Rubén Darío (1867-1916) representa uno de los grandes hitos de las letras hispanas, no sólo por el carácter emblemático de algunos títulos —Azul… (1888), Prosas profanas (1896) y Cantos de vida y esperanza (1905)— sino por las dimensiones de renovación que impuso a la lengua española, abriendo las puertas a las influencias estéticas europeas a través de la corriente que él mismo bautizó como modernismo. «Pero —como dijo Octavio Paz— su obra no termina con el modernismo: lo sobrepasa, va más allá del lenguaje de esta escuela y, en verdad, de toda escuela. Es una creación, algo que pertenece más a la historia de la poesía que a la de los estilos. Darío no es únicamente el más amplio y rico de los poetas modernistas: es uno de nuestros grandes poetas modernos».
Carmen Ruiz Barrionuevo, catedrática de Literatura Hispanoamericana de la Universidad de Salamanca, es la autora de esta antología, que recorre toda la trayectoria poética rubeniana, ubicando cada poema en su contexto. El lector tiene la posibilidad de conocer en profundidad la vida y la obra de Darío y lo que significó como gran aportación a la literatura universal.
Nicaraguan poet Félix Rubén García Sarmiento initiated and epitomizes Spanish literary modernism. Dario is in all possibility the poet who has had the greatest and most lasting influence in twentieth century Spanish literature. He has been praised as the prince of Castilian letters.
2015 just has started. My short vacations are here. I can't waste my time and coffee doesn't seem to be helping me. I'll just let this little cat speak for me. Moving on.
Rubén Darío siempre lo recordaré de mis primeros acercamientos a la poesía latinoamericana.
Nunca ha sido uno de mis favoritos, su estilo demasiado cargado de nacionalismo, burgesía, y expresiones que no hacen química conmigo a pesar de ser semillero y aun referencia en los poetas de estos tiempos, lo encuentro muy poco sincero, difícil de disfrutar.
Aprendí a declamar con él, por eso de tanto en tanto le doy oportunidades nuevamente, para ver si algo en mi ha cambiado y me termina por agradar. No y sí. Sí y no.
Sea como fuera, hay dos poemas que considero como unos de los más importantes en el español:
Encuentro cuatica la similitud entre los versos de Rubén Darío enamorado y el pop cebolla de los 2000. No irónicamente. Realmente el amor romántico se quedó estancado en el siglo XIX
Verlaine: Liróforo celeste. [...] que de sangrientas rosas el fresco Abril te adorne
Prólogo: las expresiones poéticas se enriquecen con pedrería, como el crisoberilo, que en Lugones equivale al color de la tarde.
El poeta: ¡Haced que el poeta sucumba,/ destruid su ideal bendito,/ que él entrará al infinito/ por la puerta de la tumba!
La cabeza del Rawi: El rey se puso a pensar/ en lo que la pasión es,/ y al poco tiempo después,/ el rey volvió a enfermar.
Rimas: El ave azul del sueño/ sobre mi frente pasa;/ tengo en mi corazón la primavera/ y en mi cerebro el alba./ Amo la luz, el pico de la tórtola,/ la rosa y la campánula,/ el labio de la virgen/ y el cuello de la garza./ ¡Oh, Dios mío, Dios mío!.../ Sé que me ama…// Cae sobre mi espíritu/ la noche negra y trágica;/ busco el seno profundo de sus sombras/ para verter mis lágrimas./ Sé que en el cráneo puede haber tormentas,/ abismos en el alma,/ y arrugas misteriosas/ sobre las frentes pálidas./ ¡Oh Dios mío, Dios mío!/ Sé que me engaña…
Anagke: Y dijo la paloma:/ Yo soy feliz. Bajo el inmenso cielo,/ en el árbol en flor, junto a la poma/ llena de miel, junto al retoño suave/ y húmedo por las gotas del rocío,/ tengo mi hogar. [...] ¡Oh inmenso azul! Yo te amo. Porque a Flora/ das la lluvia y el sol siempre encendido:/ porque siendo el palacio de la aurora,/ también eres el techo de mi nido./ ¡Oh inmenso azul! Yo adoro/ tus celajes risueños,/ y esa niebla sutil de polvos de oro/ donde van los perfumes y los sueños. [...] ¡Soy feliz! porque es mía la floresta/ donde el misterio de los nidos se halla; porque el alba es mi fiesta/ y el amor mi ejercicio y mi batalla.
