Segunda parte de la Trilogía 𝐈𝐫𝐞𝐦𝐨𝐧𝐠𝐞𝐫, cómo la he disfrutado y por supuesto que ya estoy deseando descubrir qué ocurrirá en la tercera, aunque ahora me toca esperar.
La primera cosa que cabe destacar es la calidad de la edición, los detalles tanto en la cubierta como en el interior del libro. Las ilustraciones son una auténtica maravilla y aportan un valor muy considerable a la lectura.
Como en la anterior entrega me ha atrapado completamente la ambientación que hace el autor, esos personajes, tanto personas como objetos, que van arrastrándose por esas calles oscuras y tremebundas. Esa suciedad, ese olor que se me ha metido por la nariz y casi no me dejaba respirar. Solo puedo admirar la capacidad de Carey para crear un mundo totalmente único.
Me ha encantado reencontrarme con los personajes del anterior libro y continuar con sus aventuras, descubrir más cosas sobre ellos y avanzar un poco más en la trama de fondo que tiene la trilogía, porque claro aquí no está todo resuelto todavía queda el desenlace final.
Hay que tener una imaginación fuera de serie para crear un mundo como el que se describe en estos libros, pero al mismo tiempo es muy fácil ver la crítica que hay escondida, una sociedad que no hace más que producir basura, ¿dónde va todo eso?, los desperdicios se acumulan al igual que las diferencias sociales, hasta llegar un momento que todo puede saltar por los aires.
En conclusión, es un libro que recomendaría a todo aquel que quiere introducirse en la fantasía y, por supuesto, a los lectores incondicionales de esta temática, ya que es una historia que lo tiene todo, ambientación y unos personajes grotescos y muy originales.