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El cuarto de los temblores

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Jacqueline Goldberg tiembla. Lo hace desde la infancia. Lo suyo es una enfermedad rara, huérfana, de esas que no tienen cura sino instantes de sosiego. “El cuarto de los temblores” es un libro íntimo, confesional, arriesgado y transgenérico. Con fragmentos de gran carga poética, se aproxima con igual fuerza a la narrativa, al ensayo, la autoficción, la autobiografía, el cuaderno de notas, la crónica y un género aún más mestizo que procura dar cuenta de la narrativa del paciente. Todo gira aquí en torno al temblor. En sus páginas hay textos autobiográficos sobre la enfermedad, reflexiones sobre libros y temblores ajenos, crónicas, entrevistas a terceros, citas de filósofos, poetas, boleristas y hasta raperos. El escritor mexicano Mario Bellatin señ «La escritura es ya en sí misma una enfermedad. Crearle una genealogía es la prueba de que no es una más, sino su propia esencia. Estamos tan enfermos que sólo nos queda colocar una palabra detrás de otra con el único fin de agravarla a nuestro favor. Jacqueline Goldberg, con este libro, busca su propia manera de insertarse a una escritura de letanías que desde tiempos inmemoriales ha tratado de develar los misterios que nos acompañan». El escritor venezolano Fedosy Santaella «Temblar, para Jacqueline, es descubrir, mirar por la grieta donde la realidad deja de ser una cosa sólida para convertirse en una vibración que estalla y reconstruye revelaciones y equilibrios. Desde la niñez, desde el miedo, desde la valentía, desde el amor. Desde la palabra. Porque, así como con la vida, así también con la literatura. Jacqueline Goldberg tiene rato llevando sus temblores a los géneros. En este caso, ha movido sus placas y ha desplazado la poesía y la narrativa y el ensayo y la escritura biográfica. El deslizamiento hizo nacer un texto que es un magnífico estremecimiento de las formas». “El cuarto de los temblores” es un temblor en todos los sentidos, profundamente humano, profundamente literario.

184 pages, Paperback

Published January 1, 2018

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About the author

Jacqueline Goldberg

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Profile Image for Rommel Manosalvas.
Author 3 books84 followers
February 23, 2021
Aquello que tiembla a sus anchas:
la cordillera andina,
un párpado,
gelatina recién fraguada,
un pájaro,
un avión sobre la tormenta,
la voz del temeroso,
ramas en la ventisca,
un músculo agotado,
un elevador obstinado,
vasos muy juntos,
un perro asustado,
la barbilla,
un automóvil a medio camino,
mis manos,
mis hombros,
mis manos.
Profile Image for Edu Salas.
66 reviews1 follower
September 28, 2025
El cuarto de los temblores es un libro íntimo, transversal donde la poesía, la prosa y la ciencia se unen y se entretejen para contar la vida de la escritora con su enfermedad. Un libro que expone (y se expone) lo que es vivir con el temblor.

Jacqueline Goldberg transmite el temblor a través de sus palabras. No solamente el suyo, sino también el de otros, y nos adentra un poco en la enfermedad o condición con la que vive, y cómo la hace suya y objeto de su poesía. El libro va entre el diario, el ensayo, la poesía, el relato científico. Un libro para descubrir e intimar en cierta forma con la escritora, al fin y al cabo, nos abre la puerta de su cuarto y nos permite ver lo que hay dentro.

PD: hablando de temblores, un par de días antes de finalizar la lectura de este libro, se produjo un movimiento sísmico de 7.3 según los expertos. Mi casa se meció. Estaba en el cuarto, con mi esposa, y nos abrazamos durante el movimiento, y nos mecimos con la casa. Tembló, temblamos, y ahora también yo tiemblo adonde quiera que vaya.
Profile Image for Nanda Nieves.
87 reviews7 followers
January 16, 2023
Es un libro bestial. Abrí el año con él y no sé si consiga algo más impresionante. Jacqueline trabaja con la poesía, la crónica, el ensayo, la narrativa, el diario, la investigación y hasta con el reggaeton para hablar de su temblor. No es una lectura digerible ni de una sentada: es una pieza de arte que toma tiempo y reflexión. Los temblores no se presentan sanadores. No son un desahogo. No son, ni siquiera, una respuesta. Son una búsqueda. Una interpretación. Un símbolo intachable a los temblores internos. Remueve fibras.

