Libro centroamericano de los muertos, obra ganadora del Premio Bellas Artes de Poesía Aguascalientes 2018, avanza en un éxodo que inicia en el río Suchiate y termina al cruzar el río Bravo. Balam Rodrigo realiza a lo largo de estas páginas un poemario testimonial de carácter social que halla sus raíces en otorgar la voz poética a los centroamericanos que vivieron en casa de sus padres incluso antes de llamar albergues a estos sitios de asistencia y apoyo. Las secciones (cada una determinada por el país de procedencia de los migrantes) que conforman este libro de memoria es, a decir del jurado —integrado por Mariana Bernárdez, Jorge Fernández Granados y Óscar Oliva—, una muestra que “permite ahondar en la comprensión de la condición humana y dar testimonio de una experiencia vital que refleja el presente”.
No sé ni cómo describir esto. Pero qué fuerte. Lo más fuerte supongo es lo atemporal, esta violencia atemporal de continuar en un México que parece un cementerio para los migrantes centroamericanos. Pero también estoy maravillada de la forma en que Balam decide decirlo, esta referencia a "Brevísima relación de la destrucción de las Indias" y su palimpsesto. Uf. Bueno. Ya. Estoy triste pero recomiendo.
Tengo algunas dudas pero me las aguanto, cinco es cinco. (Dudas sobre la apropiación de la voz, pero ash, qué me hago, no hay de otra, no había ¿o sí?)
váyanse a la tuerca simplemente uno de los mejores libros de poesía mexicana de los últimos años, fue muy duro de leer, tenía que parar a ratos y tomarme un respiro. Balam Rodrigo simplemente fue cabrón
Un libro que duele por todos lados, aunque a veces su experimento verbal sea pesado y acendrado. Un libro que debe estar en los estantes de los lectores de poesía
Como bien señalan otras reseñas, y como cabe esperarse de un tema señalado con toda contundencia desde el título, es un libro duro. Hilarlo con la Brevísima de Fray Bartolomé es una decisión inmejorable. Aunque tengo dudas con algunos poemas donde habla la voz de algún migrante. Por otro lado, hay todo un debate sobre libros contemporáneos que hablan de estos temas, sobre todo ético. Hasta qué punto un obra puede convertirse en un show literario de la violencia. Sin dar nombres creo que eso pasa más en la narrativa, obras que parecen un texto snuff sobre la violencia en Mexico. No creo que este sea el caso. La poesía creo tiene más posibilidades de escapar de eso, pero no deja de ser una frontera sutil y muy riesgosa. Es un libro que definitivamente requiere de más de una lectura para asentar mucho de lo que el golpe inicial de la primera no deja ver.
Un libro repleto de silencio. Obviamente lo inmediatamente notable es el odio y los lamentos en los poemas, sentimientos de inocentes que vivieron el infierno en la tierra, olvidados por el estado, la prensa y por casi todos. Un anonimato impuesto por alguien más. Ya no se les puede ofrecer justicia. Solo paz.
Además de eso, la estructura, tomando prestado el histórico libro de De Las Casas, es no solo apropiada e ingeniosa, sino que es un elemento que le brinda mucha potencia a los poemas. Esta violencia monstruosa es un ciclo terrorífico al que no hemos conseguido frenar, hoy hiriéndonos a nosotros mismos como antes nos hirieron otros.
Este poemario de Balam Rodrigo recurre a este recurso para hablar sobre la situación de los migrantes centroamericanos en su tránsito por México. Me recordó durante su lectura al libro de Emiliano Monge Las tierras arrasadas que aborda la misma temática desde la narrativa.
El libro funciona muy bien y utiliza de manera muy hábil el recurso del palimpsesto con el texto de Fray Bartolomé de las Casas. No se trata de un recurso fácil, considero que le da otra dimensión a la obra. Es un libro que merece más lectores. Está publicado por el FCE. El precio es muy accesible.
Es un viaje muy profundo por el dolor y la tristeza que significa la travesía de salir de un país centroamericano y cruzar México. Duro y conmovedor hasta la última página.
"Árbol sin ramas, a mi cuerpo le han talado hasta la sombra."
