Cristina Villar es una joven desgraciada que cae bajo las garras de Bruno, un agente de policía cruel y abusador que convertirá su vida en un infierno. Tras una temporada padeciendo vejaciones de todo tipo, Cristina llega a la conclusión de que solo una cosa puede salvarla de los abusos de Bruno: acabar con su vida. Pero su drástica decisión puede acarrearle un destino todavía más aciago. Recluida en una institución mental, la joven caerá en una espiral de demencia cargada de pesadillas siniestras y alucinaciones macabras, un abismo de locura en el que se mezclan postales de su pasado desgraciado y de su inexplicable presente. Y es que todos, absolutamente todos sus compañeros de cautividad parecen muertos levantados de sus tumbas.
Leandro Pinto vuelve a adentrarse en los oscuros laberintos de la mente humana para traernos esta crónica de locura y horror absolutos. La segunda entrega de la serie Demencia recupera lo mejor de las historias clásicas de terror y, con el estilo tan característico del autor, nos empuja hasta un pozo de terrores oníricos e intangibles que surgen de lo más profundo del subconsciente. Una novela breve y escalofriante que despedaza los límites de la realidad y sumerge al lector en un infierno de iconografías angustiosas y estremecedoras.
Hace unos años leí la primera parte, aunque son independientes forman parte de un mismo universo, el de la locura. "Grietas en el tejado" supuso todo un descubrimiento, la demostración de la gran capacidad narrativa del autor y lo bien que se desenvuelve en estos terrenos. En esta ocasión, la lectura aunque buena, se me ha tornado un tanto repetitiva y es que tengo un problema con los monólogos internos, esos protagonistas que se explayan en contarnos lo desgraciados que son y no hacen nada por evitarlo, me aburren sobremanera.
Aún así tiene pasajes muy buenos, logra crear una gran atmósfera y un ambiente tensísimo una vez que nos hallamos en el centro psiquiátrico con Cris, nuestra protagonista, cuya pasividad y disfrute con algunas situaciones que padecía me dejaban muy confusa. Pero hasta que llegamos ahí se me ha hecho largo, como digo, la sucesión de juegos entre Bruno, el policía maltratador, y Cris se me hacía eterno y desconcertante a ratos.
La novela está muy bien escrita y con un lenguaje muy amplio y variado. Algunas de esas palabras las he tenido que buscar porque desconocía su significado como por ejemplo "leguleyo." Nunca está de más ampliar el vocabulario.
Aún con estos "peros" que comento es una novela de corta extensión que se lee con soltura. Aquí tengo más obras de Leandro que estoy deseando leer; "Veneno de escorpión", "El vástago del mal" y su antología "Un puñado de sombras."
Acércate, coge de la mano a Cristina y adéntrate con ella en este mundo de locura. La Nada más oscura te espera.
Puede ser una tontería, pero hay ocasiones en la que lees un pasaje en una novela que tiene la capacidad de estremecerte por completo. Detalles sin importancia. Momentos puntuales que consiguen retorcerte por dentro sin que apenas te des cuenta. Estoy seguro que ese tipo de instantes producen distintos efectos en el lector, bien sea por su capacidad de sugestión, su bagaje en el género o porque, simplemente, la obra que está leyendo no le trasmite nada. Esta novela ya da pistas desde su titulo. Abismo, lo que viene a significar una declaración de intenciones por parte de Leandro Pinto. Y la verdad es que cuando te adentras en esta novela corta vas sintiendo, a golpes, que ese precipicio se acerca. Que está ahí tentándote a que des un paso adelante para dejarte llevar ante la angustia que te rodea. Porque lo que encontrarás en esta historia es una butaca a las entrañas del sufrimiento. Y lo hace desde el mismo prólogo, introduciéndote en una desolación que se va a acostumbrar a tu presencia. Cristina cae en desgracia y, con ella, tú como lector. A partir ese inicio, Pinto nos invita a adentrarnos en los horrores cotidianos que se esconde tras la puerta de un hogar cualquiera. Tengo que añadir que todo ese primer tercio de la novela me pareció excesivo. Quizás por el momento en el que este libro llegó a mis manos (esta semana terminé El monstruo pentápodo) no era el más conveniente. Todo los pasajes iniciales de esta novela me ahogaban por dentro, acercándose con peligro a mis límites de tolerancia. Pero había algo en la historia que me hacía mantener el interés. De entrada la actitud de nuestra protagonista cuya ambigüedad me desconcertaba. A pesar del sufrimiento no dejaba de disfrutar con el mal que la rodaba. Por otro lado los avances de lo que aún estaba por llegar. Porque toda esa pesadilla no es sino el inicio de la novela. A partir de ahí solo te queda abandonar en la puerta toda tu esperanza. La demencia hace acto de presencia y el terror se transforma. Permítanme no comentar nada más de toda esa segunda parte de la novela porque lo mejor es descubrirlo por uno mismo. Tan solo decir que, como dije al inicio, hay pasajes que te revolverán tus tripas sintiendo el hedor de lo que te espera. Y que creo que jamás volveré a comerme una manzana caramelizada en las ferias de mi pueblo. Abismo es una bajada a los infiernos de la mente de Leandro Pinto y, probablemente, lo que encuentres allí te va a horrorizar.
Es similar a su antecesor en que gira en torno a la locura y en el estilo, aunque tiene también diferencias evidentes.
Mucho más visceral que "Grietas en el tejado" y con un giro de tuerca en las últimas páginas que la diferencia de otras obras, "Abismo" es un libro muy recomendable.