Coloquio de los centauros: Quirón: y el triunfo del terrible misterio de las cosas [...] ¡Himnos! Las cosas tienen un ser vital: las cosas/ tienen raros aspectos, miradas misteriosas;/ toda forma es un gesto, una cifra, un enigma;/ En cada átomo existe un incógnito estigma;/ cada hoja de cada árbol canta un propio cantar/ y hay un alma en cada una de las gotas del mar. [...] y se escuchan palabras en la bruma. [...] Hipea: La hembra humana es hermana del Dolor y la Muerte. [...] Quirón: La muerte es la victoria de la progenie humana./ Medón: ¡La muerte! Yo la he visto. No es demacrada y mustia/ ni ase corva guadaña, ni tiene faz de angustia./ Es semejante a Diana, casta y virgen como ella;/ en su rostro hay la gracia de la núbil doncella/ y lleva una guirnalda de rosas siderales./ En su siniestra tiene verdes palmas triunfales,/ y en su diestra una copa con agua del olvido./ A sus pies, como un perro, yace un amor dormido./ Quirón: La pena de los dioses es no encontrar la muerte.
Elogio de la seguidilla: y España ve en tu ritmo, siente en tu canto/ sus hembras, sus claveles, sus manzanillas.
Epitálamo bárbaro: A su paso, asustada, se para la marea;/ la náyade interrumpe la labor que ejecuta/ y el director del bosque detiene la batuta./ -”¿Qué pasa?”, desde el lecho pregunta Venus bella./ Y Apolo:/ -”Es Sagitario que ha robado una estrella”.
Yo soy aquél que ayer…: hora de madrigal y de embeleso,/ de “te adoro”, de “ay” y de suspiro. [...] todo ansia, todo ardor, sensación pura/ y vigor natural; y sin falsía,/ y sin comedia y sin literatura…[...] y tuve hambre de espacio y sed de cielo [...] El alma que entre allí debe ir desnuda,/ temblando de deseo y fiebre santa,/ sobre cardo heridor y espina aguda:/ así sueña, así vibra, así canta. [...] Y la vida es misterio [...] Tal fue mi intento, hacer del alma pura/ mía, una estrella, una fuente sonora,/ con el horror de la literatura/ y loco de crepúsculo y aurora. [...] Pasó una piedra que lanzó una honda;/ pasó una flecha que aguzó un violento./ La piedra de la honda fue a la onda,/ y la flecha del odio fuese al viento.
Al rey óscar: ¡Mientras el mundo aliente, mientras la esfera gire,/ mientras la onda cordial aliente un sueño,/ mientras haya una viva pasión, un noble empeño,/ un buscado imposible, una imposible hazaña,/ una América oculta que hallar, vivirá España!
A Roosevelt.
Canción de Otoño en Primavera: Otra juzgó que era mi boca/ el estuche de su pasión;/ y que me roería, loca,/ con sus dientes el corazón. [...] En vano busqué a la princesa/ que estaba triste de esperar./ La vida es dura. Amarga y pesa./ ¡Ya no hay princesa que cantar!
Letanía de nuestro señor Don Quijote: Ruega generoso, piadoso, orgulloso;/ ruega casto, puro, celeste, animoso;/ por nos intercede, suplica por nos,/ pues casi ya estamos sin savia, sin brote,/ sin alma, sin vida, sin luz, sin Quijote,/ sin pies y sin alas, sin Sancho y sin Dios.// De tantas tristezas, de dolores tantos,/ de los superhombres de Nietzsche, de cantos/ áfonos, recetas que firma un doctor,/ de las epidemias, de horribles blasfemias/ de las Academias,/ ¡Líbranos, Señor! (canallocracia)
Gaita galaica: Gaita galaica, sabes cantar/ lo que es profundo y dulce nos es./ Dices de amor, y dices después/ de un amargor como el de la mar.
