A sus 16, Matías Kovac está “jodido”. Kovac —como le dice su única amiga, Marcela— no se siente un adolescente normal. Tiene un secreto que se guarda a voces en su familia. Vive en el Conurbano bonaerense con su madre, que apenas atina a tomar las pastillas que le aseguren el sueño, y su hermana, una rollinga que fue linda pero aparece desfigurada por un balazo lanzado en un suicidio fallido. Su cuñado dealer fue asesinado y su hermano lo abandonó para marcharse hacia algún lugar de Barcelona. Mientras que el padre ausente escapó de su perversión.
Mariana Enriquez (Buenos Aires, 1973) es una periodista y escritora argentina.
Se recibió de Licenciada en Comunicación Social en la Universidad Nacional de La Plata. Se ha desempeñado profesionalmente como periodista y columnista en medios gráficos, como el suplemento Radar del diario Página/12 (donde es sub-editora) y las revistas TXT, La mano, La mujer de mi vida y El Guardián. También participó en radio, como columnista en el programa Gente de a pie, por Radio Nacional.
Trabajó como jurado en concursos literarios y dictó talleres de escritura en la Fundación Tomás Eloy Martínez Mariana Enríquez is a writer and editor based in Buenos Aires. She is the author of the novel Our Share of Night and has published two story collections in English, Things We Lost in the Fire and The Dangers of Smoking in Bed , which was a finalist for the International Booker Prize, the Kirkus Prize, the Ray Bradbury Prize for Science Fiction, Fantasy, & Speculative Fiction, and the Los Angeles Times Book Prize in Fiction.
Esta novela cuenta la desventura y esperanza de Matías, un adolescente nacido en el seno de una familia herida por la pobreza, la violencia y el evangelismo. Cómo desaparecer completamente - qué acierto de título, por lo demás - es una obra muy diferente al resto de la bibliografía de Mariana Enríquez. Acá, apenas se soslayan los elementos esotéricos popularizados en su obra más tardía: no hay fantasmas, ni hechiceros ni caníbales; sí hay monstruos - gente deformada, digo, como la terrible imagen de Carla - y sí hay delirio místico - tanto en la devoción protestante como en la breve noción de un trabajo de brujería que aparece en dos o tres párrafos de la novela. Pese a esta diferencia, la novela sigue siendo muy enriquezca, en cuanto se ambienta en la pobreza desgarradora y sanguinaria de la Argentina profunda. El personaje de Matías se convirtió en uno de mis personajes favoritos de la bibliografía de esta autora. En cierta medida, Cómo desaparecer completamente funciona como un coming-of-age, en que el protagonista debe aprender a lidiar con sus propios traumas y problemas para poder escapar de su entorno y, en cierta medida, de sí mismo. Las reflexiones que hace Matías en torno a las consecuencias de la violencia sexual en su comportamiento estaban eran lúcidas y acertadas, además de devastadoras. Empaticé con su odio, su miedo y su aspiración. Hay, por ahí, una metáfora de los dos caminos en sus hermanos mayores: escaparse y desaparecer como Cristian, quedarse y pegarse un tiro como Carla. En mi carrera por leerme todas las ficciones de Mariana Enríquez, este es el penúltimo libro que me faltaba - me queda Éste es el mar. Y, de todo corazón, rankeo esta novela en el segundo lugar, bajo Nuestra parte de noche y encima de Las cosas que perdimos en el fuego. Acuérdense, por lo demás, que me pueden acompañar en estas lecturas participando del taller que organizo en @comunidadmana vía Instagram. Denle una vuelta, mándenme un DM.
Este libro es único en la constelación enriqueana, totalmente diferente a lo demás que haya escrito. Es realista en su totalidad, social, duro, fuerte. Al mismo tiempo tiene su grado esperanzador en el final, cuesta pero puede llegar a darse. Me gustó muchísimo, fue como conocer el otro lado, otra faceta de Mariana Enriquez que quizás hasta me gusta más que lo otro, por diferente, por particular en ese mundo por ella creado.
Cómo desaparecer completamente me sorprendió bastante, es muy diferente a todo lo que había leído de Mariana. Alejada de cualquier tipo de terror sobrenatural, esta novela nos cuenta una parte de la vida de Matías, un adolescente sumergido en un mundo en el que no encaja, un mundo que no entiende y del cual quiere escapar. Es una novela que me resultó dura de leer, tardé bastante en terminarla a pesar de ser muy corta, pero cada vez que me sentaba a leer todo lo que le pasaba a Matías era demasiado para mí. Su anhelo por salir de ese lugar que no lo deja ser es la única esperanza que me llevó a seguir leyendo. No voy a comentar el final para no spoilear, pero más allá de ser bastante abierto, a mi me gustó que dejara lugar para que el lector imagine el final que quiera. En fin, esta novela me permitió conocer otra faceta de Mariana que me encantó. Sí, es una novela dura y, para mí, devastadora, pero aún así fue una buena experiencia haberla leído.
