El inspector César Giralt disfruta de una felicidad que le había sido negada desde el cruel asesinato de su hermana a manos del encerrador siete años atrás. Pero cuando la vida por fin le muestra su lado más amable, la sombra de sus peores miedos regresa a Barcelona de la mano del invierno más frío de los últimos años. El cadáver de una chica llega a la misma playa en la que apareció, en idénticas circunstancias, una de las víctimas del Encerrador.
¿Es posible que se trate de un imitador? ¿O acaso el asesino de Eva ha vuelto de entre los muertos? Ayudado por su equipo, el inspector Giralt emprenderá una última travesía por los recovecos de su pasado para descubrir qué tipo de persona es en realidad antes de afrontar un último baile con el mismísimo diablo.
Me ha parecido una novela muy bien contruida, donde la intriga se te agarra a las tripas y no hay forma de dejar la lectura. Me encantan los personajes principales, lo bien hechos que están e incluso el/ella/los malos (no voy a desvelar nada) cómo llegas a entender sus miserias y su maldad. No soy muy dada al género policíaco, ni al negro, pero de lo que he leído, es de lo mejor. Me parece un libro muy, pero que muy recomendable que no entiendo cómo no está en el top 10 de los más leídos del país. De todas las lecturas del año, esta sin duda es la mejor.
Cruda y directa, te engancha desde el primer momento. Personajes inteligentes y carismáticos que tienen el papel y el final que se merecen. Perfectamente estructurada, un inspector Giralt que te atrapa. Una obra que te hace recuperar la fe en la novela negra.
Me encanta leer y me encanta la novela negra, me encanta que me mantengan intrigada y que el final me sorprenda porque no es ninguno de los finales que he imaginado... Me encanta sentir empatía con los personajes, me encantan los toques de humor, me encanta coger un libro y no poder soltarlo...
"Donde lloran los demonios" cumple todas mis expectativas (y más), sin olvidarnos del gran César Giralt... mi mayor admiración.
Gracias, Pedro Martí, por convertirte en uno de mis nuevos escritores favoritos.
Donde lloran los demonios confirma algo que ya se intuía en La mala hija: Pedro Martí no escribe thrillers al uso. Escribe historias de personas atrapadas en un crimen.
La novela arranca con ciertas asperezas formales —una prosa inicialmente algo cargada de adjetivos, algún info dump demasiado frontal—, pero pronto encuentra su pulso. Cuando Martí deja de explicarse y se pone a narrar, el texto fluye con naturalidad y te mete dentro sin esfuerzo. Hay oficio, ritmo y una clara voluntad de ir a los personajes antes que al artificio.
El caso del Encerrador es perturbador, sólido en su planteamiento y con un trasfondo inquietante, pero pronto queda claro que no es el verdadero centro del libro. Martí está más interesado en lo que el crimen provoca que en el crimen en sí. Eso explica tanto sus virtudes como sus principales problemas: la investigación avanza a trompicones, con una estructura reiterativa de interrogatorios, ruedas de prensa y callejones sin salida que dan la sensación de estar girando sobre sí misma durante buena parte de la novela.
Donde el libro brilla realmente es en su tratamiento de los personajes. Martí los cuida, los escucha, se detiene en ellos con una sensibilidad poco habitual en el género. Algunas escenas —el tanatorio, determinadas conversaciones tras la muerte del comisario, la relación entre César y el hijo de Álvaro— están cargadas de una emoción genuina. Aquí el autor demuestra que conoce a sus criaturas y que le importa lo que les pasa.
No todos funcionan igual. El inspector Giralt resulta más difícil de abrazar: su carácter, sus reacciones desmedidas, ciertas salidas de tono dificultan la empatía. Aun así, incluso en sus defectos se percibe una intención de retratar a alguien roto, desbordado por un pasado que no ha sabido digerir.
La entrada de Nuria Bengoa supone un punto de inflexión. Su presencia aporta densidad psicológica, rigor documental y una de las partes más interesantes del libro: la construcción del perfil del asesino. Aquí Martí demuestra un respeto notable por el realismo y la documentación, y por momentos la novela recupera la tensión que parecía diluirse.
Donde lloran los demonios es una novela de cocción lenta. El suspense no empuja tanto como los personajes. Llegado el último tercio, el libro se transforma en un terremoto emocional. Las decisiones, las pérdidas, los vínculos creados pesan más que cualquier giro de guion.
El desenlace es agridulce. Algunas resoluciones resultan previsibles, quizá por el empeño del autor en mostrar demasiado pronto todas las cartas. Otras encajan con una coherencia emocional admirable. La motivación del antagonista está bien construida y refuerza la sensación de estar ante un estudio de personajes completo, incluso en su villano.
No es un thriller perfecto ni especialmente ingenioso en su estructura criminal. La investigación, por momentos, se siente como un “pilla-pilla” a ciegas. Pero como novela humana, como relato sobre el desgaste, la culpa y el duelo, funciona de manera notable.