Las cosas no han cambiado mucho desde la Conquista. Con apenas unas pocas palabras sustituídas, el escrito de Bartolomé de las Casas sigue vigente, pues son los americanos los que más sufrimos las consecuencias de la colonización. En este caso, el poemario se centra en nuestros hermanos centroamericanos, quienes sufren una batalla de vida o muerte (la cual debería visibilizarse más) cada que deciden aventurarse a migrar a Estados Unidos. De una voz que conoce de primera mano la experiencia de los hondureños, nicaragüenses, salvadoreños y guatemaltecos, Balam Rodrigo expone con respeto (sin apropiarse de una voz que no es suya) y casi a manera de obituario la realidad que viven los centroamericanos en su migración al norte. Si no es La bestia, son los narcos, los violadores o los secuestradores. México no es solo un cementerio de sus propios paisanos, sino también de toda Centroamérica.
*Mi única decepción es que al principio el poemario prometía un juego intertextual interesantísimo, y terminó yéndose por otro lado. Ni modo, fue ilusión mía. De todas formas, considero que este libro es fundamental en el nuevo escenario de poesía latinoamericana.*
Pocos temas noticiosos logran abarcar a todo el continente americano de una manera generalizada como el de la migración. Desde hace décadas, las naciones que componen este rincón del planeta han visto configurar sus sociedades y su cultura, en parte, gracias a los flujos de personas que se desplazan de un lugar a otro huyendo y buscando otro porvenir. En muchos de estos casos, por sus características económicas (mayores oportunidades de trabajo), sociales (seguridad física) y políticas (beneficios para algunos migrantes), por su estatus de potencia mundial, los Estados Unidos es el punto de llegada y México un tránsito casi obligado para llegar a dicho destino.
Luego, casi tan viejo como el desplazamiento forzado de centroamericanos, ha sido su tratamiento literario. Crónicas, novelas, cuentos, películas, obras de teatro y poemas han contado la migración innumerables veces haciéndole el quite, tal vez, a las fórmulas fracasadas de la geopolítica y la diplomacia que quedaron insuficientes para afrontar una problemática que ya es parte del paisaje regional. Es en esa búsqueda literaria, justamente, donde se inscribe la obra del mexicano, Balam Rodrigo.
En una época en la que hablar de migrantes es un cliché, Rodrigo despliega tal nivel de creatividad que, por momentos, el lector tiene la sensación de estarse enfrentando, por primera vez, a un texto sobre fosas comunes en México o sobre cadáveres olvidados en el desierto. Los casos que presenta, el juego narrativo, la musicalidad y el género poético lo convierten en un autor necesario no solo para entender el tema sino como amplificador de una denuncia política y de un grito urgente en medio del desastre.
Es necesario destacar tres elementos literarios del Libro centroamericano de los muertos que explicarían el quiebre estético que representa dentro del mundo cultural. En primer lugar, el tratamiento del paisaje y la geografía. A lo largo de las casi 140 páginas, el lector logra ubicar el lugar donde los personajes perdieron la vida, los recorridos de los migrantes y las diferencias socioespaciales que hay entre un guatemalteco y un salvadoreño, por ejemplo, que deciden emprender la fuga hacia el Norte. Seguramente, el objetivo de ambos es el mismo -cruzar la frontera-, pero el paisaje exterior e interior de los personajes cambia considerablemente.
En segundo lugar, el tratamiento de la crueldad y la violencia. “Sé que Dios juega fútbol allá en el cielo. Pero aún no quiero estar en su equipo. Me quedaré esperando en la banca hasta que me llamen, sonriendo, mi amigo Pablo y el Mágico González para jugar con ellos” (Rodrigo 52) o “gotas, goteras, charcos de sangre negra, espejos en los que se refleja Centroamérica. Mi cuerpo amoratado gotea muñones, brazos, piernas, tajos” (Rodrigo 90). Ciertamente es una obra con un horror manifiesto y sobrecogedor en tanto los tratos inhumanos y el martirio al que son sometidos los migrantes, pero el autor mexicano evita el morbo y el amarillismo. Sucede todo lo contrario. El lector siente compasión por las víctimas no en el sentido de condescendencia o lástima sino de alarma: permite ahondar en la comprensión de la condición humana.