El clavicordio de la abuela: Amor sus rosas nuevas brinda/ a la marquesa Rosalinda,/ que el amor corre sin cautela,/ sin escuchar que en el teclado,/ canta un amor desengañado/ el clavicordio de la abuela.// ¡Amar, reír! La vida es corta./ Gozar de abril es lo que importa.
La cartuja: Darme otra boca en que queden impresos/ los ardientes carbones del asceta;/ y no esta boca en la que vinos y besos/ aumentan gulas de hombre y de poeta. Los motivos del lobo: Mas empecé a ver que en todas las casas/ estaban la Envidia, la Saña, la Ira,/ y en todos los rostros ardían las brasas/ de odio, de lujuria, de infamia y mentira./ Hermanos a hermanos hacían la guerra,/ perdían los débiles, ganaban los malos,/ hembra y macho eran como perro y perra,/ y un buen día todos me dieron de palos./ Me vieron humilde, lamía las manos/ y los pies. Seguía tus sagradas leyes,/ todas las criaturas eran mis hermanos:/ los hermanos hombres, los hermanos bueyes,/ hermanas estrellas y hermanos gusanos./ y así, me apalearon y me echaron fuera./ Y su risa fue como un agua hirviente,/ y entre mis entrañas revivió la fiera,/ y me sentí lobo malo de repente;/ mas siempre mejor que esa mala gente./ Y recomencé a luchar aquí,/ a me defender y a me alimentar./ Como el oso hace, como el jabalí,/ que para vivir tiene que matar./ Déjame en el monte, déjame en el risco,/ déjame existir en mi libertad,/ vete a tu convento, hermano Francisco,/ sigue tu camino en tu santidad.
Balada de la bella niña del brasil: Existe un país encantado/ donde las horas son tan bellas/ que el tiempo pasa callado.
El parte ¨A roosevelt¨ fue un poema sobre como se sentían la gente de el. Fue escrito durante su tiempo de presidencia y había guerras alrededor del mundo. La gente no le gustaba y hablaron sobre su Ámerica. Es un poema muy poderoso para leer.
La mayor parte de las antologías poéticas siguen un hilo cronológico para mostrar la evolución propia de un poeta que a medida que se adentra en la madurez va adquiriendo una mayor riqueza experiencial. Sin embargo, en los primeros poemarios escritos por el autor nicaragüense Rubén Darío ya se perciben destellos de genialidad, a pesar de esa métrica tan excesivamente rimada, de su grandilocuencia y sus excesos léxicos, donde la erudición del poeta exuda por prácticamente todos sus versos. Y es que Rubén Darío abusa en sus primeros versos de los arcaísmos y de los neologismos, algo por lo demás común en la corriente modernista de la que resultó ser su máximo exponente en lengua hispana. Sus poemas están muy influenciados por la poesía francesa, por el romanticismo y el simbolismo, especialmente por Victor Hugo y Verlaine y transpiran también su afición por el esoterismo, lo exótico, la mitología y la Edad Media. El erotismo es uno de los temas centrales de la obra poética de Rubén Darío, según los críticos, un erotismo entendido como un anhelo de transcendencia del éxtasis, como el misterio esencial del universo, que transciende lo físico y roza el plano religioso. En la obra de Rubén Darío hay muchas amadas pasajeras, pero sus versos no carecen de intensidad emotiva y de profundidad al abordar temas más intimistas y reflexivos, con cariz metafísico y existencialista en su etapa de madurez, durante la cual, por otra parte, presenta una tendencia clara hacia una mayor sencillez formal, con intereses también sociales y políticos.
[A later edition but at least the same editor] This anthology consists of a long critical article by Octavio Paz, "El caracol y la sirena", which was more illuminating than most literary criticism, and a selection of poems from each of Darío's major collections (chosen on the basis of being discussed in the essay by Paz.) There are seven poems from Azul. . ., fifteen from Prosas profanas ("prosa" here doesn't mean "prose", but a form of poetry from the Catholic liturgy), twenty two from Cantos de Vida y Esperanza, Los Cisnes y Otros Poemas, five from El Canto Errante, two from Poema del Otoño y Otros poemas, including the title poem, excerpts from his longest poem Canto a la Argentina and three poems not included in any of his books. I felt that I got a good idea of what he was about.
