Mujeres en la alborada es la narración sincera, precisa, clara y apasionante de unos años clave en el movimiento revolucionario guatemalteco. Y es el testimonio de un corto e intenso periodo de la vida de una mujer íntegra que se alejó de una «vida cómoda» para vivir en la clandestinidad durante décadas. Sin mitificaciones ni idealizaciones, este imprescindible libro narra con naturalidad la vida en la impenetrable selva, la participación de las mujeres en los destacamentos guerrilleros, los quehaceres cotidianos de la construcción del movimiento revolucionario y de la organización guerrillera, la sociedad indígena, la convivencia, las acciones armadas, la represión, los anhelos, el amor, las contradicciones y los defectos de una generación que abrazó la causa de los pobres frente a la violencia de un Estado y una sociedad excluyente y racista en la que comprar una mujer ―a finales del siglo xx― costaba más o menos lo mismo que comprar una gallina.
"Nuestro aliento libertario no se nutre de triunfos o derrotas. Nuestra fuerza reside en las convicciones que nos mueven, en la transparencia con que actuamos y en el empeño que ponemos por transformar los sueños en realidad".
Aspirando a una Guatemala digna y justa, Yolanda Colom unió su destino a los más necesitados y luchó contra un regimen autoritario y corrupto y contra el sistema capitalista. De esta manera se une a la guerrilla guatemalteca, siendo el periodo comprendido entre los años 1973-78, los narrados en estas memorias. "(...) no puede haber paz y desarrollo sin trabajo, educación, justicia y dignidad para todos". Sin adornos nos cuenta la dureza de la vida en la selva de Ixcán y Petén, trabajando con las poblaciones indígenas en labores de formación y alfabetización. Haciendo especial hincapié en lograr la emancipación de las mujeres dentro de estas poblaciones, cuyo papel se limitaba a ser esclavas del hombre con el que se casaban, obligadas y vendidas por sus propias familias, a cambio de animales, tierra o comida. Muchas de estas mujeres no llegarán a ver dicha emancipación.
Las ganas puestas por el movimiento guerrillero para lograr una experiencia colectiva de lucha, se topan con un pueblo indígena sumido desde hace mucho tiempo en la pobreza y en la miseria. "Las ideas y las costumbres de siglos, pesaban como su pobreza". Y a su vez dentro del propio movimiento con muchos compañeros, hombres y mujeres, portadores de ideas opresivas hacia la propia mujer y su participación y papel en la guerrilla.
Para mí la vida de lucha y sacrificio que hace Yolanda Colom es completamente admirable. " nos fuimos a la montaña para contribuir a que la población paupérrima rompiera su inmovilidad política y su fatalismo; para que luchara por su dignidad y felicidad otra vez".
"No son los éxitos o los reveses que contienen estos relatos los que cuentan en definitiva, sino la verdad que encierran y nuestra fidelidad de hoy al ideal que los hizo posible ayer."
Libro con historias valiosas, ojalá fuera parte de las lecturas de todos, más de los guatemaltecos para conocerse.
Qué dicha que Yolanda nos permitió conocer parte de su historia. Gracias!
La realidad vista con ojos de mujer es valiosísima, más cuando la mayoría del conocimiento es generado por hombres. Y por supuesto, muy preciado como el libro nos expone a las vicisitudes por la lucha incansable por alcanzar los ideales. Relatos enriquecedores, amenos y entusiastas... Una delicia.
"Cuando realicé mi primera visita al destacamento guerrillero, llevaba un año con la compañía inseparable de una cápsula de cianuro. Se nos daba a los militantes de entonces con la orientación de ingerirla en caso de caer en manos de los cuerpos represivos. Era vieja historia, aunque no tan absoluta como llegó a ser muy pronto, que en Guatemala no hay presos políticos, ni consignados a los tribunales por acusaciones de rebelión contra el régimen. El secuestro, la tortura y una muerte atroz eran la respuesta inequívoca del régimen para todo demócrata, luchador popular o militante revolucionario consecuente y firme. Por eso me parecía natural y necesaria tal compañía, y siempre tuve el cuidado de llevarla a mano y en lugar seguro. Sin embargo, desde que la recibí, me invadió una sensación de fatalismo respecto a que mi muerte era inminente. No dudaba que me la tragaría si me veía obligada a hacerlo, pero la odiaba tanto como al sistema contra el que luchaba, porque amaba la vida y quería servir al pueblo de la única manera en que es posible: viva, sana y libre."
Qué maravillosa narración la de Yolanda Colom, quien nos transporta a todas esas vivencias que tuvo en la montaña como combatiente guerrillera durante una de las épocas más cruentas de Guatemala. Cautiva su narrativa, su forma tan cercana y familiar de contar las anécdotas y experiencias, envueltas no sólo en lo fuerte del contexto político de la época sino también en la sensibilidad de quien valora la vida.
Un libro imperativo para cualquier mujer guatemalteca o con espíritu revolucionario que quiera entender parte del conflicto armado en Guatemala y la participación de las mujeres militantes.
"Imposible. No estaba dispuesto a perder la primera oportunidad que la vida le brindaba para comprender el por qué de su miseria y cómo hacer para romper las cadenas que por generaciones los sujetaban"
Una lectura esclarecedora. Escuchar de labios de la autora las razones que les llevaron a luchar y ofrendar su juventud, incluso la vida por esta causa, me inspira a enseñar la "historia verdadera de Guatemala" a mis hijos. Esa verdad que se nos niega en las aulas, esa amnesia que subjetivamente se nos impone.
"No son los éxitos o los reveses que contienen estos relatos los que cuentan en definitiva, sino la verdad que encierran y nuestra fidelidad de hoy al ideal que los hizo posible ayer" Yolanda Colom