Graciela Hierro hace un valioso ejercicio analítico para explicar y proponer un modelo de ética feminista. Logra plantear de manera clara algunos puntos importantes sobre cómo se ha pensado históricamente la ética y cómo podemos hacerlo desde su propuesta. Aunque de repente pudiera ser que cae en un tono con ciertas convenciones tal vez ya en desuso a la hora de escribir filosofía, también podemos notar que tiene observaciones puntuales muy brillantes, independientemente del estilo en el que se expresan (por ejemplo, cómo se articula el deber ser de las mujeres con la maternidad y el poder patriarcal). Me gustó mucho, Agradezco a la autora, en el plano que se encuentre, haberse dado a la tarea de escribir estas reflexiones que nos servirán a las mujeres como un documento valioso en nuestra genealogía liberadora.
Decidí leer este libro porque un aspecto que ha marcado mi sexualidad como mujer es la culpa. Lo que hace Graciela Hierro es explicar, desde la filosofía, por qué pasa eso y cómo pensarlo de otra forma que permita la liberación del placer femenino.
Me parece un libro muy valioso para adentrarse a una crítica feminista de la ética, así como para cuestionarse la culpa ligada a la búsqueda del placer.
Tres detalles: 1. Algunos de los capítulos, como dos o tres, tienen un estilo de escritura diferente porque primero fueron publicados por separado como ensayos. Su estilo de escritura es diferente y llegan a ser redundantes, por lo que desentonan con el libro como un todo. 2. Hubo un capítulo que me pareció muy similar a un libro de autoayuda jajajaja 3. El texto está un poco desactualizado en términos de teoría de género. Con esto me refiero a que dice que solo hay dos géneros y cosas así.
Gabriela Hierro coloca al placer no como un accesorio, sino como el sentido mismo de la existencia y la medida de nuestra dignidad. Para nosotras, mujeres latinoamericanas, racializadas, colonizadas y sometidas históricamente al patriarcado, esta afirmación es profundamente política: reconocer y vivir el placer es también reclamar nuestros derechos humanos, nuestra libertad y nuestra historia.
La moralidad patriarcal, y en particular la doble moral sexual, ha sido una estrategia de control, una forma de privarnos de goce, creatividad, amor y autodeterminación. Reivindicar el placer erótico femenino no es solo un acto íntimo: es un acto de resistencia y de justicia. Significa recuperar nuestra capacidad de decidir, de imaginar, de amar y de crear desde nosotras mismas.
Este libro me recordó que los derechos humanos no pueden seguir siendo narrados únicamente desde voces masculinas, blancas y privilegiadas. Al igual que Simone de Beauvoir señalaba que somos “el segundo sexo”, y Virginia Woolf reclamaba un cuarto propio, La ética del placer nos impulsa a ocupar un lugar propio en la historia, a levantar la voz, a escribir nuestra ética desde la libertad.
Para mí, Hierro traza una ética feminista del placer que no solo reivindica el derecho a vivirlo, sino también el deber de reclamarlo. Porque ser libres, elegir cómo vivir nuestra sexualidad y dignificar nuestra existencia es, al final, uno de los más esenciales derechos humanos: el derecho a ser felices.
Este libro se ha convertido en uno de mis favoritos de toda la vida porque más que cambiarmela me la ha confirmado. Desconozco la cantidad de veces que me hizo llorar cuando yo sólo pretendía leer acerca del placer en materia de filosofía razón por la cual tardé en leerlo porque me daba miedo no alcanzar a comprenderlo pero aquí estoy, agradecida con una profesora de la UNAM que ya no está entre nosotras para la que sólo necesité $40 en aquella feria del libro para acceder a uno de los más grandes libros de feminismo. Gracias Graciela Hierro, donde quiera que estés.
Una gran opción para adentrarse a conceptos como el género y la disparidad social a través, del erotismo, el placer y la felicidad. Sin lugar a dudas, la maestra Graciela escribe desde su sentir mujer para los demás sentires mujeres. Una prosa sencilla llena de significados y reflexiones complejas. Su escritura es como un abrazo que invita al autoamor.
amo cuando un libro es capaz de transformarme la vida y amo que este libro sea uno de ellos. recién acabo de terminarlo y creo que se convirtió en uno de mis libros favoritos. sin duda de el tipo de libros que quiero que todas mis amigas y mujeres que conozco lean.
Me gustó mucho este libro. Me tardé en leerlo porque leía dos o tres páginas por día, me hacía reflexionar mucho y de pronto me era un poco cansado, no porque el libro fuera malo en si, sino por las sensaciones que me generaba el pensar cómo no hemos tenido la libertad suficiente de ejercer como mujeres de derecho en distintos ámbitos y situaciones.
Me gusta la manera en que habla del placer, pero sobre todo la forma en que expresa en que no hay algo correcto o incorrecto, que todo es una variación del contexto, del espacio y de las normas que se ejercen en cada lugar y la manera en que tenemos que ir deconstruyéndolas para que nuestra libertad se haga presente.
Creo que no es fácil de conseguir, pero yo pude tener a través de la librería de utópicas.
Yo recomendaría primero leerse "Ética y feminismo" de la misma autora para una visión mucho más amplia. Es una lectura con mucha información pero escrita de manera muy amena, Hierro propone la creación y práctica de una ética del placer que le permita a las mujeres tener conciencia de la condición de opresión en la que estamos para así reivindicarla (aunque no usa está última palabra). Además, busca que la liberación del "erotismo femenino" sea la condición de posibilidad para que el género alcance su estatuto moral. En conclusión, una ética que permita el tránsito del "ser para otros" al "ser para si" de las mujeres.