Esta escritura - tan propia de la vida con exquisita literatura resonó con Bonnett en “Lo que no tiene nombre”. Sus formas de tratar temas tan duros y personales como verdaderas obras de artes me resultan milagrosos.

Hay que leer a Jacqueline. Hay que seguir leyéndola.
Profile Image for Golcar Rojas.
Author 16 books6 followers
June 28, 2018
Jacqueline Goldberg o la bendición del temblor

Cuando pequeño, en La Parroquia, siempre hubo historias de fantasmas y aparecidos que me aterraban. Otras eran reales y me aterraban por igual. Como cuando me dijeron que en la Plaza Bolívar de Mérida, estaba enterrada la mano del Tirano Aguirre. Por mucho tiempo, sentí escalofríos al pasar por el lugar.

Al día de hoy, no sé si se trata de una leyenda urbana o si en efecto, la mano derecha del Tirano traidor a la corona está bajo la tierra de la plaza merideña. Lo que sí es cierto es que la historia da cuenta de que al Tirano Aguirre, luego de matarlo, lo descuartizaron y repartieron sus miembros como premios a las provincias que ayudaron a combatirlo. La mano izquierda fue a Valencia, su cabeza fue puesta en una jaula en El Tocuyo, su cuerpo se lo dieron a los perros y, en efecto, su mano derecha enviada a Mérida.

Esa historia reposaba en los archivos de mi mente infantil, hasta hace poco que resurgió mientras leía “El cuarto de los temblores”, el reciente libro de Jacqueline Goldberg publicado por OT editores en 2018.

Es que, como siempre, la Goldberg tiene esa especial capacidad para removernos las entrañas, para llegar directo a nuestras vísceras con su escritura. Unas veces lo hace de manera directa, y otras a través de ausencias. Como en este caso.

Tiene Jacqueline en el Primer libro, una parte en la que hace un inventario de manos y mancos de la historia universal: Cervantes, Valle Inclán, Bellaltin. Historias de manos históricas. Y lo complementa con una investigación hemerográfica de trasplantes de manos y de la historia del trasplante.

A toda esta información llega la poeta en la búsqueda de respuestas para ese mal que de un día para otro, se instaló en sus propias manos. Sin antecedentes. Sin previo aviso. Un día sus manos temblaron y a partir de allí, no pararon de hacerlo. Jacqueline, tiembla.

“Para abolir el temblor habría que borrar mis manos, mis brazos, un fragmento de mis hombros. Escribir es lo de menos. Me arrimaría a una estirpe de mancos celebres: Miguel de Cervantes, Ramón del Valle Inclán, Blaise Cendrars, Mario Bellatin.

Tendrá razón San Marcos «Si tu mano es para ti ocasión de pecado, córtala, porque más te vale entrar en la vida manco que ir con tus dos manos a la Gehena, al fuego inextinguible» [Mc 9:43]

Cortar las manos como cura. Arrancar de cuajo lo que causa sufrimiento. Querer otras manos. Anhelar unas manos que no tiemblen.

“Si me quitasen las manos,
podrían darme unas que no temblasen.
Manos ajenas que omitan historias.
Que no tiemblen.

Manos feas, deformes, no amadas.
Que no tiemblen”.

Leo y me remito a otra ausencia. A otro recuerdo. A comienzos de los noventa, cuando vi una película llamada Body parts, dirigida por Eric Red, en la que un hombre pierde un brazo en un accidente y le trasplantan el de un asesino. El nuevo brazo empieza a tomar sus propias decisiones. Una vieja película olvidada que revive en mí “El cuarto de los temblores”.

No. Jacqueline no se amputó la mano. No se trasplantó la de un asesino. Ella sigue temblando. Ella tiembla con sus dos manos. Además, Jacqueline es pequeña y a veces tartamudea. De todo eso nos habla desde su cuarto en el que tiembla con libertad. Desde su refugio. Desde la guarida donde habitan esos monstruos que son sus temblores.

