Una vez al año, todas las jóvenes del planeta deben crear su memoro, el trabajo escolar con el que rememoran alguno de los aspectos más importantes de la vida en la Tierra desde que las Dek las trajeron de las colonias de Júpiter. Pero en esta ocasión Aminatta tiene otros planes. Quiere saber qué ocurrió de verdad durante la Lasta Milito, la gran guerra que enfrentó a su pueblo con los opresores terrestres, los Homo tantum.
David Mancera Araujo (Cádiz, 1974) es viajero, escritor, aficionado al submarinismo e ingeniero. Actualmente vive en San Fernando, con su pareja y dos gatas que lo despiertan media docena de veces por noche, aunque esto no es demasiado grave, porque tiene el superpoder de quedarse dormido solo con desearlo. Es autor de la novela corta Los colores del acero (Ediciones Dorna, 2019) y la novela La canción de arena (Obscura Editorial, 2024), y sus relatos pueden encontrarse en diversas antologías, revistas y otras publicaciones. Fue seleccionado en la convocatoria Visiones 2022, resultó finalista del Domingo Santos 2021 y ha visitado unos 20 países, por lo que aún le faltan otros 175 por conocer.
No es un mal relato, pero tengo la sensación de que intentaba contarnos muchas cosas en poco espacio y a veces resulta algo apabullante para la extensión con la que cuenta. Me quedo con ganas de leer más del autor y ver dónde nos lleva en sus siguientes relatos.
¿Que se puede opinar sobre un mero trailer, sin haber visto la película completa?
Porque esa es la sensación que me deja este relato corto (cortísimo) de CiFi futurista (en un futuro muy lejano), transhumanista e inclusiva. Que es simolemente el trailer de algo mayor, mucho más grande que está por venir. Algo que espero recibir con estos ojitos antes de que la presbicia los devaste del todo.
Y debo decir que me deja esa sensación por dos factores que caracterizan el pequeño relato; uno es el lenguaje, caracterizado por el uso del femenino como género neutro, al igual que hoy se usa el másculino para el caso. Otro es el worldbuilding, el cúal se nota que esta trabajado en más profundidad de la que se permite aflorar dada la extensión de las cinco breves escenas que ofrece este relato.
El uso del lenguaje inclusivo en femenino choca al principio. Después de tratar en nuestra vida cotidiana de buscar un consenso para el uso de un lenguaje neutro, no sexista que deje atrás y aparte la tradicional y usual declinación masculina para el caso neutro (trás superar formatos duales "los/las" o impronunciables "l@s" o "lxs", y arraigando ultimamente el "les"), llega el amigo David y simplemente cambia de un modo tan natural del neutro.masc al neutro.fem, que pasada la sorpresa inicial, aceptas sin más su uso. Y es más, lo asimilas de un modo directo y sencillo.
Y el worldbuilding. Ese worldbuilding... seguro que nos puede traer muchas enjundia en un relato largo. Incluso podría generar un universo literario propio, aprovechable por otros autores.
Básicamente, la manipulación genética nos permitiria colonizar otros mundos efectuando ciertas modificaciones adaptativas al medio, que harán surgir otras especies basadas en el Homo sapiens actual. Ahí está el factor transhumanista. La cuestión sexual, a nivel de este relato, se acepta de modo natural. Igual que con el lenguaje empleado o quizás precisamente por eso, se asimila rapidamente esa cuestión sexual, que sin embargo no lleva explicación de su por qué (si lo hay). Esto no importa para este relato, pero si debería ahondarse en ello al inicio (no necesariamente narrativo pero si temporal) de una obra más extensa.
Así que solo puedo decir que el relato en si me deja esa sensación de haber visto un trailer. O un episodio piloto. Esa es la sensación desde el principio porque enseguida percibes que el autor ha creado un mundo interesante y elaborado. Y acabas, tras llegar al final con esa sensación incrementada porque acaba con un cliffhanger del copón. Te dices "espera, pero... ¿que ha pasado aquí? Y es más ¿qué va a pasar?"
Por tanto, me ha gustado bastante conocer..., atisbar, entrever mejor dicho, los retazos de lo que ha de llegar.
Lamentablemente, el relato no me ha gustado. Me ha chirriado por varios motivos.
