Todos los viajes tienen un punto de partida y una meta. Para Silvia Abascal, ese viaje comenzó la tarde del 2 de abril de 2011, durante la gala de clausura del Festival de Cine de Málaga, cuando sintió un fuerte latigazo desde los oídos hasta el centro de la cabeza. Aún no lo sabía, pero estaba sufriendo un derrame cerebral. A partir de ese momento se abrió ante ella un camino totalmente distinto al que había seguido hasta tras la operación, el encuentro con un «espacio vacío» en el que pudo reconocer una valiosa oportunidad de creación. Un aprendizaje al que, según sus propias palabras, solo se puede acceder desde la humildad, el desapego y la valoración constante del hoy. En Todo un viaje , Silvia Abascal, una actriz acostumbrada a desenvolverse sobre los escenarios y ante las cámaras, alza la voz para contar en primera persona cómo afrontó esta compleja experiencia personal, cómo continúa día tras día reeducando sus sentidos, o cómo encara una nueva y más profunda empatía emocional. Alejada del miedo, la queja y la meta. Concentrada en el momento presente. Un relato cargado de fuerza sobre el modo en que, desde aquel día de 2011 y junto con los suyos, ha logrado abrazar los cambios con coraje, determinación, confianza y un inmenso optimismo.
Estoy francamente sorprendida pues llegué a este libro por casualidad (un regalo); entró en mi Kindle por casualidad (actualicé unos cuantos libros y entró en el paquete por no quitar sólo uno de la selección); y lo leí también por casualidad (a las 6 de la madrugada, levántate, quita la alarma, enciende el ordenador, busca el libro que tenía preparado, vuélcalo al Kindle, vuelve a conectar la alarma, vuelve a la cama...) Vamos, que iba a ser que no, así que empecé a leerlo para una hora u hora y media, hasta que saltase el despertador.
Y empecé a leer. Y el tiempo se detuvo.
Me encontré todo lo contrario a lo esperado. No un laaargo episodio describiendo toda la enfermedad vivida, sino una lectura amena, una persona positiva, luchadora, con fuerza, coraje, constancia, y superación. Este libro se convierte en una maravillosa lección de humildad, de gratitud y de vida. Te hace cuestionar tu propia vida, despierta tu empatía y te hace replantearte muchas de las "verdades" que damos como inamovibles.
Recomendable 100% para todo el mundo, para leer y releer una y mil veces pues estoy convencida que se puede sacar una lección nueva en cada lectura.
Silvia nos cuenta su historia con un tono optimista, que demuestra un gran espíritu de lucha y superación de los avatares de la vida. El tono que emplea es tan suyo, que parece que en vez de leer el libro, es ella la que te lo está contando.
No os esperéis un libro de lagrimitas, ni quejas. Es más, no sólo nos cuenta su historia, sino que quiere servir de inspiración y ayuda a toda aquella persona que se enfrente a un hecho traumático como es una enfermedad.
Más que un libro auto-biográfico, es un libro quasi-autoayuda, y de valoración no sólo de los tratamientos de la medicina "tradicional" como de terapias adicionales, que no alternativas.
Es un libro lleno de humildad, sencillez, naturalidad y sabiduría. Aceptación de las situaciones y la dureza de las perdidas y problemas sufridos por enfermedades o incapacidad para servirse de ellas como primer paso hacia la superación y la salida hacia adelante, cueste lo que cueste y tarde lo que tarde. Absolutamente recomendable. Un precioso libro
Hacía mucho que quería leerlo, pero creo que lo he hecho en el momento adecuado. Maravillosa Silvia Abascal, todo un ejemplo de trabajo, superación, valentía, constancia y CONFIANZA. Esa que muchas veces olvidamos pero que tiene que estar ahí siempre por muy difíciles que se pongan las cosas. He llorado, me he emocionado y he recordado lo que lloré con su reaparición en los premios Goya del año 2012 y he vuelto a llorar al recordarlo en esta lectura. "No, de momento" se me quedará grabado para siempre
Maravillosa lección de vida, voluntad y equilibrio la que nos da Silvia Abascal a lo largo de estas páginas. Me lo he bebido, he reflexionado y me he emocionado con sus progresos y dificultades. Para leer una y otra vez. Tengo la impresión de que cada vez que lo lea aprenderé algo nuevo.