El cuarto de los temblores es un viaje autobiográfico por su minusvalía. Pero no es un viaje desde la autocompasión, mucho menos desde la autoayuda. El viaje de Jacqueline es una búsqueda consciente de respuestas para entender sus temblores, que viene siendo una forma de tratar de entenderse ella, porque, después de ese recorrido vivencial y literario. Después de buscar en libros, doctores, países, médicos y brujos posibles curas o conjuros al temblor, después de leer el recuerdo de sus tratamientos para no temblar, después de acompañar a la Goldberg por esa historia de vida que cuenta sin melodramas, uno concluye que el temblor es ella, que el temblor la identifica. ¿Podría haber una Jacqueline Goldberg sin temblores? Seguramente no sería la misma. ¿Se reconocería a sí misma si dejara de temblar?

Alguien le dijo que escribiera sobre su temblor. Una especie de exorcismo literario. Que escribiera sobre sus temblores y dejaría de temblar. Entonces inicia este viaje que es “El cuarto de los temblores”. Investiga en su familia, por parte de padre, por parte de madre. Busca en informaciones hemerográficas, en reportes científicos, en la literatura. Consulta con sus amigos ¿Quién más tiembla? ¿Cuándo tiemblan? ¿Por qué tiemblan o temblaron? Identifica los temblores, los clasifica, busca sinónimos. Les pone nombres. Mira manos en obras de arte, escucha canciones que hablan de temblores.

Ella sigue temblando mientras investiga. Investiga, mientras tiembla y recuerda. El primer temblor. La reacción de sus padres. La burla de los compañeros, el matoneo, el Bullying. Así construye una historia en la que pasa del relato científico, a la información, al relato histórico, a la memoria personal y autobiográfica, al listado y al inventario. Todo lo va hilando con hilo poético, impregna de poesía cada línea y le hace puntadas con poemas.

Bien podría decirse que El cuarto de los temblores es un largo poema. Un texto con respiración y pausa poética.

“Hay temblor de reposo, temblor postural, temblor de movimiento. Hay un temblor de acción, intencional, específico de una tarea, isométrico”…

Y yo recuerdo viejos temblores de madrugadas en las que la excitación y el miedo producían espasmos, temblores. Sí hay ciertos placeres que producen temblores. Hay temblores que son la cúspide del placer. Todos temblamos en algún momento, por miedo, por frío, por placer, por rabia… pero Jacqueline siempre tiembla y desde sus temblores agarra con firmeza las palabras y hace poesía, escribe, domina la palabra con precisión más allá de su temblor. Su mano temblorosa se apropia de las palabras y hace que tengan vibración. Vibran en nuestra mente, en el plexo solar.

Cuenta Jacqueline que Mario Bellatin, el escritor mexicano, no tiene el brazo derecho y que usaba una prótesis que un día arrojó al Ganges:

“En cierto momento advertí que lo que me hacía falta era la artificialidad que había estado presente en mi cuerpo durante todos los años, casi todos los de mi vida, en que porté una prótesis. Yo no quería volver al mundo de la ortopedia, de donde salieron todos los adminículos que había utilizado, porque en ese ámbito en lugar de resaltar lo artificial se busca esconderlo”.

Sí, muy probablemente si a Jacqueline le quitaran los temblores no se reconocería a sí misma. Esto me recordó a una amiga que era calva desde bebé. Ella tenía mechones aislados de cabello, puñados de pelos que nacían entre zonas despobladas. Usó peluca muchos años y un día, para un espectáculo de danza, decidió quitarse la peluca y quitar los mechones. Raparse por completo y mostrarse así al mundo. Esa vez, entendió que la peluca le causaba más traumas y problemas que los que le traía su calvicie. Sin peluca fue más feliz. Fue más ella.

Hay curas que conllevan otros males, como cuenta Jacqueline sobre el Clonazepam.

