace sentir parte de su historia.
Este libro tiene una historia muy linda, y nostálgica. ¿Cómo acceder a través de la literatura a quien uno fue? ¿No es acaso, tan inabarcable cómo intentar una biografia? Kamenszain encuentra una nota -un Mensaje, como el tango- que su ex esposo diez años antes le deslizó por debajo de la puerta. Ahora, ella escribe para entender y para darle sentido a ese poema compuesto de anagramas con su nombre; Tamar, Tamara, Amar... Aún sin la niebla de la nostalgia, reconstruir el pasado amoroso y literario de esta pareja, incluso después de la muerte de Libertella, parece más un juego de azar que una destreza intelectual. Sin embargo, si algo nos permite la literatura es introducirnos en la mente de quién escribió, quien sabe con qué intención, en tiempo pasado. Cómo decía Carl Sagan, "La escritura es, tal vez, el más grande de los inventos humanos. Une a personas que no se conocen entre sí. Personajes de libros de épocas lejanas rompen la cadena del Tiempo. Un libro es la prueba de que los hombres son capaces de hacer que la magia funcione"
Por otro lado, una joya de Tamara K: el retorno de un tango:
"Rubia, ¿me escuchás? este es un mensaje donde te digo que soy tu amigo y tiro el carro contigo aunque ya me haya ido aunque esté muy lejos muerto vivo en tu recuerdo porque no soy el hombre que esperabas mejor quédate esperando que ya llego ¿me escuchás? porque al fin la vida es corta y te acelera hasta mí cuando el piolín por fin se corta tapame la cara rubia no me dejes ver el final que yo también soy una criatura tuya tan chiquito y desnudo ahora que nadie en vos me ve"
Libros como este, que revuelven en ese amasijo de orden flexible que pueden ser los recuerdos, nos fuerzan a reflexionar sobre el peso de nuestro pasado. Vuelvo al libro y pienso: no, no fue otra vida, fue esta.
Belleza pura en unas cuantas páginas. Algunos lo llaman el librito inclasificable. Es entre ensayo, confesión, autobiografía, memorias, carta de amor, poema, etc. Páginas llenas de metáforas. Un festín verbal.
La autora reconstruye a partir de un poema de su exmarido, el difunto escritor Héctor Libertella, la historia de una relación marcada por el uso del lenguaje. Amé el amor que tenían por la escritura y la lectura. Me gustó como va citando a diferentes autores para ir explicando su historia.
AMÉ esas contraseñas que tenía con Héctor, cómo usaban la literatura como su `Shibboleth’ íntimo y se encerraban en un `ghetto' donde, los que no compartían sus contraseñas, quedaban afuera. Construyeron una lengua indescifrable para los demás. ❣️
Inevitable no escuchar el tango 'Mensajes' de #cátulocastillo poema que reescribio Héctor.
Mucho que hablar de este mini librito. Me quedo con muchas frases subrayadas. Aquí les dejo un fragmento:
"…Strand cuenta algo de una pareja que es según él la prueba viviente de que el libro no sobrevivirá: sentado uno al otro en el sofá eran la copia, los cansados espectros de algo que habían sido antes. En cambio yo los veo y se me representan hoy aquí ahora como dos nosotros instalados de nuevo en aquella vida de living que mullía una música cómoda en atardeceres agitados con esos Beatles en el surco de discos, libros compartidos, como olas tapando un hogar con hojas sueltas sobre escritorios voladores por aquí y por allá páginas tuyas mías escribiéndonos entre nos pero para otros…"
Quizás todo pueda explicarse a partir de unos versos que Ted Hughes dedica a Sylvia Plath y que TK recoge en este libro: "más para alcanzarte / que para reprocharte, más para establecer contacto (...) que para corregirte / con nuestros arcaicos principios preparamos / un ataque, una mutilación, riéndonos". Pensé que en 'La arquitectura del fantasma', Héctor Libertella, su ex, escribe que "el imaginario es lo único real del texto" y que a ese "real" él se debía, porque todo el resto era realidad, el salto sin red, caminar el pathos por una celda de dos metros por tres. Este libro es la puerta que TK cerró definitivamente, la memoria del pospartido, pero también la búsqueda del secreto y de qué manera éste nos contiene. El genio es la invalidez, escribió Piglia, una presencia algo frecuente en este libro. Lo que desactiva la incapacidad de escribir ensayos o narraciones en ella es ese anagrama-palíndromo que ella sepultó y recuperó años después ¿para descifrar la omni presencia de ese genio autodestructivo? Quien desee saber más debe buscar el libro del hijo de ambos, Mauro Libertella (Mi libro enterrado). La escritura es la rabia.
Las 5 estrellas pq me parece un libro vailente que se atreve a hablar de lo que realmente importa en la pareja de forma clara y honesta: del cariño, de la cercanía y sostén emocional y del acompañamiento por encima de la inteligencia y de los juegos intelectuales.
El otro día leí una entrevista a la hija del filósofo Rubert de Ventós, tb filósofa y escritora, y justamente reivindicaba tb esta idea. Y decía q ella era lo q era gracias a su madre, la poeta Luisa Castro.
No sé por qué son las mujeres las q acaban hablando siempre de estas cosas. Habrá un cambio real cuando encontremos libros, como "El libro de Tamar" que nos ocupa, escritos por hombres que pongan sobre la mesa temas como los que aquí se tratan. Si alguien conoce alguno, por favor, que me lo diga. Por el momento se me ocurren a mí solo escritoras: Anne Carson en "La belleza del marido" q ya leí y Lydia Davis con "El final de la historia" que tengo pendiente
Sharon Olds, cuyo exmarido era médico, parece concluir que él la dejó por una médica para poder compartir una misma lengua. En un hermoso poema titulado "Los curanderos" ("The Healers") imagina a esos dos iguales portando en sus picos de cigüeña idénticos maletines de médico para salir volando al unísono cuando en un viaje de avión el altavoz pide con urgencia un médico. Concluye la poeta que seguramente él no se debió sentir cómodo cuando ella, ante el llamado de las palabras, también salía dispa-rada. Me entristece esa conclusión tan apocalíptica de Olds mientras yo a mi vez saco mis propias conclusiones apocalípticas pero en sentido contra-rio. Pienso que al final de nuestra relación, Héctor y yo nos habíamos construido una lengua tan indescifrable para los demás que terminó no solo aislándonos del mundo, sino también a uno del otro. Una lengua muerta con la que terminamos guiñándonos el ojo mecánicamente como quien tiene un tic.
En una relación (amorosa, filial, amistosa, etc.) tomamos el lenguaje y le damos un contexto que hace que el mensaje solo sea entendido cuando hablamos con esa otra persona; lo anterior ocurre siempre ¿que pasa cuando esa relación está formada por dos escritores?
Tamara Kamenszain recibe por debajo de la puerta un poema escrito, por ese entonces su marido, Héctor Libertella. El poema está escrito solo con las letras que se encuentra en el nombre Tamara. Años después, luego de la muerte de Héctor, la escritora encuentra por casualidad el poema y de ahí se desprende este libro.
Lleno de reflexiones, anécdotas, citas y poemas, Tamara trata de realizar lo imposible responder la pregunta qué es lo que Libetella le trató de transmitir dentro de ese pequeño poema. Una hermosa carta de amor a las plantas, a los significados y por su puesto a un compañero.