UNA NOVELA LOCA e insomne en la que Vila-Matas vuelca toda su maestría e imaginación, la historia de un viaje inmóvil en una geografía onírica que mezcla lo real y lo imaginado, poblada por seres extravagantes &mdash,una bella y letal cantante de boleros, un dentista alcohólico, un macarra, un peluquero fascista, el escrito
Enrique Vila-Matas is a Spanish author. He has written several award-winning books that mix genres and have been translated into more than thirty languages. He is a founding Knight of the Order of Finnegans, a group which meets in Dublin every year to honour James Joyce. He lives in Barcelona.
“We are who we are not, and life is fast and sad.”
So is life a lie? Is a novel a lie? Or both, lies?
I won’t lie. I picked up this book in Mexico. The main character Enrique was born in Veracruz, Mexico. I’ve never been to Veracruz. The family moves back to Barcelona. I’ve been to Barcelona. It’s nice. He has two older brothers. One becomes a travel writer; the other an artist. Enrique does not want to follow their paths.
Secretly he loves everything Mexican. He even tries to Mexicanize the neighbors. He plays Mexican music, drinks tequila and tells stories to the neighbor’s daughter. The neighbor, who has a big moustache like Zapata, asked him if he read Pedro Paramo by Juan Rulfo? No. Why? It’s all about the dead and ghosts. Hmmm.
He is infatuated about Mexico. I cannot lie, so am I.
Enrique travels. Everywhere he goes, it seems to end badly. First Africa, then India. He loses an arm in India. Enrique gets married in Hawaii but even that ends badly. In fact, just about everything in the book... Well, why give away the plot?
So why on earth did I keep reading this book? It sounds dismal but oddly, it never was dismal. In fact, one could say the black humour kept me turning the pages. His life. His novel. His story.
At one point, the story line reminded me of a Graham Greene novel. You know, set in some Caribbean island with seedy characters, a beautiful woman who sings, a mysterious death and a detective. At one point, a driver says, “sounds like a Graham Greene novel.” Who? remarks Enrique. Hmmm, not the most well read person. In fact, Enrique refused to read books because of his brother. He wanted his own life. But what sort of life?
This is my first Vila-Matas book. His style, his twists and angles, his literary games made this a very enjoyable entertainment. Graham Greene novels were often listed as entertainments. Not too deep but deep enough. Wistful, playful, and light (considering death is one of the most common themes in the book). The book plays around the fears of growing old, while poking fun at establishments. And all those literary references!
There is a visit with Mexican writer Sergio Pittol. “So after thirty years I have finally made it back to Veracruz,” Enrique points out, adding that “I am from Veracruz!” “No, you are from Barcelona,” Sergio tersely states the facts. He was a baby when he left Veracruz.
After reading Treasure Island, he asks for a similar kind of book. How about The Odyssey. Is it good? Well, let’s say it’s the original Treasure Island. Hmmm. You get the drift.
Instead of high brow, we are low brow. Damn, it works. A very good entertainment, one might say. No lies! verdad.
No todo el mundo sabe que a Veracruz y a sus playas lejanas no pienso en la vida nunca volver. (...) sé muy bien que la nostalgia de un lugar sólo enriquece mientras se conserva como nostalgia, pero su recuperación significa la muerte.
Enrique Tenorio, el menor de tres hermanos, está acabado. Tiene veintisiete años, pero se siente (¿está?) viejo y acabado y derrotado. Y a este manco en el ocaso de su marchita vida, ya como en un callejón sin salida, no le queda más refugio que la literatura como vía de escape. Toma el relevo de su hermano Antonio (escritor de viajes que nunca ha hecho) y escribe la novela de su vida, en su caso, viajando y viviendo, aunque sea de aquella manera. De pronto vive para escribir, va evocando y escribiendo, vuelve a su mundano presente y también eso conforma su novela, porque al fin y al cabo el pasado regresa y se hace presente, pero quizá sin dejar de ser pasado, un algo irrecuperable. Escribe su amor-odio hacia el ambiente familiar, hacia sus hermanos: el bueno de Máximo y la figura inalcanzable de Antonio. Escribe también sobre sus amores y desamores desde una perspectiva engañada, casi descreída, frustrada. Sobre el amor que tiene por las tierras lejanas y los viajes, que dan vida. Incluso sobre crímenes que deben quedar enterrados. Y mientras los escribe, los vive, y viceversa. Así, como escritor improvisado, casi forzoso, escribe una suerte de mezcla de diario y novela, las desventuras de un héroe roto, el desamparo de un hombre que quiso captar el transcurso de los días, aunque estos le superan.