Esto es lo que sucede cuando se convence a alguien de tener algo importante para decir, cuando realmente no tiene nada importante para decir.
Mal escrito. Ni una pizca de estilo. Incluso en un diario he encontrado más estilo.
Nada profundo. No sucede nada interesante. Deja todo servido. No da espacio al pensamiento propio del lector. Te dice cómo tenes que pensar sobre lo que está relatando, ergo, subestima al lector.
Completamente calculado para que genere distintos tipos de efectos: aprehensión o lastima, ambos puntas opuestas pero iguales en la regla de como agradar al lector. No hay nada peor que escribir solamente para que alguien lea lo que escribiste.
Da lástima que esto sea considerado buena literatura nacional. Marechal y Fernandez se revuelcan en sus tumbas por libros como este.
En suma, predecible y fácil de leer. Se entiende porque se la ha promocionado como gran escritora cuando, ciertamente, no lo es.
Leí este libro solo para sacarme la duda acerca de la escritora. Había leído unos cuentos de ella, anteriormente, y, aunque mal narrados, me pareció que hacia un buen uso de los ''cliché'' del género. Pensé que era por limitarse a la escritura de género que no podía desplegar una profundidad propia en donde transformar su falta de estilo en estilo; en donde transformar sus defectos en sus fuertes. Lamentablemente, nada más lejos de la realidad.
Es una estrella porque no me gustó, según los criterios de calificación que utiliza goodreads. Pero ni siquiera llega a ser un libro que merezca calificación. No deja nada en lo absoluto. No dice nada. Simplemente pone frente al lector un sin numero de situaciones desgraciadas, pero no hace nada con ello. No hay una critica. No hay una sátira. No hay mensaje de ninguna índole. No es una realidad, es una ficción. Podrá ser posible. Pero la realidad siempre es infinitamente peor, así que tampoco es capaz de hacer un buen recorte de la realidad que quiso representar en esta obra.
Utiliza temas de moda al escribir. Parafraseando a numerosas publicaciones que la recomiendan: se cuelga del maltrato, del acoso, del abuso, de la violencia de género, de los mal vivientes, pobres y villeros, y demás situaciones nefastas que se ven a diario en el noticiero, para, y al igual que la prensa lo hace, generar atracción al escribir sobre estos temas. Es decir, lucra con el morbo que tiene el lector/tele-vidente. Reduce la literatura a un simple negocio, y no es de sorprender; a vivas voces ha dicho lo cuanto ha sido influenciada por el más grande empresario de la literatura. El rey Stephen.
Para lo único que me ha servido leer otra obra de esta escritora, es para comprobar con certeza por qué no me gustó la primera vez que la leí.
Aunque, sinceramente, me alegra haberla leído. Se puede apreciar que no hace falta mucho esfuerzo para ser ''buen escritor'' en este país.
Hermosa novela además de ser de una calidad narrativa increíble teniendo en cuenta que ha sido ésta la segunda obra de su carrera como escritora hasta la fecha. Todo lo que se cuenta en la historia, la forma de narrarla, las intervenciones de lenguaje coloquial y hasta soez que aparecen en ella dan cuenta de la cuota justa y necesaria para poder interpretar de cabo a rabo todo lo que la escritora ha querido contarnos. Es innegable el plus que otorgan todas las descripciones y la forma de escritura que aunque relate algo absolutamente dramático puede llevarnos a la risa por las expresiones burdas y ordinarias puestas adrede en determinados momentos. Por todo esto, me enamoré de esta novela que recomiendo así como toda la obra de su autora.
Es cierto que se identifica en esta narración el estilo de Mariana Enríquez, pero aquí apenas esbozado, escrito como con prisas, nada que ver con la maestría de otras obras, y el conjunto de voces y matices que logra por ejemplo en Nuestra parte de noche.
Pozo oscuro y profundo con abuso infantil, adicciones, violencia doméstica, rezos, merca, noche. Por momentos me costó sostener la lectura de lo duras que son las escenas. Dicho todo esto: es un libro increíble. Lo recomiendo.
"Cómo desaparecer completamente" se trata de una novela de iniciación super fuerte de Mariana Enríquez que transcurre en el conurbano bonaerense de fines de los 90 con todos sus horrores: un niño abusado por su padre que en la adolescencia intenta rehacer su vida y mantener relaciones sexuales normales sin lograrlo, unos padres captados por una secta evangélica que en nombre de dios abandonan a su familia, una hermana que fracasó al querer suicidarse y sólo logró deformarse monstruosamente, y la villa y el narcotráfico como presencias acechantes e ineludibles, que ofrecen una promesa de plata fácil y muerte prematura.
