«¿Cómo puedo yo decirle que nunca la va a encontrar, si ha gastado la vida buscándola?»
La prosa de Laura Restrepo es preciosa y me encantó desde que leí por primera vez un libro suyo, así que no me sorprendió encontrar esa belleza acá también.
«En este albergue he conocido a muchos marcados por ese estigma: los que van desapareciendo a medida que buscan a sus desaparecidos».
Con la excusa de un romance imposible, Laura Restrepo deshilacha la guerra que viven las personas desplazadas por la violencia en Colombia. Desde el escenario de un refugio para desplazados y en la voz de "Ojos de Agua", una mujer extranjera que allí trabaja, se narra cómo ha sido la vida desde que "Siete Por Tres" llegó al albergue.
El drama de los desaparecidos, de los que se vieron obligados a salir de sus tierras a buscar vida en otro lado. Siete Por Tres lleva mucho tiempo buscando a su amada, para en cada refugio y recorre cada rincón posible donde los desplazados puedan llegar y no ha querido pensar ni una sola vez que no la va a encontrar.
«—No hay en el mundo un país más hermoso que este —le decía yo esa noche a Siete por Tres, mientras le comprábamos a un ambulante tajadas de mango verde con sal.
—No, no lo hay, ni más asesino tampoco.
La historia se centra mucho en Siete Por Tres buscando a Matilde Lina, pero ese drama puede ser (y es) una madre buscando a su hijo, un hijo buscando a sus padres, unos buscando a otros y nunca encontrándolos porque el conflicto armado se lleva sin preguntar primero quién está de acuerdo.
«Escribo fuera de sí y me pregunto por qué será que Occidente carga negativamente esa expresión, como si implicara la desintegración o la locura, cuando estar fuera de sí es lo que permite estar en el otro, entrar en los demás, ser los demás».
Poblaciones enteras asoladas por la violencia que, aun así, logran encontrar atisbos de esperanza en lugares como el albergue en el que trascurre la novela. Es conmovedor leer este tipo de historias que son ficción pero vienen de la cruda realidad, especialmente en un país como el mío en el que el conflicto armado se ha llevado tanto y aún así, es algo invisibilizado en la mayoría de ámbitos.
«La Muerte tiene una hermana, más taimada y perseverante, que se llama Agonía. La dama Agonía me sostiene en sus brazos desde aquella vez».
Es una historia cortita, fuerte y va al grano. Me gustaron mucho sus personajes y la forma en que les ubicó en la situación del libro. Se sintió cercano, humano y real. Y la prosa de Laura es una que atrapa y no te deja dejar de leer hasta que terminas. Fue precioso. ♥