Bien, pues como ya me pasara antes, el estilo de Vila-Matas me encanta. Es de un continuo admirable, como si toda la historia se fuera forjando sobre la marcha y no le quedase al lector otra que seguir el hilo de la historia, con interés, esperando a ver qué pasa. Como pega, si puede decirse así, diría que, sobre todo en la primera mitad, se me hizo algo lenta, quizá por ese modo de escritura de ir trabando y destrabando la trama, pero que resulta ser airosa y admirable, una escritura, como digo, muy literaria. Las palabras casi se hacen palpables, emergen, es literatura sobre literatura, una historia bien urdida, unos personajes que crean su pequeño-gran mundo, que tienen su papel bien definido. Un título nada inocente al que no quitar el ojo de encima.
"Suena perfecta esta frase y me pregunto sino es la declaración de un cínico. A fin de cuentas lo único que soy es un asesino. Un asesino que mata la vida escribiendo, ya que no tengo nada mejor que hacer, es decir no tengo por ejemplo una mujer entre mis brazos.Por eso escribo. Por eso y porque encuentro un placer en estar escondido y porque estoy desengañado ya siempre de la vida".
Tal vez me equivocó, pero este es un libro para escritores y para aficionados al arte de escribir y a literatura, creo que fue pensado y escrito así por Vilas Matas, o tal vez no, tal vez es que todas las palabras son tan sinceras y la historia del escritor desauseado tan inmortal y que Mata la escribe tan bien, que quede enamorada y sentí que me hablaba precisamente a mi, en todas las paginas, como si me estuviera contando la historia al oído. Que libro maravilloso, es lo único que me falta decir.
Antonio, Máximo y Enrique Tenorio, los tres hermanos catalanes; el mayor escritor, el segundo pintor y Enrique, el menor, viajero, desinteresado por la cultura.
Después de que ha pasado el tiempo, luego de que todo ha pasado, el que está escribiendo en un cuaderno (con portada de tres tucanes) esta historia que leemos es Enrique. Escribe un dietario, escribe unos retratos de momentos, retratos de la vida de él pero también de Antonio, el hermano escritor, y de Máximo, el hermano que se dedicó al silencio, a la pintura y a una mulata que lo llevó a la muerte. Es Enrique, el hermano menor y que odiaba los libros y la literatura, quien ahora se aferra a los libros y a un intento de hacer literatura para salvar su vida, para darle algún sentido. Es ahora cuando sus dos hermanos mayores han muerto y él se acerca a ellos y a él mismo por medio de la escritura y la soledad. Ya ha renunciado a quien fue, se ha establecido en un lugar definitivo, para verse en retrospectiva y entender qué máscaras lo han representado, para ver qué agujero habitó en el pasado. Es pues, un balance general de su vida, donde está divorciado de ella, donde no espera nada más, salvo paz para poder leer y escribir hasta sus últimos días. Para ficcionarse y que nadie lo reconozca.
Una novela triste y trágica pero escrita con buena prosa, porque claro, es de Vila-Matas. Sin embargo ha sido lo más flojo que he leído de él hasta el momento, la historia de tres hermanos a los cuales le persigue la tragedia. Uno depresivo, otro engañado y olvidado y el protagonista que más magneto de calamidades no puede ser. Esto es todo, la historia contada desde la perspectiva de uno de ellos.