Es magistral el uso de los diferentes registros lingüísticos y la presentación de los submundos que existen en y alrededor de la ciudad de Buenos Aires. Enríquez visibiliza lo que muchos no quieren ver, le da voz a quienes no son oídos, y nos enfrenta con la miseria y la marginalidad que son producto de una sociedad individualista donde pocos buscan salvarse a costillas de muchos. Muy recomendable, pero no para lectores de estómago débil.
A veces pensamos que todos tienen una vida como la de uno, y por eso es bueno leer este tipo de historias pesadas, densas, angustiantes que demuestran que el mundo es una mierda pero que al final siempre hay pequeñas esperanzas. Matias es un personaje complejo, lleno de fantasmas, con grandes silencios que no permiten que saque toda la mierda que lleva dentro (en eso nos parecemos un poco) y eso hace que lentamente esté mas cerca de explotar. Buen libro, quiero leer Nuestra parte de la noche de Mariana 👌🏻
Mariana Enriquez vuelve a adentrarse en la oscuridad cotidiana con 𝘂𝗻𝗮 𝗵𝗶𝘀𝘁𝗼𝗿𝗶𝗮 𝗰𝗿𝘂𝗱𝗮 𝗽𝗲𝗿𝗼 𝗿𝗲𝗮𝗹, que explora la soledad, la enfermedad mental, el vacío emocional y la desconexión del mundo moderno. Con su estilo directo y desasosegante, logra que lo inquietante no provenga de lo sobrenatural, sino de la vida misma.
Cómo desaparecer completamente es una narración que duele y atrapa, donde cada palabra parece pesar. Me ha dejado sentimientos encontrados, pero también la sensación de haber leído algo profundamente humano.
Qué dolor este libro! Todo duele. La historia de Matías, sus sentimientos, las ganas de asistirlo, de socorrerlo. Tiene 16 años y ya vivió mil vidas. Hacía tiempo que no leía un libro tan angustiante. Los cuentos de Mariana Enríquez me habían gustado pero esta novela me gustó aún más. Único problema: los errores de tipeo de la edición de Página12 que leí, me distraían la lectura por la falta de calidad.
ni siquiera sé por dónde empezar. la historia de matías causó muchas cosas en mí: miedo, asco, angustia, coraje. sólo 16 años y él vivió tantas vidas ya, todas llenas de miseria y de dolor. qué historia tan cruda y tristísima. la manera en la que mariana habla de la marginación social, del abuso infantil, de las adicciones y de la depresión es tremenda y desgarradora.
Lejos del horror social del que ahora es campeona nacional absoluta, la segunda novela de Mariana es una radiografía de lo siniestro y sin futuro de la marginalidad que puebla nuestro país. Podría haberse escrito hoy mismo pero en los 18 años que nos separan de su publicación tampoco las cosas han mejorado tanto.
Sus personajes pululan un purgatorio suburbano en donde todo sale mal y el único que logró escapar no se comunica con su familia para nada, siendo esa distancia un faro de esperanza para su hermano menor, el protagonista tan frágil y a la vez tan fuerte.
La primera mitad no me convenció del todo, pero es la segunda dónde la acción cobra una urgencia inusitada que te hace volar las páginas hasta el final que, quizás cómo costumbre de Mariana, es un no-final dónde las cartas están sobre la mesa y casa lector puede imaginar un futuro posible para Kovac.
Como segunda novela, increíble lo que hace Mariana, ya lejos de ser una autora verde, y con una voz y ferocidad que tanto la caracterizan hoy. Ésta novela fue la figurita difícil de conseguir y quizás el ahínco de leer una novela inédita de Mariana nubló mis expectativas, pero ya, que se le va a hacer...
Una novela de terror y abandono. Lejos de agarrarse a lo sobrenatural como en el resto de la obra de la autora, aquí hila un relato terrible sobre los rincones oscuros del mundo: la obsesión religiosa, el drama familiar y la pobreza. Dura de leer pero con el escape justo como para no asfixiarse.
En su segunda novela, Mariana nos invita a conocer a Matías, un adolescente que vive en un barrio precario con una madre violenta, un padre que lo abusaba, un hermano mayor que lo abandonó y una hermana que se intentó suicidar pero no pudo. En este escenario, vemos a Matías intentar sobrevivir mientras navega todas las complicaciones que ya de por sí trae tener 16 años.
Es una historia muy cruda, muy fuerte. Matías vive situaciones horribles tiene mucha bronca, mucho rencor, mucho miedo. Todas esas emociones le repercuten en el cuerpo: tiembla, vomita y llora constantemente. Es imposible no empatizar con él. Hay un desarrollo en su personaje a lo largo del libro a medida que procesa lo que le pasó y se enfrenta a nuevos desafíos, y me gustó mucho leer la historia desde su punto de vista.