1. No me ha parecido un relato sino un prólogo y a ese nivel, falla. Podría ser un final abierto, pero creo que es demasiado abierto. Aunque, en sí, la trama y la acción está bien.
2. Temas sexuales y de identidad que he visto regu.
-Hay un misgendereo a propósito y me parece una forma horrible de presentar a un personaje trans. O de insultar a cualquiera y luego sin que pase nada. -Hay un momento que preguntan: "¿Y qué pasa cuando no sabes de qué sexo es la persona con la que te pones a hablar en la barra del bar?". Sexo no es igual a género. -La expresión "hijo de putero" en contraposición de otras de femenino genérico como "¿Y qué ovarios pasa? que al final cae en lo mismo. Hay mujeres que no tienen ovarios. Y aunque reviertas el insulto y generalices a "hijo de putero" te queda como que las mujeres siguen siendo las putas. -Se menciona la pansexualidad pero creo que como sinónimo de bisexual más que como omnisexual o algo que incluya otras identidades. -Se habla de "personas transgénero" (hablando de Las Iovis) que cambian su sexo POR LO MENOS UNA VEZ en su vida. Si me especifica que es para, por ejemplo, gente bigénero, igual lo veo. Si no... me parece raro. -Se habla de todo esto como si fuese utópico, pero lo verdaderamente utópico sería que estas personas trans no tuviesen disforia. Mucha gente trans está contenta con su cuerpo y es la sociedad la que le hace ver que está mal.
Edit: la generalización que he hecho de "hijo de putero" y puta la he hecho en base a que putero viene de puta porque a los prostitutos masculinos yo los denomino chaperos. No sé si putero se usa también con quien se acuesta con hombres, realmente.
Es un buen relato, con un trabajo de construcción de mundos impresionante. Me encanta su forma de jugar con el lenguaje, sorprende en muchos momentos y su originalidad es innegable. Es verdad que he encontrado confusión entre género y sexo (Hay buena intención detrás aunque a veces eso no basta) y hay tanta información en tampoco espacio que resulta algo asfixiante. De todas formas lo he disfrutado y espero y mucho más de este universo.
El autor se ha currado un worldbuilding que daba para algo mucho más largo, pero que en este relato me da la sensación de estar metido a presión. Un mundo demasiado complejo para unas pocas páginas. Pero promete 🙂 Respecto al tema del género/sexo/etc, personalmente veo bien el esfuerzo que se hace para visibilizar otras realidades, más allá de las clásicas. Pero me pasa que a veces lo veo demasiado forzado, se le da demasiada importancia al tema, cuando lo que para mí suele ser interesante es la historia... más allá de la identificación y orientación de género.
Memoro es una historia muy cortita que con los cuidados adecuados puede crecer y crecer y convertirse en algo mucho más grande. Espero con ilusión que eso suceda.
Vale la pena darle un par de leídas para entender bien los tiempos de la historia, pero aún así con una sola leída sabes que quieres saber más de ese mundo.
Acción y más acción, pero también temas peliagudos sobre manipulación genética y trashumanismo.
Memoro, el título del relato, se refiere al trabajo escolar que tienen que hacer con el que rememoran alguno de los aspectos más importantes de la vida en la Tierra desde que las Dek las trajeron de las colonias de Júpiter. Sin embargo, estos trabajos obedecen a una memoria histórica que falsean para escapar de su situación.
La construcción del mundo, la ambientación es fantástica, muy exahustiva para un relato tan corto. Hay muchísimos detalles, lo que me hace pensar que el autor está pensando en un proyecto más largo. Si no fuese así sería una pena porque hay un trabajo muy elaborado detrás.
Me encanta la experimentación con el lenguaje. El autor nos lleva a darnos cuenta de como el lenguaje condiciona nuestro pensamiento, pues nos obliga a pensar el femenino como género inclusivo para todos, en lugar del genérico masculino que utilizamos. No es pensar en femenino, no, y el experimento es curioso porque aun siendo mujer cuesta hacer, es pensar que el género femenino nos incluye a todos y todas.
La pega que le pongo es que creo que está un poco comprimido y que necesitaría algo más de desarrollo para su mejor comprensión y para satisfacer la curiosidad del lector. Aun así,lo recomiendo merece la pena su lectura.