A inicios de este año mencionaba, el largo tiempo que me llevó leer Por quién doblan las campanas de Hemingway. Creo que hablé demasiado pronto.
Leer Lejos de Veracruz sin duda, ha sido todo un proceso. Y uno muy lento. Enrique Vila-Matas usa una narrativa a manera de montaña rusa, de menos a más y viceversa, que hace varios pasajes del libro tan cercanos y sencillos y otros tan alejados y complejos, que me ha obligado en varias ocasiones a dejar su libro de lado.
Sin embargo, no he encontrado libro alguno con tantas frases tan ciertas y penetrantes. Como aquella que menciona que, "Somos quienes no somos, y la vida es veloz y triste.". Y en afán de apuntarlas todas y dejarlas grabadas, se me han ido más horas con el libro de lado.
Leer esta metanovela, en donde somos parte del proceso creativo de un escritor que empieza a serlo de sorpresa y hasta cierta manera, obligado por la vida, sin duda tiene un toque especial para aquellos que disfrutamos de escribir pensamientos e ideas, o inventarnos miles de historias en nuestro día a día. Porque, así como pasa con los hermanos Tenorio, protagonistas de este libro, lo que vemos, leemos, olemos, amamos y vivimos y escribimos, puede ser real, o tal vez solo sea mentira y en ocasiones, decidimos poner nuestro tiempo y esfuerzo en intentar conocer la verdad, en lugar de apostar por ser felices. Y esto, ser feliz, es mucho más sencillo. Porque como lo menciona Vila-Matas en Lejos de Veracruz: "...la felicidad no sólo existe sino que abunda en esta vida y sólo es necesario saber fijarse en los detalles menos vistosos."
Buena novela. Más que Veracruz, narra las cómicas, y a veces macabras, crónicas de viajes atroces y brazos perdidos de un joven derrotado y lleno de auto-desprecio, así como sus intrigas de amores de la niñez recuperados, adulterios post-mortem, asesinatos sospechosos y suicidios espontáneos. Veracruz es un leit-motif que a veces se desdibuja pero que recupera brío hacia el final. Me gustaron mucho las conversaciones del narrador con Sergio Pitol en las últimas páginas. A veces, sobre todo cuando la novela se enfoca en desenvolver sus vicisitudes argumentales me llegó a resultar un poco aburrida. El narrador tampoco se ganó mi corazón, pero bien visto creo que justo por ahí va la cosa.
Para ser honesta, cuando comencé a leer esta novela no me convencía la prosa del autor, pero conforme fue avanzando me fue gustando cada vez más. Es realmente diferente a lo que acostumbro leer, pero toca temas que me gustan mucho como los viajes, la literatura y el descubrimiento de los clásicos. Es en general una lectura melancólica, emocionante en partes y divertida en ocasiones, sin intentar serlo. Me alegra empezar el año con buenos descubrimientos.
No habrás leído nada que se le parezca, salvo si también lo ha escrito Vila-Matas. No es una lectura fácil, Vila-Matas usa frases tan largas que te llegas a enredar en ellas, pero crea un universo muy sui géneris alrededor de sus personajes, y siempre mezcla ficción con realidad de una forma demoníaca. Recurrente en su obra (bueno, solo he leído dos libros) el concepto de viajar sin salir de la habitación.
Los hermanos Tenorio y su tendencia al fracaso emocional nos sitúan cerca, muy cerca de Veracruz, donde comienza “El descenso”, una lucha continua con los monstruos internos y el miedo a la ignorancia. Vila-Matas nos lleva hasta Mexico para preguntarnos: ¿Qué tienes miedo de perder si ya lo has perdido todo?
No sé quién dijo que vivimos de un modo parecido a como escuchamos la radio: esperando la siguiente canción, la canción que nos cambie un poco, si no la vida, la mañana.
Cuando conoces los lugares a los que el escritor hace alusión, y, sobre todo, si esos lugares forman parte de tus memorias infantiles la lectura se disfruta muchísimo.
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