Y, en tercer lugar, el uso del lenguaje. Rodrigo escribe poemas en verso que también pueden ser leídos como crónicas del destierro y el paso violento de migrantes por tierras mexicanas. Este acierto permite, además, acercar el libro a mucha más gente porque no es solo el verso iluminado que evoca el dolor de las personas, sino que también hay autorreflexiones del autor acerca de una realidad que lo ha acompañado desde niño y de un oficio que, por momentos, cree insuficiente e inútil para abordar un tema tan basto: “Al escribir me asaltan dudas violentas y rabiosas: ladran y resuellan como perras frente al mar” (Rodrigo 61).
Me gustó mucho a pesar de que, desde mi punto de vista, se nota que lo escribió en nueve días jeje, a algunos poemas les falta tallereo. Tiene imágenes francamente inolvidables. Las que se refieren al tren como arma de destrucción o monstruo y las que equiparan al territorio mexicano con un cuerpo herido se repiten hasta el cansancio pero cumplen su efecto. Por siempre las voy a llevar conmigo. Mi favorita fue esta: "rieles, escaleras de aceros cosidas al dorso de México, / columna vertebral de un país completamente desmembrado". Mi parte favorita fue "Álbum Familiar Centroamericano", ya que en estas secciones el poeta recuerda a los migrantes que conoció durante su infancia y adolescencia: me pareció muy importante que en estas partes hubiera poemas que hablaran no solo de las historias de violencia que desplazan a muchos centroamericanos, sino también de sus personalidades. Me hizo llorar el poema que habla de Alonso, me pareció el más conmovedor y entrañable. Por otro lado, me decepcionó mucho que no hubiera ningún poema que interpelara directamente a las autoridades o nombrara directamente las causas estructurales de tanta violencia. Se nombra a los violentadores: narcos, policías, militares, pero se asume que su forma de actuar es inexplicable. Esto me parece problemático principalmente porque el libro se plantea como un palimpsesto de la "Brevísima Relación de la Destrucción de las Indias", texto que fue escrito especialmente para el rey de España con el propósito de promover leyes y reformas en contra de la explotación indígena. Era un texto que buscaba acción concreta y apelaba directamente a los poderosos que podían hacer un cambio; este poemario no tenía que ser igual, pero creo que debía haber apelado a los gobiernos y a las políticas públicas que siguen posibilitando tanta violencia. También creo que hizo falta que reconociera un poco más a los migrantes mexicanos, ya que el mismo poeta defiende que el sur de México también es Centroamérica. Me quedo con los poemas que le dan cara a los migrantes, con la imagen de México como cuerpo desmembrado y con la importancia de la poesía como herramienta de denuncia. Me gustó mucho.
De prosa poética a poesía, este libro es un memorial político, social y humano acerca de una de los mayores males de la humanidad: atentar contra la libertad y la vida de personas migrantes.
Es un libro de dolor, escrito con fuego. No hay manera de ser indiferente. Y, sí, hay un sesgo de ironía, de rebelión metafísica cuando dice que estaría bien que dios escuchara. Es poesía, es denuncia, es cruce de tiempos, y es vergüenza infinita.
También respira esperanza, la poesía trae esperanza y humanismo. El asomo a las tumbas anónimas estremece porque ahí hay carne de nuestra carne, de una humanidad que en la memoria reclama una justicia que tal vez nunca llegue pero ante lo que no se puede guardar silencio.
"Migré por la vida y salí decapitado Por su imparable y despiadado tren." El 1ro del año 📌 #librocentroamericanodelosmuertos de Balam Rodrigo (Chiapas,1974). Me costó trabajo pero es un buen inicio, con poesía, por supuesto. Con una temática bastante cruda sobre la tragedia griega denominada 《migración》,resaltando las historias contadas con poesía de aquellos que se quedaron en el camino desde el rio Suchiate hasta el Rio bravo y las almas con las que carga La Bestia ( A.K.A. el tren que se atraviesa a las 4pm en Mexicali). Me quedo con tremenda pieza de esperanza descuartizada, convertida en voces que se quedan en palabras para no olvidar. 10/10
Un texto para nombrar lo inenunciable. La gala de recursos poéticos acentúan a la perfeccióm la denuncia de las injusticias y la barbarie a las que son orillados los migrantes, con sus actores nombrados sin titubeos ni medias tintas. Este poemario debe ser conservado como memoria de la matanza contra los rezagos de una historia colonial, maltratada y, como diría Manuel Arce Leal, inútilmente ubérrima. La adopción de voces, lejos de ser una estrategia meramente de voz poética, da un carácter personal y cercano con el sentido final de los poemas: lxs migrantes violentadxs.
