Esta vez el autor se adentra en un mundo de magia y fantasía que nos llevará de excursión por el continente Galdúr: un lugar donde los magos y humanos conviven en una aparente paz.
Lo primero que quiero destacar de este libro son las ilustraciones, son preciosas y la portada no podría ser más llamativa.
La trama se desarrolla a paso lento pero seguro al igual que sus personajes, que van evolucionando a lo largo de toda la historia. Si bien la misma cuenta con un actor principal llamado Faren, el autor logra que cada integrante del equipo cobre relevancia en algún punto de la narración y eso me gustó mucho.
Es un libro que tiene una carga emocional importante, que refleja todas las dudas y sentimientos de los personajes a cada paso que dan. A sí mismo también, cuenta con una gran variedad de protagonistas y espacios geográficos, que iremos conociendo mientras nos desplazamos junto al libro hasta su destino.
Una historia de carácter juvenil y no tanto, que además de un montón de magia, alberga las tribulaciones adolescentes dentro de un mundo cambiante, tocando temas profundos como el bullying, el perdón, la amistad, el amor y la lealtad.