Segundo libro de la colección Exhibición de atrocidades. Pablo D'Alio pone todo de sí para contarnos una historia a todo color donde el pasado, la música y la desesperanza resoplan en la mente de Manzana, un muchacho con algunos... problemitas.
“Tres consideraciones sobre este libro: Uno. Este libro está buenísimo. Lo cual, entiendo, es una apreciación subjetiva, por lo que mejor voy a comentar que la construcción narrativa está muy bien planteada, los flashbacks son emocionalmente significativos y el ritmo, en una historia que tiene a la música en su centro, es preciso e inflexible. Dos. Es visualmente hermoso. La línea que Pablo ha logrado controlar es a la vez fluida e increíblemente expresiva. Pero, además de eso, tiene por debajo una violencia latente que nos remite al siguiente punto. Tres. No quiero decir que este libro sea mala leche, o que a Pablo le guste hacer sufrir a sus personajes (y cómo sufren los pobres desgraciados), así que como no quiero decir eso, mejor digo que el autor entiende muy bien el conflicto en el sentido más estricto de la palabra y la mala leche en el más figurado. Lo que puede resumirse en una palabra: Buenísimo. ¿Ven? ¿Para que me hicieron trabajar si ya estaba todo resuelto desde el principio?”
Una muy linda historia que es una belleza a nivel dibujo, ambientación y coloreado. De las pocas veces que me alegra haberlo comprado en digital en vez de en papel porque ver los dibujos bien grandotes en el monitor garpa más que en la miniedición en papel, bonita pero poco amigable para los viejos chicatos como yo.