Conocer Irán compila los artículos y relatos de los viajes que Patricia Almarcegui realizó a la antigua Persia entre 2005 –su primer viaje en solitario, durante siete semanas–; 2014 –su segundo viaje, durante su visita a la isla de Ormuz–; y su tercera incursión en 2017. Desde su primera estancia, ha vuelto en varias ocasiones y ha residido en Shiraz. En cada visita, los iraníes le han mostrado un país diferente. Los cambios a nivel político, social y cultural en estos años han sido enormes. Irán es una de las grandes potencias mundiales y, sin embargo, apenas sabemos nada de ella. Oriente no interesa; Irán, tampoco. Pero la distancia no existe, solo es emoción.
Te inspira a conocer sitios a los que no te plantearías viajar tradicionalmente sin aburrirte con descripciones largas y pretenciosas de aquellos lugares visitados por la autora. Además, te permite conocer un poco mejor a la sociedad iraní, explicándote que no todo es como las élites, la televisión o los periódicos lo pintan
كتاب جيد، ولو إنه متواضع في تفاصيله وتحليله مقارنة بكتب رحلات إيريكا فاتلاند المنشورة مع نفس دار النشر (وهي سلسلة كتب رحلات أسطورية، للأسف شكلها هتكون مرجعي لأدب الرحلات الجيد لفترة طويلة).
الكاتبة سبقت الرحلة ب٣ مقالات سياسية اتنشرت بعد رحلاتها لإيران، وبعدين دخلت في تفاصيل رحلتها الأولى، يليه فصل واحد قصير عن رحلتها التانية، يليها مقالين لشعورها بعد الرحلة.
كتاب لطيف في المجمل، بغلاف أكثر من رائع، لكنه متواضع أوي في تقديم صورة نقدية ذكية واسعة لإيران (مقارنة بكتاب هوشنج أسدي؛ رسائل إلى معذبي مثلا).
Esto no es un libro de viajes. Sencillamente, porque no hay viaje. Hay varios artículos publicados en prensa (eldiario.es), en 2005, sobre la situación de Irán. Y luego hay una sucesión de estampas, de impresiones de la autora, sobre algunas ciudades iraníes que visitó el verano de ese mismo año durante una estancia de siete semanas. Pero no hay viaje. Y, lo que es mucho peor (aunque es lo mismo), no hay viajera. Intuye uno que debió haber viaje y viajera por un detalle banal: al volver del aeropuerto a su casa, ya en Barcelona, la autora se siente vagamente interesada, por primera vez, por las montañas de Vallvidrera, que hasta entonces había desdeñado. Algo se movió, por tanto, dentro de ella. Lástima que el libro no lo cuente, porque habría estado bien leer ese viaje por Irán.
La edición es bonita y cuidada y la autora escribe bien, aunque haya alguna errata y lo que me parece que es un laísmo que me ha quemado la córnea en la p. 120.