¡Si conocieras el don de Dios! Así se dirige Jesucristo a la mujer de Samaría, junto al pozo de Sicar. Quien conoce ese don, lo conoce todo.La existencia cristiana no consiste en realizar esfuerzos tensos e inquietos, sino en acoger el don de Dios. El cristianismo no es una religión del esfuerzo, sino de la gracia divina. Ser cristiano no es cumplir una lista de cosas que hay que hacer, sino acoger, mediante la fe, el don que se nos ofrece gratuitamente.
Jacques Philippe, con ese telón de fondo, trata así de la apertura al Espíritu Santo, la oración, la libertad interior, la paz de corazón, etc., invitando a los lectores "a anticipar la Pentecostés de amor y misericordia que Dios desea derramar sobre nuestro mundo".
Jacques Philippe was born into a Christian family on March 12, 1947 in Lorraine, France. After studying mathematics in college, he spent several years teaching and doing scientific research. In 1976, he met the then recently-founded Community of the Beatitudes and answered the Lord’s call to follow Him through this vocation (see below for more information on the Community of the Beatitudes). He then spent several years in Jerusalem and Nazareth immersing himself in the study of Hebrew and the Jewish roots of Christianity. In 1981, he traveled to Rome to study theology and canon law and also began his work as a spiritual director, working in the formation of priests and seminarians of the Community. In 1994, he returned to France, where he assumed various responsibilities including spiritual direction, the development of training in the Community, and participation in its General Council. He has also preached retreats regularly in France and abroad and has consolidated his principal retreat themes into five books on spirituality. In recent years, he has devoted himself primarily to spiritual direction, preaching retreats, and working for the development of the Community in Asia and Oceania, where he travels frequently.
Este es un buen libro para despertar el interés en toda la obra de Jacques Philippe, es una buena referencia e introducción, como él mismo lo indica.
El punto de vista de este autor es ideal para los cristianos corrientes, para ser santos amigos de Dios ahí donde vivan y trabajen. Esa es la vida que compartimos con Dios, y no otra.
Un aspecto que me impactó mucho es que la libertad y la fe sanan las heridas mentales, rectifica los mecanismos de defensa, va hasta el interior de ese campo que me disgustaba ver como exclusivo de la psicología o psiquiatría, y a veces planteado de un modo tan negativo. Es un campo que muy agradecida veré con mi Dios.
Su análisis sobre Santa Teresita y Etty fueron muy enriquecedores. Mujeres dulces, fuertes, llenas de Dios, que es lo mismo que estar llenas de paz. Que impresión, el testimonio de esta última, personalmente me impresionó lo moderno que es, a pesar de que ocurrió en la WWII.
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“Algunas personas tienen la impresión de que ser cristiano consiste en hacer un cierto número de cosas y que, cuantas más se hacen, mejor cristiano se es. Eso no corresponde en absoluto al Evangelio. Lo que importa en la vida cristiana no es precipitarse en una multitud de obras exteriores, sino descubrir y practicar las actitudes y comportamientos que nos abren a la acción del Espíritu”.
Sin duda un libro para releer, cada capítulo era mejor que el anterior.
Es una colección de trabajos con bastante unidad: todos pretenden aportar a lo que indica el título. Sugerente la búsqueda de diversos autores para poner delante de nuestros ojos su experiencia. No es un libro de consejos prácticos sino de perspectivas para meditar: en la oración darán su fruto. Será sólo mi impresión seguramente pero pienso que el final debió ser más recapitulador y panorámico.
El autor recopila en este libro muchas de las ideas de libros anteriores a raíz de una idea central: ¿Como disponerse, aprender a recibir la gracia de Dios?
No es mi favorito de Jacques Phillipe, pero si tiene su habitual toque, en un estilo sencillo logra transmitir un mensaje de esperanza. Basado en el relato del Evangelio de la samaritana. Muy aplicable a la vida práctica y a la vida de oración.