Nada más enterarme de que este libro existía, busqué las librerías en las que lo vendían (por suerte había copias en una de las librerías de mi ciudad) y fui a por él. En internet no podía ver su portada ni leí gran parte de su descripción, pero dado que la autora es mi profesora de Traducción, sabía que este libro no podía defraudarme. Y no lo ha hecho, ni lo más mínimo. Me ha resultado extraño empezar a leerlo y escuchar su voz en mi cabeza, porque ciertamente - creo que como todos - escribe al igual que habla. Y si sabía que me iba a encantar lo que fuera que escribiera es porque también me encanta como habla. La historia no era... no sé, muy compleja, pero la fluidez con la que transcurre y el entusiasmo y pasión que pone en cada aspecto de la vida simplemente te mantiene sentado, bebiendo cada palabra hasta que descubres que ya no hay más.