Lo empecé con muchas ganas y, a pesar de alguna que otra bandera roja que fui encontrando en el estilo, seguí adelante por conocer más de su historia. Pero cada vez me costaba más y empecé a leer en diagonal, hasta que me topé con un capítulo dedicado al poder sanador del color verde y en el que entraba en escena un "doctor en bioenergía". Hasta ahí llegué.
Me ha gustado mucho el libro. Aparte de su enfermedad , nos cuenta sus continuos logros de superación dia a dia, asi como la manera de no ser presa del pesimismo. Un libro que puede ser útil a aquellas personas que hayan vivido circunstacias parecidas , no con su misma enfermedad sino con otras.
Interesante experiencia, pero no tan interesante la manera de contarla, exceptuando el principio. Le habría puesto dos estrellas y no tres, si no fuera porque encuentro que dos es demasiado desagradecimiento de parte del lector casual (yo) que viene a leer cosas tan íntimas y contadas con tanta meticulosidad y cariño.
Además, quizás porque a mí no me ha pasado, el testimonio no me sirvió tanto, pero de seguro hay otros a los que sí.
Decir que me ha encantado, me ha fascinado la manera de narrar de Silvia Abascal, su naturalidad y, sobre todo, sus ganas de vivir, de recuperarse, de superar un trágico suceso que le golpeó con solo 32 años: un derrame cerebral producido por una malformación congénita vascular, con la consiguiente intervención quirúrgica urgente, y proceso de reinicio y reaprendizaje. La editorial lo clasifica como de autoayuda, pero no está escrito de manera que se pretenda solamente dar consejos, es una historia real contada desde el corazón, con una sensibilidad y una maestría que hace que algo duro y escabroso se convierta en algo que sigue siendo duro, pero a la vez es tierno y digno de admiración. Ella misma dice al principio: “Si a una sola persona el relato de este proceso pudiera provocarle fuerza, ganas o empuje, merecerá la pena compartir este tramo de mi camino por cada uno de sus rincones”. Me he emocionado con este libro, me he sorprendido, he echado alguna que otra lagrimilla, me he reído y he reflexionado mucho, mucho. Por mi profesión a veces me topo con este tipo de casos, y en ocasiones es tanta la pena y desesperación que refleja la persona que no sé cómo actuar o cómo ayudarles a enfrentarse a su nueva situación. Creo que recomendaré esta historia más de una vez. Admiro que en situaciones tan duras aún quede espacio para el humor: “El humor ha sido uno de los compañeros más fieles de viaje. Por extraño que resulte, me he reído mucho. Reírse de uno mismo, de lo absurdo y complejo de algunas de las situaciones que nos plantea la vida, me parece uno de los entrenamientos más sanadores. Un ejercicio necesario. Un catalizador saludable.” Son impactantes las secuelas que puede dejar un ictus, y más en alguien tan joven, y que nos lo cuente con tanta naturalidad, sin dramatizar, integrándolas y luchando contra/con ellas, es un regalo. Así se toma su situación, en la que tiene que empezar de cero en muchos aspectos de la vida, como un reto que hay que superar: No eran tiempos para los actos reflejos, eran tiempos para los actos voluntarios. A lo que me resistía era a apalancarme en la comodidad del “No puedo”. Le sumaría dos palabras: “No puedo de momento”. Un libro que ha supuesto toda una lección para mí tanto de superación, como de humanidad y humildad. Lo recomiendo sin dudarlo.
Este libro permaneció en mi estantería 4 años hasta el día de hoy. Fue una recomendación de mi profesora y tutora durante la carrera, de la que únicamente tengo recuerdos positivos por su forma de enseñanza y su atención a mi gran número de preguntas académicas, laborales y existenciales. Fue una de las personas más cercanas y mejores psicólogas y neuropsicólogas clínicas que yo haya conocido… Una recomendación inequívoca podría decir, que refleja como veía ella la vida.