Veo la hermosa foto de la portada de libro, tomada por Andrea Sandoval, que me recuerda la serie de manos de Luis Brito. Veo las manos de Jacqueline, esas manos blancas, venosas, mórbidas, y recuerdo sus líneas:

Dígitos,
palma,
dorso.
[Eso es una mano]

Amasijo de
huesos,
músculos,
venas,
arterias,
nervios,
piel,
uñas,
manchas,
arrugas,
cicatrices.
[Eso es una mano]

Complejidad anatómica,
locomotora y neurológica.
[Eso es una mano]

Extremo / apéndice
de cuanto somos.
[Eso es también una mano]

Dos músculos extensores y tres flexores: la muñeca.
Cinco músculos extensores y dos flexores:
los dedos de una mano.

Veintisiete huesos mueven o impiden arrebatos:
ocho huesos del carpo en la parte inferior de la palma,

cinco huesos del metacarpo en medio de la mano,
cinco falanges proximales en las bases de los dedos y el
pulgar,
cinco falanges distales en la punta de los dedos y pulgar
y cuatro falanges intermedias como los huesos medios de
los dedos.

Los buenos libros, como El cuarto de los temblores nos cuentan de múltiples maneras. Nos vemos en ellos por lo que cuentan y por lo que omiten. Miro la foto de nuevo y pienso: Esas manos que tiemblan, que escriben y tiemblan, que acarician y tiemblan, son una bendición.

Fuente:
https://golcarrm.wordpress.com/2018/0...
Profile Image for Stefazuleja.
51 reviews4 followers
March 8, 2024
*Un comentario general:

A ella le dijeron que una vez escribiera sobre el temblor dejaría de temblar, pero, luego de leer este libro, ¿puede alguien pensar que el temblor involuntario es solo malestar? El temblor arrasa, atraviesa, te alcanza, te protege. Ella tiembla en soledad, es la más involuntaria de sus voluntades. Puede que un día nos llegue con los años el temblor y no como a ella que le llegó desde niña, pero con este libro sabemos que estaremos a salvo en el cuarto de los temblores.


*Mi experiencia leyendo el libro:

Este libro tiembla, se los juro. Ese temblor te hace tomar pausas para digerir lo que lees. Está lleno de imágenes potentes y de sensaciones que traspasan las letras. Ella nos habla de su debilidad(que en realidad no lo es), desde un espacio muy personal y nos queda claro que es en realidad una experta en temblar, una profesional que conoce todo acerca del temblor y que ahonda en profundidad en este libro tan increíble que nos hace temblar.
Profile Image for Lenin Lara.
1 review
September 30, 2018
Luego de este viaje lo he entendido todo. Es que yo también tiemblo, de una manera imperceptible para todos, pero inequívoca, ahora, para mi.
Profile Image for Luis Ponce.
120 reviews6 followers
February 25, 2025
"Mi temblor siembra una herencia autosómica dominante.
Nadie lo explicó. De saberlo me habría resecado. Pero
en mi ignorancia tuve un hijo con ojos de albahaca, por
fortuna sano, que no perpetuará mis herrumbres.
Dice el médico que no seré culpable de futuros
temblores —toda madre es culpa—.
No me tranquiliza.
Habré de transmitir hastíos, tribulaciones en lo liso."
Profile Image for Zeuxis Villalba.
48 reviews2 followers
December 26, 2025
A través de este libro nos damos cuenta que todos temblamos.

"No se busque en el temblor indicios climáticos. En mis manos siempre es equinoccio y un día muy largo. Tal vez, ya de vieja, la humedad diga, el verano diga.
No me afectan ciclones, tormentas de polvo,
mangas de agua, el niño, la niña.
Tiemblo sin fenómenos, en una naturaleza propia. No me jacto de sistemas de alerta temprana.
Tiemblo en tiempo real, escribo en tiempos diferidos".

La variedad de géneros presentes lo hace interesante. Tiene un ritmo suave y ligero pero a la vez intenso que nos sumerge en una especie de claro oscuro. En un momento se llega a sentir el temblor pero no te atrapa, te libera.
Displaying 1 - 9 of 9 reviews

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