Todavía no me decido, no sé qué me gustó más; si el dibujo, la narrativa, los diseños de personajes, las vueltitas de tuerca del final o qué. Los diálogos seguro que no, pero no porque sean malos sino porque estoy acostumbrado a leer comics argentinos en dialecto rioplatenses y no con túes y similares (aunque si tenemos en cuenta la onda general de película serie b, el "doblaje neutro" le pega bien).
Ahora, a recomendárselo a todo el mundo, y restará esperar la secuela que transcurra diez años después o la precuela que transucrra diez antes.
¡¡Y que editen Wonderland ya!!