Un Marfa, en el estado de Texas, y una mirada forastera que lo recorre apacible, deteniendose solo el tiempo necesario; como si quisiera, rozandolos apenas, nombrar los seres y las cosas que lo habitan.Una contemplacion en mudanza y asombro permanentes, por instantes identica a la vida que ahi, en ese espacio, alienta.En este nuevo libro, Coral Bracho se interna por esa tierra de larguisimas sombras llevando la luz indispensable, la claridad de su palabra. La poesia es entonces un impetu sosegado, una vibracion, un estado del alma, y traza esplendidas minucias que se desvanecen en el aire, mientras su hondura, su tenue realidad, nos toca y se queda. Tres arboles, un cipres, un enebro y un pino, son los ejes imantados en torno a los cuales transcurren las los errabundos camiones, las lentas trocas, un largo e inolvidable tren como un animal que huye; voces de ninos y de pajaros, insectos, la menuda hierba, algunos trastos, flores a veces, una ventana desde la que alguien toma nota puntual de todo esto, convirtiendo cada apunte en un testimonio de vida. Mas alla, el horizonte, la inquietante lejania. Marfa, Texas es un espacio de infinitud que se abre, como una pequena casa. Y la casa en la poesia de Coral Bracho esta abierta, nos permite entrar sin pedirnos mas que una apertura semejante. Hay que pasar por ella como quien va, sin llevarse nada, conservandolo todo.
Bracho is winner of the Aguacalientes National Poetry Prize in 1981 and a Guggenheim Fellowship in 2000. She received the 2004 Xavier Villaurrutia Award for her book, Ese Espacio, Ese Jardin. She is a member of the Sistema Nacional de Creadores de Arte (National Artists’ Center), and in 2007 she was awarded the award “Programa de Aliento a la Obra Literaria de la Fundación para las Letras Mexicanas” in recognition of her work.
Es el primer libro de Coral Bracho que leo. Terminado el libro, ningún poema se queda en mi memoria, pero esa es justo la invitación de la autora "hay que pasar por este libro como quien se va, sin llevarse nada". Sin embargo, sí me quedo con algunos momentos e imágenes: ¿de qué hablan los pájaros entre sí? ¿qué nos quieren decir los pájaros? ¿la forma de las ramas de los árboles se origina de sus movimientos intencionados? ¿es un tren un animal que se rehusa a ser detenido? ¿un tren brama?
En última instancia, un poema es un momento plasmado y, en varias ocasiones, la autora lo hace de forma bella.
" [...] El perrito miniatura de al lado, que sólo puede salir a las seis para despabilarse y ladrar un rato, lo rastreó, lo correteó y lo hizo volar de golpe sobre el techo. Los dos guardaron, entonces, un profundo silencio. [...] "
Con minuciosa mirada, Coral Bracho describe todo a su alrededor para sumergirnos en sus sentimientos y pensamientos: el temblor de la luz, el arrebato del instante, la sorpresa del forastero ante lo cotidiano, el contraste entre lo humano y lo natural.
Esta pequeña compilación de versos resulta muy amena, se puede leer en una sentada. Coral Bracho nos presenta una mirada del paisaje texano, una mirada que apenas es una briza, tan tenue que apenas y mueve las ramas.
Aun cuando este ha sido mi poemario de Coral menos preferido, me encanta como su estilo es tan palpable en cada verso que escribe, la adoro con locura, una forma muy bella de hablar de la cotidianidad, del hogar y de la naturaleza.
La luz de la luna alisa, arrremolina y enreda la melena feraz de los pajizos, y suavemente plateados, pastizales; densa y tenue manada de felinos, serenos bajo ese arrullo que los reúne, y los vuelve insondables.