Multifacético y revolucionario, Erik Satie irrumpió en la música a principios del siglo XX con una sutileza inesperada. Creó piezas para piano, música de mobiliario, para películas mudas y cabarets; sólo una arista de su amplia reflexión como compositor. Además, escribió sobre la crítica y los críticos, de sus contemporáneos y de la música. Estas reflexiones, cargadas con un irónico sentido del humor y su personalidad libre de toda regla, fueron publicadas en revistas de la época como fragmentos que parecieron nunca completar una obra en su totalidad.Ordenados temáticamente, en este libro se reúnen textos provenientes de columnas que Satie tituló Memorias de un amnésico, Cuadernos de un mamífero, Observaciones de un imbécil (yo) y Crónica musical, entre otros escritos diversos.
Éric Alfred Leslie Satie (17 May 1866 – Paris, 1 July 1925; signed his name Erik Satie after 1884) was a French composer and pianist. Satie was a colourful figure in the early 20th century Parisian avant-garde. His work was a precursor to later artistic movements such as minimalism, repetitive music, and the Theatre of the Absurd.
An eccentric, Satie was introduced as a "gymnopedist" in 1887, shortly before writing his most famous compositions, the Gymnopédies. Later, he also referred to himself as a "phonometrician" (meaning "someone who measures sounds") preferring this designation to that of a "musician", after having been called "a clumsy but subtle technician" in a book on contemporary French composers published in 1911.
In addition to his body of music, Satie also left a remarkable set of writings, having contributed work for a range of publications, from the dadaist 391 to the American top culture chronicle Vanity Fair. Although in later life he prided himself on always publishing his work under his own name, in the late nineteenth century he appears to have used pseudonyms such as Virginie Lebeau and François de Paule in some of his published writings.
Hay algo en la selección de textos de este libro que no me acabó de enloquecer. Leí otro libro de Satie, y me parece un personaje precioso, pero en este libro están seleccionados textos en un tono más o menos parecido, lo más irónico y lo más negativo. Aunque me encanta eso de su personalidad, creo que quedan ausentes otras dimensiones de su carácter. Es también gracioso de una manera más ligera, no solo irónica, y si solo lees este libro piensas que estaba atorado en temas, como los premios o como la opinión de los demás, que no me parece que fuera necesariamente así.