En La sonrisa vertical no podía faltar esta obra clásica de la literatura erótica contemporánea . Tras un largo rodeo y un camino incierto, aquí tenemos por fin Roberte, esta noche , para mayor gozo de los fieles lectores de esta colección. Pierre Klossowski , de origen polaco y nacionalizado francés, además de escritor de culto, admirado y reverenciado en todo el mundo, es también un pintor muy notable y algo inquietante, aunque menos conocido en esta faceta que su hermano, el pintor Balthus. El que cuenta la historia de la enigmática Roberte y de su anciano marido Octave es el joven sobrino Antoine , quien, a la edad de trece años, fue adoptado por su tío, un eminente profesor de escolástica que, según Antoine , «padecía su felicidad conyugal como una enfermedad». Para encontrar alivio, Octave decide introducir en su vida una perversa ley de la hospitalidad . Así, instigada por su marido, Roberte se ve envuelta en el extraño ritual de ofrecer su hermoso cuerpo a cualquier huésped que lo desee. Pero ¿es realmente Roberte tan sólo un cuerpo que se ofrece, un instrumento de la voluntad ajena, fuente compartida de placer entre un viejo voyeur y un joven excitado por el deseo? Antoine , que vive una adolescencia agitada en la enrarecida atmósfera de esa casa y que siente una violenta pasión por su tía, va introduciendo paulatinamente al lector en las misteriosas ceremonias de una sexualidad que se sitúa más allá de toda prohibición, más allá de toda moral establecida, en el terreno virgen del erotismo en plena libertad.
Pierre Klossowski (August 9, 1905, Paris – August 12, 2001, Paris) was a French writer, translator and artist. He was the eldest son of the artists Erich Klossowski and Baladine Klossowska, and his younger brother was the painter Balthus.
Estuvo interesante, un formato muy a lo Sade pero con filosofía más onda Bataille, una exploración de como lo erótico rompe nuestro concepto de esencia y sustancia, sobre la espiritualidad, religión y moral. La prosa es medio medio, no tiene el talento de Bataille en ese aspecto, los monólogos son muy ensayísticos y abstractos, los diálogos brillan un poco más pero tampoco tanto, no suelo tener problema con trabajos con mucha carga filosófica pero al tener esto formato de novelette, se siente que no se mete lo suficiente en sus propios conceptos, aunque eso es algo propio de esta generación de autores, se siente como un ensayo poetizado, aunque pierda en ambos aspectos. Como digo, me pareció interesante, pero decepcionante al mismo tiempo.
Me propuse leer una novela erótica en diciembre. Hice esta elección, mal que mal la colección La sonrisa vertical se especializa en este tipo de obras. Tal vez no pude apreciar el valor de esta obra dentro del género, pero nunca logré conectar con la historia ni los personajes. Más que una narración erótica, creo que esta obra transita por una especulación filosófica que utiliza este formato para plantear ciertas ideas relacionadas con la transgresión que conlleva el erotismo. Una novela que me resultó árida, lejana, demasiado abstracta. Creo que muchas novelas que son de mi agrado tienen un sustrato filosófico importante e incorporan segmentos derechamente ensayísticos, reflexivos o especulativos, pero sin perder espesor literario ni narrativo. Acá nunca me sentí leyendo una novela erótica y eso era lo que me había propuesto hacer.
"Cuanto menos ves, hijo mio, más te acercas a la verdad" Pues debe ser eso, que sigo sin ver y permanezco en el lado oscuro sin acertar a comprender el sentido de nada.
No me gustó:'v adoro las novelas con temas filosóficos, pero deben ser primero una buena historia. Acá el formato de Sade se cumple (algo de historia erotica y luego filosofía) pero maaal, ya que las acciones se ven devoradas por berborrea pseudofiosofica incluso en el que debería ser un climax. Los personajes nunca se desarrollan, Roberte es un personaje muy mal planteado, que en realidad sirve de títere al autor y a los demás personajes, ya que a veces es inteligente y luego siempre cede sin razón alguna. Nada de la historia en realidad se desarrolla, así que como novela erótica es muy mala. La novela como pensamiento filosófico está algo mejor, pero no profundiza mucho, o más bien debería decir que me parecen planteamientos absurdos dirigidos a la idea de dios cristiano... Me aburrió, no había por qué poner tanto texto sin acción... O sin peso en general
3,2 La verdad que me costó bastante leerlo, porque tiene cada palabra, que identifica que se escribió hace bastante. Pero nada que un diccionario no ayude.
Me gusto mucho el debate que tuvieron Octave y Roberte, porque se nota una capacidad del autor para poder manejar dos posiciones diferentes sobre la filosofía o creencia de su momento histórico.
Después, algo que entiendo que quiere dar un ejemplos, pero que a su vez me genera conflicto es el uso de Roberte como un concepto. Eso medio que me incómoda, en especial cuando pasa la supuesta escena sexual, que según estuve leyendo es como un ritual(? hay que chequearlo. Pero que no es como tal una escena sexual si no diferentes aspectos relacionandose bue.
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Es una novela críptica. Desde la primera frase, contándonos que uno de los personajes principales, Octave, es un eminente profesor de escolástica, ya nos está anunciando el autor que se aproxima un potente y complejo debate. Y eso precisamente es lo que se nos ofrece: la perversión excusada por un lenguaje propio de las discusiones medievales. La novela no busca narrar, sino servirse de personajes y acontecimientos como instrumentos para poner sobre la mesa obsesiones del autor y problemas como el de la perversidad, que se remontan a Sade. Uno no sale con todas las respuestas del libro, y creo que no es eso lo que quería el autor, pero si se sale lleno de preguntas y reflexiones.