Leí la antología selecta por la editorial KAPELUSZ, con una maravillosa nota preliminar de María Isabel Siracusa y utilísimo glosario de las deidades grecorromanas mencionadas por el poeta. Realmente quería destacar ésto, pues Isabel no sólo me ha enseñado a comprender la magistral obra de Darío sino que además me ha enseñado a leer y analizar poesía en sus 50 extensas páginas introductorias. Rubén es por supuesto un coloso de la poesía e identidad latinoamericanas, sin embargo me encontré no disfrutando demasiado de su estilo particular. Aún así, esta primera edición KAPELUSZ destaca para mí por su importante trabajo sobre el autor y el modernismo como corriente literaria. Me alegra muchísimo haberme topado con este tesoro.
Leer y entender a Darío son dos cosas distintas. Darío te obliga a revisar mitología griega, burguesía española, cultura nicaragüense, metafísica, los griegos, entre otros temas, para poder entenderle. Es sin duda alguna una riqueza de literatura y un viaje extraordinario el que se emprende en cada poema. ¡Fascinante!
Edición de Carmen Ruiz Barrionuevo -editorial Austral-, con introducción de Octavio Paz.
De la poesía en sí, pues Rubén Darío fue el gran renovador de la poesía española a finales del XIX e inicios del XX, del que beberán Juan Ramón Jiménez o Machado. La introducción acerca del Modernismo como movimiento, ayuda a ponerte en situación.
Creo que ya lo comenté en otra ocasión, acerca de esta colección de "Historia Universal de la Literatura", que se vendía en estanquillos y puestos de periódico a principios de los 80's. Cien libros, una edición nueva cada semana. Me propuse leerlos todos, y lo logré, aunque la mayoría (no los primeros, por supuesto) me parecieron mortalmente aburridos. Éste es uno de ésos. Si de por sí no me gusta la poesía, mucho menos la poesía modernista (en todo caso, prefiero a los Contemporáneos, Xavier VILLAURRUTIA, Carlos PELLICER, etc). No niego que Rubén DARÍO, uno de los poetas más influyentes del siglo pasado, es poseedor de una lírica excepcionalmente musical y vigorosa, maravillosamente dotada, que representa la mejor tradición poética de nuestra lengua; y este libro, que contiene los poemas más populares de será del agrado de aquellos que verdaderamente entienden de técnicas poéticas, ritmos, léxicos y figuras retóricas.
"Juventud, divino tesoro, ¡ya te vas para no volver! Cuando quiero llorar, no lloro... y a veces lloro sin querer."
Desde que leí el poema “Sonatina” que Rubén Darío se convirtió en uno de mis poetas favoritos. Su estilo está lleno de juegos sonoros, palabras intensas y magia poética. Es una lectura placentera de principio a fin.
Leer esta compilación de toda su obra poética fue una experiencia maravillosa. Darío sabe cómo calar hondo, cómo llegar al corazón del lector y darle escalofríos llenos de sentimiento. Con cada poema lloré, me reí, sonreí de oreja a oreja, sucumbí ante las penurias y florecí en gracia.
Es increíble la magia que deposita en las historias que crea por medio de sus versos y la forma en la que se enfrenta a la modernidad por medio de la palabra escrita. Creo fielmente que no hay poetas que me lleguen más o me puedan gustar más que Darío y Martí.
¡Ay Dios! a pesar de que he terminado ésta edición hace una semana, sigo sin decidirme si me terminó de gustar o no, es decir quiero hacer responsable a la editorial Océano de cómo esta organizada esta antología, pues ha puesto a mis poemas favoritos (de esta edición y del autor) hasta el final, ósea en la última parte de la antología, entiendo el porqué, sin embargo es lo único que me incomodó.
Fuera de eso, fue un verdadero placer leer a éste señorón llamado Rubén Darío, me pasó que simpaticé mucho con lo que quiso comunicar y en algunos poemas me enseñó datos que me interesaron e investigué, y en otros me hizo reflexionar. Por favor si tienen la oportunidad, no dejen de leer a Rubén Darío
Fundador del Modernismo, Ruben Dario el el sentimiento aristocratico, desdeñoso para la realidad de su tiempo se objetiviza en una poesia exotica, cosmopolita reminiscente de arte,bellisima.