Mi novio me prestó este libro, y pues, la esencia que mantiene lo tendré por siempre impregnado por él, los personajes además de compartir aficiones con su persona, guardan cierta relación a su personalidad.
Disfruté cada página, aprendí sobre el ajedrez, una disciplina que me ha llamado la atención durante muchísimo tiempo, pero que no me he parado a aprender a profundidad, con una lectura fresca, ligera, y muy adolescente aprendes muchas cosas sobre ti mismo.
"Sí, eres lo que eres, pero también, eres lo que haces". Un escabroso mensaje sobre los logros, los triunfos, pero aún más importante, el valor que le damos a cada uno de ellos, y como siendo tal cuál somos, está perfecto.
Simpaticé demasiado con Ulises, parecía siempre tan dejado de su vida, y en un principio creí que sus malas calificaciones a propósito era para generar un ápice de atención en su madre, uf, que equivocada estaba.
Romance juvenil, que muchas veces es subestimado. Se cobra fuerte depende la convicción, las ganas y las aventuras.
Alan, ¡que gran personaje fuiste! cero estereotipos infundados, de un corazón brillante, naturaleza casanova, pero con una decisión, personalidad y madurez, rebasó a su padre en muchas ocasiones.
Salomón, vaya aventura creaste, quizá un talento tan magistral, te llevó a darle sentido a la vida de un individuo que necesitaba un empujoncito, igual que tu vida propia.