—"Yo solo soy memoria y la memoria que de mí se tenga" Elena Garro.
Un libro desgarrador que ahonda en el dolot que el cruce por México significa para los centroamericanos. Balam Rodrigo utiliza la la carta al rey de fray Bartolomé de las Casas, donde señala los abusos de los conquistadores contra las poblaciones oroginarias, para señalar los abusos contra los centroamericanos, interviniendo el texto e integrándolo a su propia expresión. El compromiso social no es per se buena literatura, sin embargo, cuando el dolor es tanto y el poeta conoce tan bien su oficio se pueden hacer obras como ésta, llena de dolor, de ira y poesía.
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No sé por qué sigo leyendo temas sobre procesos de migración centroamericanos si ya de por sí ando escribiendo tesis y cosas académicas en esa vía.
Balam Rodrigo terminó con lo último que me quedaba de tripa. Ya no tengo pesadillas ni me saco de pedo con el tema, solo me deja pensando. Tiene poemas durísimos y la estructura basada en los antiguos libros de los conquistadores sirve perfecto como canal de comunicación para una violencia brutal. Me gustó demasiado.
Ahora el pedo soy yo por qué si estos temas ya no me aflojan la lágrima yo digo que ya ando muerto en vida.
Es el libro más desgarrador que he leído en mi vida. Unas secciones las brinqué, no pude. Tanto dolor no me cabe en la memoria y suena inverosímil pensar que eso sucede, tan lejos de la realidad que vivimos en otras partes de México, del mundo. Si la intención del autor era sensibilizar, misión cumplida. La poética es muy buena y tiene unos similes maravillosos, descriptivos. Un aplauso a este libro, aunque leerlo, dada la temática, sea en muchas ocasiones difícil.
Pero las aguas de los ríos siguen su rumbo hacia el mar, cruzan esteros y meandros en los que descansan cuerpos hinchados, troncos incompletos de cadáveres, reses perdidas y migrantes, hijos clandestinos de países sin pájaros que viajan con los sueños enjaulados y son arrojados a las fosas comunes, y mueren sin nombre, sin eco, como una paletada más de una tierra que sella su destino y hace callar esa palabra de amor que nadie más podrá escribir ni pronunciar en sus labios.
Precioso libro. También doliente. También triste. También furioso. Los apartado titulados "Álbum familiar centroamericano" me resultaron los más entrañables y son mis favoritos. Una honestidad poética para ver y relacionar la violencia de las muertes y sus contextos.
Durante su lectura pensé en "La cruzada de los niños" de Marcel Schowb, por la polifonía de voces que dibujan las variadas facetas del terror.
Es un libro terrorífico. Revueltiano, te obliga a mirar el horror a los ojos.
Los poemas en este libro son testimonial de un itinerario desgarrador, donde las esperanzas de migrantes centroamericanos son mutiladas por violaciones, proxenetas, crimen organizado, la traición de ese sueño que hace caer los cuerpos heridos del alma antes que lo hagan los rieles de la “La bestia” cubriendo las vías con restos humanos y un eterno NUNCA LLEGUÉ.
Sólo recurriendo a la poesía, a las letras, es posible poner en palabras una tragedia constante, traer a colación la barbarie inherente al sistema migratorio, los crimenes de los que son culpables no sólo narcos, sino también y principalmente el propio estado mexicano. Qué dolor, es una hermosa lectura pero qué dolor.
Un libro extraordinario. Háganse el gran favor de leerlo. Desgarrador. Urgente. Una joya que merodeará para siempre el pensamiento. Y con cada recuerdo se estremecerán todos tus huesos. “Centroamérica, Centroamérica, ¿por qué me has abandonado?”
Lectura indispensable en estos tiempos de caravanas y desplazamientos. Balam Rodrigo estruja al lector con un libro de poesía directo a la denuncia sobre el infierno que es caminar por nuestro país para los migrantes centroamericanos.
De las cosas más impactantes que he leído... Y la forma en que retoma autores y escritos del pasado, ¡Uff! Este autor simplemente hace una comparativa del pasado con el presente, siempre lleno de dolor y desolación.