Comienza y acaba con quiza una visión demasiado optimista de una enfermedad, que a mi experiencia, te quita demasiado. No obstante, es de aplaudir estar en su situación de paciente y mantener esa visión que tan grandemente beneficia los procesos terapéuticos y la calidad de vida.
Me parece llamativo por otro lado como en este caso, Silvia se abandona como paciente a las numerosas terapias que realiza. No cuestiona, simplemente las realiza. En muchas de sus lineas me saltan alarmas sobre la labor de los profesionales que trabajaban con ella, terapias no probadas cientificamente, optimismo ilusorio… no obstante, del mismo modo, sus palabras ponían en duda mis alarmas, y es que la decisión es siempre del paciente. No lo se, pero el hecho de que a una persona le sea efectiva una terapia, no llega a ser para mi justificación suficiente para recomendarla (aunque sea una practica milenaria de la medicina alternativa china). Siempre acabo con sensaciones opuestas en este tema…
He de decir que también he tomado nota de tal nivel de humanidad. De tesón, valentía y optimismo. Muchas cosas a las que atender e intentar retener.
Para mí, más que una autobiografía, Todo un viaje se siente como escuchar a Silvia Abascal hablar consigo misma. Ella simplemente te permite estar mientras lo hace, y supongo que por eso se me ha hecho una lectura muy ágil, cercana y fácil de seguir. Además, tiene una narrativa honesta y sin dramatismos innecesarios, cosa que se agradece.
Me resulta especialmente interesante y respetable su decisión de no querer saber, de cerrar los ojos y confiar en el proceso. No todo el mundo necesita saber qué va a pasar, y por desgracia es algo que pocas veces se contempla.
Por último, como terapeuta ocupacional, me ha encantado que nombre mi profesión con tanto respeto y cariño. Que reconozca y explique su papel en el proceso ha sido, sinceramente, una pequeña tirita para mí como profesional, ya que seguimos estando infravaloradas en algunos entornos o contextos.
Es un libro ameno y a la vez lleno de positivismo y enseñanzas. Al leerlo parece que Silvia se ha sentado a tu lado a contar lo que le ocurrió y cómo lo sintió. Conocer rasgos de una persona a través de la curación de su enfermedad es la mejor forma de ahondar en su personalidad pues cuando estamos ante situaciones límite es cuando aflora la verdad en todo su sentido. Leerlo te dá ánimos para seguir adelante y te hace reflexionar mucho. Sin duda lo recomiendo.
Un testimonio de vida brutal y de gran fortaleza por parte de la autora. Puede ser de gran ayuda para las personas que han pasado por la misma enfermedad que ella.
No se trata de un libro de autoayuda para personas con daño cerebral sino la historia de la recuperación de Silvia Abascal contada con humor, cariño y mucho positivismo.
I loved this book. I had to stop many times to breathe and comprehend all I was reading. The author describes the hurdles she had to overcome in a very suitable style, sometimes dry and to the point, sometimes poetic and metaphorical. Just like her after some of her therapy sessions, you feel full of energy and positivity when you finish this book. A learning experience I recommend to everybody, especially to those who need to be reminded of just how precious our brief stay in this world is.
Me llamó la atención leer este libro porque era algo totalmente distinto a todo lo que había leído, muy real y muy cercano; toda una verdadera historia contada detalladamente sobre la superación pero sin hacerse pesada ni mucho menos. La autora nos emociona con su vivencia acerca del Ictus que sufrió hace ya un par de años y su proceso de rehabilitación posterior contándolo de una manera sencilla y entretenida.
Como reflejo personal de las dificultades derivadas de un Ictus cerebral, no está mal... hasta que de repente se sale del campo científico y comienza a "profundizar" en las "terapias alternativas". Y claro, la narración se desploma. Si, como ejemplo de superación la historia es cautivadora, pero al final pierde fuelle.
Es uno de esos libros que metería como lectura obligatoria para gente que esté pasando por situaciones similares a las que pasó su autora. A mí desde luegome ha ayudado muchísimo. Es una bocanada de energía positiva, fuerza para no rendirse y optimismo dignode admirar.