Este libro es muy distinto a lo que ya he leído de Mariana: acá no hay ningún elemento sobrenatural ni paranormal, es la realidad pura lo que nos genera terror. Como dije en la reseña de "Bajar es lo peor", en las historias de Mariana siempre lo que más me asusta es cómo percibe y transmite la realidad, y creo que eso se potencia en "Cómo desaparecer completamente". Me pareció muy interesante cómo construye monstruos de personas comunes. En una escena, Matías está en el tren, ve a un nene quemado y comienza a enumerar los monstruos del barrio. Después piensa: "Nunca más quiero subirme a este tren de mierda, a este tren lleno de monstruos, porque me van a contagiar, nunca más, nunca más." Uno de estos monstruos es la hermana de Matías, con la cara tapada por un pasamontañas manchado de comida, desfigurada por el tiro que no la mató, que chilla y se niega a levantarse de la cama.
Si hacemos un análisis cronológico, del primer libro al segundo hubieron muchas mejoras técnicas en la forma de armar los personajes y en las descrpiciones. Ahora, el armado del relato es más complejo, juega más con las líneas temporales, y acá es donde tuve inconvenientes. Siento que, al intentar complejizar el relato, Mariana se chocó con nuevas dificultades. Me fascina ver cómo va mejorando técnicamente su escritura, qué aspectos mejoran y qué nuevos aspectos intenta dominar.
Una vez más, podemos enumerar muchas cosas a mejorar pero, en última instancia, la potencia de la historia y los personajes se llevan todo por delante y convierten a este libro en un gran texto que vale la pena leer. Cada vez me convenzo más de que Mariana Enriquez es una autoraza, y me divierte mucho ir conociendo las constelaciones de su obra.
Abúlico. Una amalgama de desastres sociales, droga, vómitos, suciedad y lamentaciones repetitivas que configuran un horror vacui que publicado fuera del contexto argentino de 2001-2004 pierde toda su intencionalidad.
Matías Kovac vive en un barrio empobrecido del conurbano de Buenos Aires que se pone cada vez más peligroso. Su familia ha sido víctima de todo tipo de violencia. Mataron a su cuñado por un ajuste cuentas. Su hermana se voló media cara en un intento fallido de suicidio. Su padre lo abusaba cuando era chico (ya no, porque se volvió cristiano), y Matías tiene que vivir con todas las secuelas de ese horror, que lo atormenta todo el tiempo. No puede dormir, no puede coger (y ni siquiera sabe si quiere), fuma todo el tiempo, apenas come. No es de extrañar que sea un adolescente lleno de inseguridades y un poco paranoico, casi sin amigos y que envidie la normalidad de los demás. No es de que extrañar que todo el tiempo tenga ganas de dejar su casa, dejar su barrio, dejarlo todo. Porque dónde refugiarse cuando ni siquiera uno mismo es un lugar seguro.
Es una novela de aprendizaje (y de las buenas), que se desarrolla lejos del terror usual de Enriquez, pero que sin embargo ya contiene el germen de Nuestra parte de noche: en Matías se prefiguran rasgos de Gaspar y de Juan.
Pero esa comparación importa poco. Es un libro intenso y Matías quizás sea de sus personajes más memorables.
Con una prosa tremendamente cruda y sincera, como a la que ya nos tiene acostumbrados la autora, aquí se relata un periodo en la vida de Matías Kovac, nuestro protagonista. El joven vive en una familia totalmente desolada por la tragedia: Una madre depresiva, un cuñado muerto, una hermana que sobrevive a un intento de suic1di0 y un padre que abus0 de él a muy temprana edad, hacen que tenga una crisis existencial en la que solo le queda seguir los pasos de su hermano mayor y escapar a España. Pero no todo es tan fácil, es menor de edad y no tiene los medios, aunque hará todo lo posible por tenerlos ya que constantemente hace participe al lector de lo dura que le está resultando su vida. Me ha gustado bastante, ya que como en Bajar es lo peor, Mariana nos sumerge en la sociedad joven argentina y en toda su problemática social. Como siempre, desde una visión bastante desoladora y pesimista. Si tuviera que ponerle un pero sería con el final, me hubiera gustado que no lo dejara tan abierto, aunque bueno, supongo que su propósito era que tú mismo imaginaras el destino de Matías.
Y con esto, ya solo me falta un libro por leer de la autora.
Siento que Mariana quizo abarcar tanto que al final no profundizó en nada. Y Matías solo se la pasa fumando, vomitando y quejándose. Un emo tiene más personalidad
Dura, perturbadora, real; diría que necesaria, aunque cuesta imaginarse que seamos realmente ajenos a realidades como esta; a lo mejor preferimos no mirar, hacer como que no somos capaces de concebir la inmensidad del horror que muchos viven.