Alejandro Rubio nació en Buenos Aires en 1967. Publicó, entre otros, Personajes hablándole a la pared (1994), Música mala (Vox, 1997), Metal pesado (Siesta, 1999), Rosario (Gog y Magog, 2005), La garchofa esmeralda (Mansalva, 2012). Gran parte de su poesía se encuentra reunida en La enfermedad mental (Gog y Magog, 2012).
Poesía de una soledad espantosa. Por mucho menos, los escépticos griegos antiguos decían que era preferible quedarse quieto hasta morirse. Creo que la poesía es la vida en Rubio, el resto es muerte. Sobrantes. La clave, creo, la política es la forma interna de la vida. Entonces, si la política es inhumana, la vida humana se sofoca de muerte. Aunque hay pequeños festejos anestésicos, su base estética es pura lucidez sin voluntarismo. Falta ese voluntarismo saludable, indefendible, imprescindible. Incompatible.