"Iván Thays es uno de los más intersantes escritores que ha aparecido en América Latina en años recientes". Mario Vargas Llosa.
Aparecido en 1992, Las fotografías de Frances Farmer significó la irrupción de Iván Thays en la narrativa peruana. Este conjunto de cuentos, entrelazados por referencias más o menos veladas a la mítica actriz, se sirven de ella como sombra o filtro para presentar una mirada melancólica y espectral hacia tópicos que Thaysluego desarrollaría en su obra, como el desplazamiento, la nostalgia, la soledad o cierta forma de sobrellevar la tristeza.
Las fotografías de Frances Farmer es la primera publicación de Thays a la edad de 24 años. Una serie de relatos que tienen como punto de conexión a la actriz Frances Farmer, aunque no sean aspectos tan significativos sobre su vida, sino referenciales en todo caso. Esto, menciona Thays, con la finalidad de comenzar una literatura continua, interconectada; a veces metaliteraria. Cuenta Thays que publicó este cuentario en una etapa donde sus juntas con su grupo de amigos literatos apostaba por crear una vanguardia distinta a la temática social que se pedía en aquel entonces, siendo Thays el único que sobresaldría y haría algo con esa experimentación; aunque luego renegaría de su comienzo, ya que su obra no responde a lo que él escribe ahora. Sin embargo, –opino al igual que Thays– hay que ver con nostalgia y cierto cariño nuestras primeras creaciones, nuestros primeros pataleos. Por algo, son el comienzo de una historia, una trascendencia en el mejor de los casos. Se nota el cambio en Thays, aunque las temáticas solo se han pulido e interiorizado en sus novelas. No resta importancia a todo lo demás, ojo, solo reafirma lo que ha llegado a ser. Pero en lo que a mí respecta, Thays no es un referente en el cual apoyarme a la hora de hablar de escritores peruanos grandiosos. Quizá, dentro de los originales. Pero no en el podio.