Como explica en su introducción José Olivo Jiménez, preparador de esta edición, PROSAS PROFANAS (1896) representa no sólo la cumbre del esteticismo de RUBÉN DARÍO, sino un hito decisivo en la evolución personal del genial nicaragüense. En esta obra, la extraordinaria «armonía verbal» del poeta no es sino la carnadura expresiva de la «melodía ideal» perseguida por aquél: la consecuencia de la Belleza, la Búsqueda de la Unidad. El presente volumen, además de las notas necesarias para la comprensión de los poemas, incorpora las páginas que sobre «Prosas profanas» escribió Darío en su «Historia de mis libros» (1913), junto con un glosario abreviado al que se remiten las numerosísimas referencias mitológicas que hacen de esta obra la más «culturalista» del autor.
Nicaraguan poet Félix Rubén García Sarmiento initiated and epitomizes Spanish literary modernism. Dario is in all possibility the poet who has had the greatest and most lasting influence in twentieth century Spanish literature. He has been praised as the prince of Castilian letters.
"Diré que eres más bella que la luna; // que el tesoro del cielo es menos rico // que el tesoro, que vela la importuna // caricia de marfil de tu abanico."
"Ámame así, fatal, cosmopolita, // universal, inmensa, única, sola // y todas; misteriosa y erudita: // ámame mar y nube, espuma y ola."
"Y en una tarde triste de los más dulces días, // la Muerte, la celosa, por ver si me querías, // ¡como a una margarita de amor, te deshojó!."
No soy una lectora muy asidua de poesía y reconozco que tengo preferencia por la prosa. El estilo algo rebuscado y los temas de este volumen no son de lo que más me atrae. Sin embargo, disfruté mucho de la musicalidad y la variación métrica de los poemas. Hubo grupos de versos que me parecieron fabulosos y varios poemas que me gustaron. Además, es admirable cómo Darío hace dialogar entre sí la literatura antigua y de su tiempo con las artes plásticas y musicales. Sin duda, entender en su plenitud estas composiciones requiere de un bagaje cultural más amplio del que tengo.
Mis poemas favoritos fueron "Sonatina", "Margarita", "Elogio de la seguidilla", "La página blanca", "Sinfonía en gris mayor", "Epitalamio bárbaro", "Cosas del Cid" y "Yo persigo una forma".
Destaco estos versos que resonaron conmigo:
"Ama tu ritmo y ritma tus acciones Bajo su ley, así como tus versos; Eres un universo de universos Y tu alma una fuente de canciones". ("Ama tu ritmo", en "Las ánforas de Epicuro")
"Cada hoja de cada árbol canta un propio cantar Y hay un alma en cada una de las gotas del mar" ("Coloquio de los centauros")
Darío no podría ser más modernista aunque lo intentase, cumple todos y cada uno de los tópicos del estilo (del cuál él es un gran exponente, al César lo que es del César): exotismo gratuito, inclusión constante de mitología griega, materiales lujosos por doquier... una poesía fabulosa y musical de ensueño, en la que no existe un hilo conector más allá de mostrar el talento del autor y su capacidad evocadora, ejemplificar su estilo y visión personal.
Prosas formalmente embelesadoras a las que personalmente echo en falta mayor sustancia. Más allá de alguna rima romántica o con afán narrativo ("Sonatina" es el mejor poema de todo el libro y no me escondo), es claramente una muestra de un parnasianismo exuberante, un "el arte por el arte" sin fisuras ni ataduras. Prefiero cuando la poesía tiene contenido por encima de la forma (o mejor aún, los dos), pero este no es el caso. Considerémoslo un manual de escapismo sensorial.
SONATINA♥ La princesa está triste... ¿qué tendrá la princesa? Los suspiros se escapan de su boca de fresa, Que ha perdido la risa, que ha perdido el color. La princesa está pálida en su silla de oro, Está mudo el teclado de su clave sonoro; Y en un vaso olvidada se desmaya una flor. El jardín puebla el triunfo de los pavos reales.
"entonces, fijo del azur en lo infinito, para olvidar del todo las amarguras viejas, como Aquiles un día, me tapé las orejas. y les dije a las brisas: <Soplad hacia las costas de la isla de la Vida.>>"
llevo toda la vida viendo el modernismo como algo demasiado kitsch, demasiado al borde de la hortera para que me guste, y sabéis qué, quizás tenga la razón. aún así me quedo con ganas de los cantos de vida y esperanza
me gustó un poquito menos que Azul... porque al final del día sigo siendo la gorda prosa, pero siento que entiendo un poquito mejor a Darío (y en consecuencia, a Abi)
"¡Himnos! Las cosas tienen un ser vital; las cosas tienen raros aspectos, miradas misteriosas; toda forma es un gesto, una cifra, un enigma; en cada átomo existe un incógnito estigma; cada hoja de cada árbol canta un propio cantar"