Empieza muy bien, con potencia, con la dureza justa, con un desarrollo que se va volviendo a veces deslumbrante con piezas como la de Orli y su torta esculpida con migajas, pero a partir de la mitad se vuelve repetitivo, vacuo y desatinado y empezamos a intuir lo que vendrá en la siguiente página. Palabras como odio, miedo, noche, sangre, puñal, van perdiendo su efecto por culpa del excesivo desgaste y el poderoso efecto del principio se vuelve nada. Una lástima. Creo que debió ser un libro mucho más corto.