Hace un tiempo tuve este libro en mi lista de lecturas pendientes, pero fue uno de los muchos que quité debido a mi desencanto por la literatura colombiana contemporánea. Sin embargo, al encontrarlo en el Gran Outlet de Libros del C. C. Guacarí, en Sincelejo, Sucre, lo compré sin pensarlo mucho. Hice bien, pues fue una lectura más que agradable.
Narra la vida de Boris Manrique, joven fotógrafo de sociales al que obligan a encargarse del consultorio sentimental de la revista de chismes Control Remoto haciéndose pasar por una sexóloga ficticia. Sin embargo, es incapaz de lidiar con sus propios problemas. Aparte de su obsesión con el alcohol, la televisión y el sexo, desarrolla un miedo irracional a vivir una larga vida tras enterarse de la muerte de un sastre vasco a los 117 años. Al tiempo que recorre Bogotá con Santos Manrique, un reportero de noticias extravagantes caído en desgracia, entablará una relación sentimental con Lucía París, una mujer diez años mayor que él con la que descubrirá las dichas y los tormentos de las relaciones humanas.
Valiéndose de una prosa muy buena, a medio camino entre la elegancia del estilo clásico y el desparpajo del estilo 'moderno', Solano nos cuenta una historia profundamente romántica y desconsoladora (en clave de humor) sobre la (casi) imposibilidad de construir una relación auténtica con otra persona en un medio dominado por el espectáculo y el individualismo. Recuerda mucho a Sin remedio, de Antonio Caballero, por su crítica a la hipocresía de las clases alta y media y su visión fatalista de Bogotá. Sin embargo, el tono general y el desenlace de esta son, de lejos, más optimistas. Esto, y el epígrafe con el poema 'El vagabundo', de Robert Louis Stevenson, también la asemejan un poco a Sobre héroes y tumbas, de Ernesto Sabato.
Le encuentro sólo tres defectos: la narración exhaustiva de pequeñas historias que aportan poco a la trama, el desaprovechamiento de una trama policíaca en donde Santos Bustamante pretende destapar un caso de robo de herencia, y el paso abrupto del humor a la melancolía que predomina en el último capítulo. Aún con esto, es una novela divertida y perfecta para pasar el rato o reflexionar sobre las dificultades de las relaciones amorosas en nuestro siglo.
Datos curiosos (para los aficionados a la literatura fantástica): la carta que un cirujano plástico envió al consultorio sentimental en el capítulo 18 relata un suceso parecido a la trama del cuento 'La marca de nacimiento', de Nathaniel Hawthorne. Por otro lado, al final del capítulo 20 lee la entrada para la palabra 'amor' en El Diccionario del Diablo, de Ambrose Bierce, y elogia su manera de pensar y su presunta muerte.