Es la continuación de la historia de Lulu, la primer nena trans que consiguió su dni siendo tan pequeña, es la continuación de una lucha de una mama por darle una mejor calidad de vida a su hija, allanar el camino para que la acepten y se acepte, por una vida mejor para todos los niños trans. Gabriela es una mujer que no tiene miedo a mostrar sus lagrimas, a mostrar sus sentimientos y pero esas lagrimas son las que hacen tan fuerte ante la vida y la hacen luchar como una leona por sus crías, Lulu y Elias.
Debo decir que me gusto mucho mas el primero, me emociono mucho más. Pero en este vemos a una mama comprometida en no solo ayudar a su hija si no a todxs nenxs, por infancias libres. También debo decir que aprendí mucho mas de este libro, cosas arraigadas y de crianza de las cuales no me había dado cuenta nunca. Hace poco tuve una "discusión" con un amigo y creo que podría haber transmitido un mensaje mas claro de haberlo leído antes este libro.
Si hay algo que nos sigue dejando claro Gabriela es que ama su hija tal cual es y que va hacer hasta lo imposible para verla libre y feliz.
La continuación de una historia importante e indispensable para la construcción de un futuro social distinto. En este Libro, la mamá de Luana nos recuerda las luchas cotidianas y los debates constantes a los que se tienen que enfrentar con su hija, por el simple hecho de existir. Si el primer libro era sobre Luana, este es sobre la construcción política de su mama que hizo su historia propia una bandera de activismo y lucha. Gran crecimiento y pesada responsabilidad de esta madre que se atreve a todo.
Un libro necesario como el primero Yo nena, yo princesa. Es tanto lo que tenemos que aprender que no podemos dejar de leer sobre estas cosas Nos damos cuenta a leer a Gabriela, madre de Luana, de lo dificil que es para una nena trans lo cotidiano. Que el DNI que le fue otorgado le da identidad, pero que a su vez esta la va construyendo en los diarios momentos. En cada intercambio Y cuando nos miramos al espejo, gracias a estos libros tan necesarios, vemos todo lo que nos falta por aprender
Es absolutamente necesario no quedarnos solamente con "Yo nena, yo princesa". El DNI fue el primer paso, pero adentrarnos en el desarrollo posterior del crecimiento de Luana nos recuerda que acompañar a las infancias trans no es solo reconocer su identidad autopercibida, sino que también necesario generar las transformaciones necesarias para que el ecosistema que brinda la sociedad no les sea hostil para su desarrollo como lo que son: niñxs
Es un libro excelente que pone en palabras la vivencia cotidiana de una nena trans contada desde la mirada de su madre. Lectura obligada para lxs interesadxs en conocer una realidad poco visibilizada, y para reflexionar sobre el derecho a la identidad.
Una lucha que nos obliga a replantearnos creencias y construcciones tan arraigadas que ni siquiera nos permitimos cuestionar. Lectura indispensable para todos los que quieren una vida en diversidad, pluralidad y respeto.
Este libro es la continuación de Yo nena, yo princesa (2014). Se publicó en 2018 y se enfoca en la vida de Luana (una niña trans) durante la primaria. Ahora van a surgir nuevos desafíos: el peso de la mirada ajena se hace más patente, se presentan inseguridades con su cuerpo y los primeros amores infantiles. Sin embargo, también ocurren cosas maravillosas para Luana y su mamá, como el hecho de que la niñez trans está cobrando mayor visibilidad y la historia de Luana se está haciendo escuchar por todos lados. Invitan a Gabriela a dar charlas por todo el país, se lee Yo nena, yo princesa en los profesorados y también funda la Asociación Civil Infancias Libres. Les aconsejo muchísimo la lectura de este libro. A todos. Pero especialmente si son profesionales de la salud y de la educación. Como Yo nena, yo princesa, es también un libro necesario que viene a abrir muchas cabezas e invitarnos a reflexionar y deconstruir un montón de cosas que tenemos naturalizadas. Es evidente que hay mucho por hacer. Pero libros como este vienen a aportar no un granito de arena, sino un costal de arena. Sobre todo porque no está escrito desde la "frialdad" de la academia, de la cifras y porcentajes; sino desde el amor y empatía de una madre que quiere que su hija VIVA UNA VIDA FELIZ y busca que todas las personas TRANS TENGAN UNA RED DE CONTENCIÓN y deje de ser una realidad su corta esperanza de vida de 35 años...