En definitiva, Donde lloran los demonios no destaca tanto por su misterio como por su mirada personal. Es un libro que sacrifica tensión por profundidad emocional, y que termina convenciendo más por lo que hace sentir que por cómo resuelve su caso. Pedro Martí se consolida aquí menos como arquitecto del suspense y más como un narrador profundamente empático, capaz de construir relaciones que se sienten reales, dolorosas y persistentes. Un thriller que, en el fondo, llora más por sus personajes que por sus crímenes.
¿Qué harías si 6 años después de matar al asesino de tu hermana descubrieses que no era tal? ¿Que el caso que creías cerrado vuelve a emerger y de la peor manera posible?
Nos encontramos de nuevo con el inspector jefe de los Mossos de la comisaría de San Martí de Barcelona Cesar Giralt. Un nuevo asesinato por inanición de una joven y el secuestro de otra pone su mundo del revés. Aunque en un principio se niega a creerlo, pese a las pruebas forenses que así lo indican, el asesino de su hermana, El Encerrador, está vivo. El inspector tiene que enfrentarse a sus demonios y a todo lo que implica éste giro de los acontecimientos porque si el asesino de su hermana sigue vivo, entonces él mato a un hombre inocente. ¿O no? Comienza así una investigación contrarreloj en la que el inspector deberá enfrentarse a la parte más oscura del ser humano, y a la suya propia.
Con unas descripciones intensas, el autor, consigue transportarnos al escenario de los sucesos creando una novela negra que mantiene la tensión sin decaer y en la que a veces te encuentras tan perdido como el inspector y su equipo. Una novela policiaca centrada en la investigación y en ese asesino en serie, partes que el autor ha diferenciado haciendo que sean paginas blanco sobre negro para destacar esa mente oscura.
El autor ha creado unos personajes complejos con una gran profundidad psicológica en los que entremezcla sentimientos, emociones y humanidad (en el caso del Encerrador la ausencia de ésta). Todos, tanto principales como secundarios, están perfectamente perfilados, y a medida que avanza la investigación, vamos conociendo la relación entre la vida personal y profesional de cada uno y su evolución, sobretodo de Cesar que se mantiene al borde de un abismo del que a veces parece que no va a ser capaz de salir.
Me ha gustado mucho el personaje del inspector: Cesar Giralt es un hombre complicado, solitario, buen investigador que no duda en saltarse las normas si el fin lo justifica, a veces sarcástico, a veces con un temperamento de mil demonios. Tendrá que luchar contra el tiempo y sus propios traumas si quiere dar caza al monstruo al que se enfrenta en esta compleja investigación. Por otro lado al personaje del asesino en serie, El Encerrador, se nos presenta como un hombre con un pasado traumático marcado por la culpa. Un psicópata inteligente y metódico, que no deja nada a la improvisación: cada movimiento que hace está perfectamente calculado.
En cuanto a personajes secundarios, podría destacar a Gabriel Perez, compañero y amigo incondicional del inspector, la voz de su conciencia que nunca permitiría que se hunda y a la psicóloga experta en perfiles criminales, Nuria Bengoa, que es quien aporta esa visión racional que activa la mente de Cesar.
Esta es la segunda novela de Pedro Martí que aunque tiene el mismo protagonista que la anterior, titulada “ La pieza invisible”, se puede leer independientemente. Sin duda es una novela para los amantes del género negro y policiaco.
El inspector César Giralt disfruta de una felicidad que le había sido negada desde el cruel asesinato de su hermana a manos del encerrador siete años atrás. Pero cuando la vida por fin le muestra su lado más amable, la sombra de sus peores miedos regresa a Barcelona de la mano del invierno más frío de los últimos años. El cadáver de una chica llega a la misma playa en la que apareció, en idénticas circunstancias, una de las víctimas del Encerrador.¿Es posible que se trate de un imitador? ¿O acaso el asesino de Eva ha vuelto de entre los muertos? Ayudado por su equipo, el inspector Giralt emprenderá una última travesía por los recovecos de su pasado para descubrir qué tipo de persona es en realidad antes de afrontar un último baile con el mismísimo diablo.
🪽 Segundo libro que leo del autor y me ha gustado muchísimo. Una trama que engancha, un asesino en serie, un inspector con carácter y traumas infantiles, para mí buena mezcla y el final 💥 de esos que me gustan ( si bien ya intuimos casi al mitad del libro quien era el asesino) el final es brutal!!!! Recomendadisimo.
Si te gustan los libros en los que te mantienen en todo momento con ganas de leer más... éste es uno de los pocos en los que podrás disfrutar de cada uno de los personajes, los toques de humor que tienen algunos de ellos, el misterio, el suspense. Realmente es una historia que atrapa. Es un libro súper completo y que no dudaré en comprar los siguientes que escriba Pedro Martí ya que a partir de ahora se ha convertido en uno de mis escritores favoritos.
Atrapada desde la primera línea,lectura ágil y un lenguaje tan claro y espontáneo que te sumerge en la historia haciéndote participe de cada personaje,de cada sentimiento,he sentido escalofríos, tristeza,ansiedad,he reído y sonreído...quiero más,mucho más de este fantástico junta-letras.Gracias por tan intenso regalo. Vas a ser grande... muy grande..no pares.